miércoles, 4 de enero de 2006

Lo que me define

Retomo la lectura de las Memorias de ultratumba de Chateaubriand. Uno de esos libros que me gustaría escribir, aunque dudo que fuese tan generoso con la gente como él lo es.
Recuerdo al respecto lo que le comentaba José Luis de Vilallonga durante una entrevista, aún no digital, a mi amigo Tomás García Yebra. El escritor sostenía, ante el regocijo de Tomás y después el mío, que a partir de cierta edad uno se encontraba liberado de cualquier compromiso o educación y escribía lo que le daba la gana y contra quien le daba la gana.
Sea por el camino generoso de Chateaubriand, sea por el libertario de Vilallonga, unas buenas memorias son un colofón digno, aunque sólo las lean los hijos. De las muchas frases llamativas del escritor francés, en esta continuación de lectura me he reconocido en una frase, en unas palabras que pienso me definen:
«A mi me gustaba la obediencia, porque me liberaba de mi voluntad. Mi defecto capital es el hastío, el desagrado de todo, la duda perpetua.»

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