lunes, 8 de noviembre de 2004

Fraga

Leo con retraso un artículo de Suso de Toro titulado Obscenidad en la política gallega y publicado en La Vanguardia del 10 de octubre. Es otra cerilla en el túnel, como diría Haro. En el túnel del pensamiento acomodado, de periodismo insulso, de idiotez, de Toro dice: «Fraga es un actor exhausto que está condenado a representar hasta el final el personaje que el mismo soñó». En la prensa española, a la hora de enfrentarse al personaje, puede más el concepto ‘abuelito’ con diferentes variantes, que la realidad de un personaje al que nadie parece querer ver fuera de la escena. Es como si fuera inevitable, una servidumbre ante un político tan representativo del franquismo como plenamente anómalo. Probablemente es una cuestión de generación. Deben ser cientos los periodistas que ‘le deben algo’, a quienes asusta por el poder que concentró en los primeros años 60 del siglo pasado, cuando era ministro de Información. Sólo así se explica la falta absoluta de crítica y la amabilidad con la que se le frota el lomo al dinosaurio.

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