jueves, 2 de agosto de 2007

Los hilos de Chantal Maillard

Estoy un poco espeso, recién llegado de las vacaciones. Estos Hilos no son otros que los de una autora que empieza a estar más allá de la palabra y, tal vez, también de la vida. No son poemas descarnados ni duros, están simplemente desnudos. La palabra, cada palabra de este extraordinario poemario está tan desnuda que hace daño. Por ejemplo:

"No es fácil ofrecer cobijo
cuando se lleva a rastras
una caja vacía."

Chantal Maillard se asoma al abismo casi a cada momento y sólo el tacto del papel, el peso del libro sirve de apoyo para el lector. No soy gran lector de poesía y los muchos ensayos digeridos me han anestesiado un poco, asi que las pocas veces que un libro me conmueve se marcan a fuego en la trastienda neuronal, allá donde reposan las emociones.
Hilos recorre los pliegues más escondidos de la realidad y el pensamiento y lo hace con tanta precisión que todas estas líneas que escribo y lees sobre este libro no valen nada. Decir, escribir no valen nada. Son poemas despojados de. No despojos, despojados de. Chantal, que se tiene más que merecido el Nacional de Poesía se ha despojado de los ritmos internos, de las palabras, de todo menos de los hilos.

"Volver a las palabras.
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
Y asi poder aguantar, luego,
en el fondo."

Y hasta un lector tosco de poesía como yo es capaz de comprender que esos hilos son cada vez más tenues. Chantal escribe despojada, fuera, pero no ajena. Escribe desde el vacío, desde la nada. Pero no es un bisturí lo que emplea, sino el roce de los hilos tensos que cortan la mantequilla.
Por cierto, buscando el enlace de la wikipedia di con esta interesante discusión, con crítica y contracrítica, de este libro.

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