viernes, 29 de diciembre de 2006

El Corte inglés compra la Torre Windsor

No soy amigo de conspiranoias, de teorías disparatadas basadas en la casualidad, pero la compra de los restos de lo que fuera la Torre Windsor en Madrid, por El Corte Inglés reúne algunas casualidades interesantes, al menos mientras no se demuestre que son causalidades.
El Corte Inglés es una de las empresas más opacas del mundo, un referente en el mundo empresarial a la hora de enfrentarse a las crisis informativas, o de invertir en publicidad para evitar que los medios invewstiguen y hasta de impedir la difusión de cualquier hecho relevante relacionado con la compañía. Y los medios, literalmente comprados por su publicidad, hacen poco por desvelar sus interioridades.
A diferencia de Wal-Mart, el gigante de la distribución mundial, investigado por todos los medios, y con quien puede compararse, nada sabemos de El Corte Inglés, más allá de sus cifras económicas siempre loables. No digo que El Corte Inglés tenga algo que ocultar, digo que tiene demasiadas zonas opacas.
Sobre todo en materia laboral. Nada sabemos de sus conflictos internos, de su comité de empresa, ni de las condiciones de sus empleados. Por no saber no sabemos ni cuánta gente devuelve los productos adquiridos, cuáles son los sueldos, los incentivos...
Conozco a tres empleados de El Corte Inglés. Para uno es (o era, hace mucho que no lo veo, pero no creo que haya cambiado) el gran trabajo de su vida. AL hablar de la compañía todo son ventajas. Parecía abducido, como parte de una secta. Por él supe que los empleados, aparte de un magro descuento en sus compras, pueden accder a préstamos hipotecarios y personales, en condiciones diferentes al resto. Pero también de la competitividad.
Para otro, es un trabajo más, con un grado de estabilidad enorme y mucha seguridad, pero con demasiadas particularidades. Está cansado de donde está, pero las posibilidades de cambio sin tener que ceder en exceso su parcela de independencia superan lo razonable. El tercero, despedido hace unos años por cuestiones de disciplina de vestuario y por cuestionar el carácter mismo de sumisión a la empresa, coincide más o menos con mi análisis.
Pues bien, hace más de un año, leí que los grandes almacenes negociaban la adquisición del solar de la Torre Windsor. Al cabo del tiempo, el 29 de noviembre, el Ayuntamiento de Madrid expresa claramente su preferencia por destinar el solar a una superficie comercial. Ayer, 28 de diciembre, se hizo público que El Corte Inglés ha comprado la inmobiliaria propietaria de los terrenos del Windsor (a precio inferior al del mercado, y con más solares en otras zonas de Madrid). El día anterior, El País, el mismo diario que publica estas informaciones tan relacionadas, publicó un artículo de Vicente Verdú tan laudatorio como infame sobre El Corte Inglés.
Dicen los italianos que si non e vero, e ben trovato. Juzguen ustedes.

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