jueves, 30 de septiembre de 2004

Tranvía sí, metro ligero, no

Durante varios meses ningún responsable de las administraciones locales de Madrid puso pegas al llamado «metro ligero» que vendía y vende la Comunidad de Esperanza. Pero ahora han surgido los problemas ¡y son correligionarios! ¿Por qué? Pues porque llamar «metro ligero» al tranvía de toda la vida les había confundido por completo. ¿Son ignorantes? No. Más bien se han acostumbrado tanto al eufemismo y ha decir-pero-no-decir las cosas que cuando se enteran de algo es tarde. Así que cuando este verano el diario El Mundo ha publicado fotografías del tranvía, cuando las líneas que ya existen en Barcelona y Valencia se saldan con más de un accidente con automóviles y peatones, a los alcaldes afectados les ha venido por fin la inspiración: ¿Me van a reelegir los desgraciados que se chupen un tranvía a 15 metros de su casa? No está claro, asi que... Que lo entierren. Pero el «metro ligero» no se puede enterrar, porque es un t-r-a-n-v-í-a. El metro es el único bajo tierra. Incluso en los diccionarios.

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