lunes, 13 de septiembre de 2004

Quiero el canon

En su momento, para beneficiar a los fabricantes de televisores y de ideologías, en los años 1960, se decidió financiar la televisión pública a la italiana y no a la francesa o británica. Fue un error y estamos pagando indirectamente una pasta por el déficit de las operaciones triunfales o no, los un-dos-tres-de-toda-la-vida-otra-vez y tantas y tantas, documentales de saldo y anas obregones incluidos. Quiero el canon. No me importa pagar por una televisión racional, ajustada a un presupuesto racional, que aproveche racionalmente los extraordinarios recursos en materia de documentación, información y formación que posee. Quiero el canon. Y el que quiera publicidad que vea la granja del gran hermano.

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