jueves, 28 de abril de 2005

Qué Lindo en Nueva York

Leo con retraso una columna de Elvira Lindo publicada en El País del 30 de marzo dedicada a las elecciones vascas y a la presencia de la agrupación Aukera Guztiak, después ilegalizada por su vinculación con ETA.

Dice primero:
“Por descontado que la justicia no puede juzgar a nadie por su manera de presentarse ante un juzgado, pero nosotros, los ciudadanos, sí que tenemos derecho a juzgar la apariencia.”

Para añadir después:
”Veo en la tele a dos mujeres de ese nuevo grupo, Aukera Guztiak, […] lo que me dice la vista es que a esos personajes ya los he visto antes, […] vestían igual, hablaban igual, tenían la misma prepotencia, mostraban ese desprecio por la apariencia agradable. El pelo corto, la coletilla, la falta de sensualidad, de empatía…”

Escrito, claro, en Nueva York, donde reside, donde semanas más tarde se cruzará con un ex alcalde de la ciudad, Rudolph Giuliani, y escribirá otra columna a cuenta de la tolerancia, de lo guay que es NY porque nadie se mete contigo, seas quien seas o vistas como vistas.
Existen muchas razones, Elvira Lindo, para atacar y hasta despreciar las ideas o las no ideas de unas personas, pero nunca, “Ese desprecio por la apariencia agradable”.

miércoles, 27 de abril de 2005

A montones

Mira que he sido respetuoso y nada he dicho de la elección, pero parece que la presión popular me obligará a tomar partido respecto de veredicto equisvi. O el papa nazinguer, que dice mi amigo Sevi. Por cierto, vuelve a la blogosfera, Sevi, te echamos de menos.
Pero se me amontonan los temas y, además, tengo que ser leal con quien me paga y esto de escribir se lleva su tiempo. Un tiempo que me han pagado para que haga otra cosa. Hablaré pues del jefe de la iglesia católica, aunque no hoy.
Hoy sólo me interesa el exquisito respeto que los medios, en general, siguen otorgándole al apellido de Jokin, el muchacho muerto en Hondarribia, víctima del acoso implacable de un grupo de hondarribitarras de su misma edad, pero de diferente sensibilidad y cultura.
No es la primera vez que lo digo, pero si nos apresuramos a poner en boca de todos cualquier apellido de víctimas, verdugos o lo que caiga, tampoco pasa nada por reconocer que el muchacho se apellidaba Ceberio y que su tío es director de un diario. La norma debería ser el uso en este caso y no la excepción.
Por cierto, Ceberio con C, no con Z.

martes, 19 de abril de 2005

jueves, 14 de abril de 2005

14 de abril

Hay motivos... ¡Para la República!
Hoy, sólo enlaces, que no tengo mucho tiempo y ya hay quien lo dice más y mejor, desde los blogs que suelo leer asiduamente:
Nunca Más
Lo que somos

República Internet
y la red de Escolar.
Que lo disfrutéis.

miércoles, 13 de abril de 2005

La invasión

Hace unos días leí que la invasión católica había llegado al extremo de proponer el cambio de nombre de la famosa y apreciada por el orbe ferroviario estación Términi de Roma. Los aficionados al cine, la literatura y también al ferrocarril tenemos asociado ese nombre a películas, libros y al concepto ferroviario del siglo XIX imprescindible para entender el tren: el término, el final de la vía. Llegar al corazón de las ciudades separado apenas por unos topes y una pared. Ser laico en Italia es casi tan heroico como escuchar/leer a Jiménez Losantos para hacer una revista de prensa. Una iniciativa italiana pretende que no se cambie ese nombre y la estación Términi no se llama Juan Pablo II. No les dejemos solos, añadid vuestros nombres a esa iniciativa.

jueves, 7 de abril de 2005

MANIFIESTO POR LA LIBERACIÓN DE LA CULTURA

Gentes del mundo de internet y las bitácoras como Antonio Delgado de Caspa Tv o Ignacio Escolar de Escolar.net publican este manifiesto, en contra de un modelo de negocio que ya no tiene sentido.

"Cultura:

2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar
su juicio crítico.

