miércoles, 25 de abril de 2007

Genealogía del racismo

Esta reseña está dedicada a la memoria de Jacinto Pérez Iriarte, con el dolor de no haber podido aprender más a su lado.
La noticia de hace unas semanas de la pretensión gubernamental de congelar el pescado fue un peldaño más en la escalera que nos conduce a una higienización total de la sociedad, a un discurso racista que emana de una concepción clásica del Estado, establecida desde el siglo XVIII en adelante.
Lentamente se está produciendo una medicalización total de la sociedad en Occidente, con la excusa de velar por nuestra salud. Pero esa preocupación sanitaria encubre un aumento sustancial en el control que el Estado ejerce sobre la sociedad. No hablamos de un deseo legítimo de aumentar el bienestar de los ciudadanos sino de incrementar el poder sobre ellos.
Leyendo la Genealogía del racismo de Michel Foucault, este cuadro de autoridades solícitas y ciudadanos felices desvela los trazos gruesos del poder, o como diría Foucault, de los poderes entrelazados por un discurso común. En este caso por la separación, más bien segregación, de unos individuos estigmatizados por sus costumbres -comedores de pescado crudo, fumadores...- del cuerpo general de una sociedad "sana".
No es una exageración. Es un discurso aplicado por la política que lleva instalado desde el XVIII, primero con los locos y mendigos, después con homosexuales, mujeres... Todo lo que sea diferente tiene que ser controlado.
"La historia es por cierto el discurso del poder y de los deberes a través de los cuales el poder somete, pero es también el discurso del esplendor a través del cual el poder fascina, aterroriza, inmoviliza."
Y lo hace a través de mecanismos sutiles, pero también muy burdos. Foucault desvela en este texto -que es un resumen escrito de uno de sus cursos de la Sorbona- cómo la guerra no es la continuación de la política por otros medios que nos vendió Clausewitz (a ver si encuentro una edición barata y lo leo); antes bien, es la política la que continúa la guerra por otros medios. Algo que ya insinuaba Ferlosio a propósito de los ejércitos y de su alejamiento de los ciudadanos en las sociedades modernas y sobre lo que habré de volver.
Para la reflexión: "El poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través de los individuos." Por ejemplo, con las campañas que apelan a nuestra responsabilidad a la hora de conducir un coche.

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