jueves, 30 de junio de 2005

Niégalo otra vez, Sam

Ay. Qué pereza me da hablar de lo obvio, de ese Federico Trillo negando toda evidencia, toda responsabilidad en el accidente del Yak-42. «Aznar no me aceptó la dimisión», dice. ¿Y por qué aceptó entonces la de su ministro de Trabajo Manuel Pimentel?
Federico Trillo es miembro de la organización Opus Dei. La lectura de cualquier biografía del beato fundador, o la experiencia de trabajo con otros miembros explica esas actitudes. Es un totalitarismo primordial, no ideológico o religioso, que también, sino celular, mamado desde la cuna y con las primeras hostias.
Niega la evidencia, indígnate santamente, el responsable no eres tú, sino el altísimo, vienen a decir, estupefactos porque un padre o una madre al que le han matado un hijo por escatimar o por no actuar con diligencia, les reproche.
Qué vergüenza y qué cobardía.

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