viernes, 25 de agosto de 2006

El rey, en Rusia

La sorpresa de ver a don Juan Carlos con Vladimir Putin ya empieza a ser general. Como, más allá de los baños y cuatro tonterías, el secreto más absoluto preside las actividades de la familia real, a mi no me extraña nada.
Sólo un apunte, qué vergüenza que nos tengamos que enterar por los rusos (¡los rusos!) de un viaje del Jefe del Estado. Qué vergüenza.
La noticia, en Pravda.
Hablan de ello Iñigo y Juan.
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miércoles, 23 de agosto de 2006

La función de la crítica, de Terry Eagleton

Llevaba tiempo detrás de este libro, apuntado en la lista de pendientes y no buscado/hallado hasta ahora. Y. como suponía, no salgo defraudado en absoluto de su lectura. Eagleton contrapone el comienzo de la crítica en el siglo XVIII con su estado actual, desarrollando a lo largo del texto una reflexión sobre los cambios que los críticos han sufrido a lo largo de más de dos siglos.
El libro arranca con la cita de Alexander Pope: «A los hombres hay que enseñarlos como si no se les enseñara / Y las cosas desconocidas proponérselas como cosas olvidadas» del Essay on Criticism. (Por cierto, ni un libro en castellano en el isbn. joder)
Eagleton sostiene la necesidad de la crítica hoy en día y no precisamente especializada en la literatura como ha terminado siendo.
«La crítica moderna nació de una lucha contra el Estado absolutista; a menos que su futuro se defina ahora como una lucha contra el Estado burgués, pudiera no tener el más mínimo futuro.»
Y eso es lo más llamativo, ya que parece apuntar al papel que los blogs desarrollan en la actualidad, tanto en su definición como en el análisis de lo que puede suceder en el futuro. El libro compara el periodismo del XVIII y el de hoy y el futuro de la crítica, entendida como búsqueda de la trastienda de los sucesos que podemos ver sin mayor reflexión. La mirada crítica no es sólo la de anular el juicio ajeno sino de apuntalar nuestro propio pensamiento con el de los demás, negándolo o afirmándolo.
Eagleton critica con fundamento el papel de corrientes como la deconstrucción en el pensamiento crítico: «La deconstrucción consigue sortear todo saber existente sin conseguir el más mínimo resultado.» Y también entra hacia el final en algo en lo que llevo detrás tiempo, a saber, cómo se relacionan la vida pública y la vida privada, dos esferas con las fronteras cada vez más difusas. A cuenta de esto, Eagleton escribe sobre Raymond Williams, un crítico británico con una trayectoria intelectual que me ha recordado la de Ferlosio, otro preocupado también por la desaparición de la esfera privada en la pública.
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lunes, 21 de agosto de 2006

Entiendo a Grass

Hay bastante hipocresía en los comentarios a la confesión del escritor Günther Grass sobre su pertenencia a un cuerpo de élite del Ejército alemán a finales de la Segunda Guerra Mundial. Referente moral durante décadas de la Alemania posnazi, Grass no pierde ni un ápice su altura por aclarar aún más su postura adolescente en la Alemania de los años 1940.
Claro que no está libre de culpa, que el momento elegido tiene mucho de publicidad pero ¿quién puede juzgar su comportamiento? Todos tenemos recuerdos y hechos que nos persiguen, anécdotas de tierra trágame y vergüenzas inconfesables. San Agustín gasta varias páginas de sus Confesiones a cuenta del robo de unas peras. Un asunto nimio al que el padre de la Iglesia concede la máxima importancia y asi lo hace constar en sus memorias.
Entiendo a Grass y entiendo su vergüenza, ese recuerdo que es como una línea de fuego, humillante y doloroso a partes iguales, que frustra nuestro recuerdo ordenado de una vida sin errores.
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jueves, 17 de agosto de 2006

Otro haiku

Estoy sobrado. He creado otro haiku. Ya sé que hace meses del anterior, pero es que ese es precisamente el ritmo zen de estas cosas. No hay que apresurarse.
Está dedicado a mi novia.
Te quiero como eres
y como no eres

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miércoles, 9 de agosto de 2006

La industria del libro, de Jason Epstein


Entre los títulos que he leído este verano, está La industria del libro, Pasado, presente y futuro de la edición, de Jason Epstein, publicado hace tiempo por Anagrama. Epstein es uno de los grandes nombres de la industria editorial estadounidense que, al retirarse más o menos del servicio activo, publicó este pequeño ensayo, mezcla de memorias, análisis económico y social de la edición y fotografía del sector del libro en el momento de su publicación.
Breve y con algunas anécdotas interesantes, muchas de sus opiniones y pronósticos siguen siendo válidos. Y sus explicaciones sobre el negocio de la distribución de libros aclaran bastante las razones de ciertos comportamientos que para mi eran incomprensibles de las editoriales españolas. Por ejemplo, la destrucción física de ejemplares, que Epstein aclara como basada en el difícil equilibrio entre edición, almacenes, precio del local y otros factores.
El libro incluye reflexiones interesantes sobre el futuro de la edición e internet (pags. 34 y 118); la desaparición de las librerías independientes ( pag. 113); y algunos datos sobre la piratería de libros en los Estados Unidos del siglo XIX y cómo los autores se sentían indefensos (pags. 107 y 198). De hecho, Charles Dickens viajó a Estados Unidos para reclamar que dejasen de piratear sus libros. En fin, la vieja pugna entre el acceso a la cultura y el negocio editorial.
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martes, 8 de agosto de 2006

Aforismos del lunes

Alguien me dijo el otro día, justo cuando mi cuerpo cumplía 46 años, que debería tomarme la vida más en broma. ¿Soy demasiado serio? Puede. Quizá porque me pasa como a uno de los personajes de Moby Dick, la inmortal novela de Melville.
"Su cuerpo era una garita y él montaba guardia en ella, hablando sin cesar para mantenerse despierto."


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miércoles, 2 de agosto de 2006

El viejo topo, siempre

He vuelto.
Ha sido leer la nota de prensa que me han mandado de la editorial El Viejo Topo y empezar a sentir algo especial... Casi los veo. Metidos en una caja de cartón de botellas de soberano, 30, 40 o más, ejemplares atrasados de la revista. Algunos recortados, otros subrayados, todos leídos, alguno discutido. En el sótano, en viriato. Unidos sin remedio al olor a polvo y cerrado. ¿Dónde estarán ahora?
El viejo topo es una publicación que ha malvivido durante muchos años de relanzamientos, de buenas ideas y malas economías, como otras que modelaron (sí, y qué pasa) y expandieron el pensamiento de muchos que no quieren reconocerse en aquellos modelos. Joder.
Bueno, que vuelven con una nueva página web. Ellos dicen que dedicados a las ciencias sociales, subiendo poco a poco muchos de los artículos de sus anteriores números, publicando textos de carácter político, con los inconvenientes e incomprensiones que esto genera.
No sé cómo estoy ahora recibir sus boletines, dos veces al mes. Ni siquiera he tenido el valor de entrar en su web. ¿Me voy a reconocer?

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