martes, 31 de octubre de 2006

Urbanismo español

"Cuentan que, en tiempos, una ardilla podía recorrer la península ibérica sin bajar de los árboles, por la frondosidad de nuestros bosques. En un futuro una pelota de golf podrá ir de Gijón a Cádiz sin salirse del green."

Un lector de El País, hace unos días.

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lunes, 16 de octubre de 2006

La balada de la justicia, de Alejandro Nieto

He leído estos días las noticias sobre una urbanización en Las Navas del Marqués, que pretende talar un pinar para campos de golf y chalés y después repoblar una parte –suena tan demencial como estúpido-, con el beneplácito de las autoridades. Y he recordado que tenía pendiente la reseña de un libro que viene al pelo de este asunto y de otros relacionados con el disparatado pelotazo urbanístico que vivimos.
Un libro que se “escribe para adultos que no se asustan de la verdad ni tienen interés en ocultarla”, como explica el propio autor. Aunque probablemente serán los abogados los que le saquen más jugo, lo cierto es que se ríe y se llora a partes iguales ante el sucio panorama que pinta este jurista, que llama a las cosas por su nombre y no duda en describir una situación que se resume en la distancia que media entre unos portales (constitución, leyes fundamentales) espléndidos y bien construidos, y un edificio de la justicia (leyes, decretos, reglamentos y actuación del poder público) lleno de telarañas, sucio y mal ventilado.
“El Estado tiene... Una cara filantrópica protectora de los ciudadanos y de los intereses públicos; pero también una segunda perversa, destructora, egoísta y brutal...” dice en un momento dado, expresando lo que muchos pensamos a la hora de ver las contradicciones y desmanes en los que incurren los que nos gobiernan.
Como el alcalde actual de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, a quien se le puede aplicar este diagnóstico certero: “El constitucionalismo actual, en suma, ha desmontado los mecanismos tradicionales de control y permitido la actuación despótica de los alcaldes, salvo la eventual, remota e ineficaz intervención de un juez.”
El libro se centra sobre todo en la legislación urbanística y en su aplicación, y desarrolla en su segunda parte dos casos prácticos que ponen los pelos de punta:
Uno, la llegada a España de una multinacional farmacéutica y como hace y deshace a su antojo para construir sus laboratorios en connivencia con las autoridades municipales, autonómicas y de más arriba (con los negocios de Franco y del rey en primer término).
El segundo, el desprecio por los vecinos y las leyes a la hora de establecer un negocio hostelero sin el más mínimo control por parte de los que en teoría tienen que protegernos.
El libro describe la absoluta irresponsabilidad jurídica de los funcionarios, como “La legislación urbanística es la que hace imposible un urbanismo sensato y honrado; y que lo mismo sucede con el medio ambiente” –lo que me recordó la piscina de Pedro J. Ramírez-, los males del Derecho urbanístico, “cuya perversidad es tal que parece pensado -y así es de hecho- para provocar irregularidades constantes, para enriquecer a unos a costa de los otros y en último extremo para encarecer el suelo y las construcciones que en él se hacen.”
La presión del turismo mal entendido, la confusión entre el mercado y el Estado, la corrupción…
El libro se cierra con una cita de la Autobiografía de Norberto Bobbio:
“El pesimismo es hoy un deber civil porque sólo un pesimismo radical de la razón puede despertar algún temblor en esos que, de una parte o de otra, demuestran no advertir que el sueño de la razón produce monstruos.”


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domingo, 15 de octubre de 2006

Haiku

También de la enfermedad se obtienen haikus. Ese instante.

Eferalgan en el vaso
Los ojos nublados
Arden tus manos

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viernes, 13 de octubre de 2006

Aprender historia

No recuerdo la fuente original, pero este mapa animado de la historia de los imperios en Oriente Medio es excelente. El original, aqui.


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jueves, 12 de octubre de 2006

Se llamaba Vaquero

Era un matón grande y cetrino, que vivía en Chamberi. Ya sólo recuerdo su apellido. No era mal estudiante y tampoco especialmente conflictivo. Se sentó detrás de mi durante el curso 1974-75 y me machacó a golpes la espalda clase tras clase, en cuanto tenía un momento libre. Yo tenía 14 años.
Primero probé con el silencio y la indiferencia, con la mirada puesta en el final de curso. Pensé con ingenuidad que se olvidaría de mí. Pero el desprecio lo enfureció más. Nadie intentó pararle, sólo me miraban con simpatía, pero... era yo quién debía defenderme según las leyes no escritas de las clases.
Después decidí hacerme amigo suyo para que me dejara en paz, convencido de que no iba a llegar a final de curso. Y me dejó en paz. Tuve suerte.
A mediados de 1976 dejé de saber de él y no he vuelto a verlo. Ni siquiera me acordaba ya.
Hace unos días me lo ha recordado Luis Antonio de Villena y su libro Mi colegio.
Los adultos no hemos escarmentado. Y los niños tampoco.

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lunes, 9 de octubre de 2006

Hay que ser probo

El sábado, El pais explicaba las andanzas de un buque especialmente tóxico llamado Probo Koala. Como probo se aplica, según el María Moliner "a la persona que cumple con sus deberes profesionales; que no comete en ellos fraudes ni inmoralidades", la noticia tiene su gracia.
Y es que en las últimas semanas la probidad y las personas probas han estado de alguna manera en mi pensamiento y en mi vida.
He vuelto. Y con ganas.

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sábado, 7 de octubre de 2006

El desprecio

En España, "El pecado nacional no es la envidia, es el desprecio, incluso el desprecio a la excelencia".
Fernando Fernán Gómez
Y de eso, empiezo yo a saber yo un rato.

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