3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y
grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una
época, grupo social, etc"

(Diccionario de la Real Academia Española. Vigésimo segunda edición,
en línea)

Los abajo firmantes,

Manifestamos,

que al calor de los resultados fruto del esfuerzo en la creación de contenidos culturales, existe una floreciente industria de difusión y distribución de dichos contenidos.

que la extrema vigencia temporal de los denominados "derechos de autor" tal y como están establecidos en la actualidad representan una barrera a la incorporación de la cultura al dominio público, bien común, en una época histórica análoga a la que acompaña la revolución de la imprenta.

que desde determinadas organizaciones se viene incurriendo en un proceso de demonización de la red de difusión, distribución e intercambio de información más igualitaria jamás concebida, así como en un afán recaudatorio injusto, abusivo y a todas luces excesivo.

que la mera edición impresa, o publicación de cualquier contenido audiovisual disfruta de unos derechos de explotación comercial cuyo plazo de duración, ampliado artificialmente, amenaza el ejercicio del derecho de acceso universal a la cultura.

que la historia reciente muestra, con ejemplos como los logros obtenidos por el software libre, que el poder creativo, intelectual y cultural de los inmensos colectivos a que dan lugar las redes de telecomunicaciones no puede ser despreciado.

que el acceso universal a la cultura beneficia tanto al público como a los creadores.

que nadie posee ni nuestros pensamientos, ni nuestras ideas.

Renegamos,

de los argumentos falaces que equiparan la cultura con la explotación comercial, industrial o que la degrada a un mero elemento de consumo.

Reivindicamos,

que acorde a los tiempos, se garantice el acceso universal y la distribución masiva, de forma libre y gratuita de todos los contenidos culturales propiedad del estado en sus fondos, bibliotecas o almacenes de depósito legal.

que la sociedad, la industria y los autores busquen un nuevo modelo de relaciones económicas que, en vez de constreñir el uso de las tecnologías de la comunicación, potencie y se aproveche de su desarrollo y multiplique sus beneficios.

que este nuevo acuerdo entre los autores y el público garantice las recompensas necesarias para incentivar la creación sin impedir la difusión de la cultura.

la limitación temporal de los llamados "derechos de autor" en unos términos más acordes con el derecho de acceso a la cultura reconocido por la Constitución Española y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La recuperación de las funciones originariamente atribuidas al Ministerio de Cultura en detrimento de la actual actitud de salvaguardia a la industria del entretenimiento.

Exigimos a nuestros representantes y poderes públicos,

que lleven a cabo las medidas ejecutivas y legislativas necesarias para llevar a la práctica las reivindicaciones arriba expuestas tanto en el ambito nacional, como especialmente en el ámbito de la Unión Europea.

e Invitamos a la ciudadanía a que haga suyo este Manifiesto.


Firmas y adhesiones aqui:

martes, 5 de abril de 2005

En la muerte de un actor

Fue un actor de joven y lo ha seguido siendo. Un actor poco contenido, dado a los gestos grandilocuentes y exagerados. Formado en sus años jóvenes en el cine mudo pero también en la fuerza de la palabra en la radio, durante la edad de oro de los 1930, aunó la exageración de ambos medios. Pero sea como fuere, qué actuaciones: la calculada ampulosidad de sus pasos, por ejemplo, apoyado con firmeza en su crucifijobastón; o la enérgica genuflexión para besar la tierra de cada escala de sus interminables viajes. Qué ambiente asfixiante no habrá sufrido en las pocas hectáreas universales de Roma para dedicarse a viajar sin reposo. Ha sido, con mucho, uno de los más grandes histriones de la política contemporánea, capaz de cumplir hasta el final con la máxima eclesiástica: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.
El resto, la vergüenza de los lutos, la media asta, la inexistente separación entre la Iglesia y el Estado, la indecente cobertura pública del óbito ya está comentado de sobra en internet. Quizás el mejor resumen de lo que este papa fue está en una de sus últimas disposiciones: el nombramiento del obispo de Cartagena (Murcia), llamado el “obispo del agua”, como arzobispo de Zaragoza. ¿No dicen ellos “Tuve sed y me disteis de beber”? Claro que aquel se refería al agua del Jordán, no a la del trasvase del Ebro.