viernes, 26 de enero de 2007

Terminando la mudanza

No sé porque no lo he contado antes, pero supongo que es una cuestión de pudor. Después de mis aventuras y desventuras resumidas aqui, he empezado un nuevo desafío en Mediasat Group como Coordinador de Desarrollo Editorial. Mediasat es una empresa multinacional dedicada a las promociones con periódicos y revistas. Mi primer paso en el brand extension, un mundo que tiene una pinta apasionante.


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miércoles, 24 de enero de 2007

Javier Marías no está solo

Tengo debilidad por Javier Marías, aunque jamás he leído ninguna de sus novelas, ni creo que lo haga. Pero le debo algunas cosas a través de sus artículos semanales, primero en la que fue mi casa y, ahora en El País. Marías me descubrió a Thomas Bernhard, por ejemplo. Habitante del centro de Madrid, como yo lo fui varios años, no ha dejado nunca de quejarse, y con razón, de la tortura periódica, ruidosa e infame que los católicos nos hacen sufrir con sus estatuarias manifestaciones anuales, a las que ellos llaman procesiones. El ruido, la degradación de Madrid, la estulticia de sus próceres, la mala educación de muchos de sus habitantes, son habitualmente objeto de sus artículos y rara vez no coincidimos en el análisis.
Pues bien, ahora resulta que la Asociación de Víctimas del Terrorismo, AVT, le va a poner una querella por un artículo publicado el domingo pasado. Un texto en el que diferenciaba claramente entre energúmenos, víctimas del terrorismo y la actitud de su actual presidente, Felipe Alcaraz, un individuo que parece más preocupado por derrocar al Gobierno, que por proteger a sus asociados, como puede comprobarse con esta recopilación de “perlas” de la AVT.
Bueno, pues que me apunten también. Suscribo todas y cada una de las palabras de Javier Marías en su artículo. Asi que, señores de la AVT, ya lo saben: pueden querellarse también contra mi, que Javier Marías no está solo.

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jueves, 18 de enero de 2007

La utopía siempre es posible

A medida que me hago más viejo y sabio, mis gustos literarios y musicales van deslizándose hacia los extremos. Y si la música me gusta cada vez más antigua o más contemporánea, con los libros me pasa lo mismo. O es rabiosamente moderno o tiene que tener un par de siglos para que me plantee la posibilidad de gastar tiempo y vista en un libro.
Asi que la Utopía de Tomás Moro, otro de los grandes títulos de la humanidad que me faltaban por leer ocupó mi tiempo estos días. Moro, que fue sherif de Londres y cuya vida resultó bastante sencilla, aunque con el añadido exquisito de pasarse sus últimos días encerrado en la Torre de Londres por defender su independencia de criterio, escribió un alucinante relato de una supuesta civilización cuasi perfecta, en la isla de Utopía.
Con el solo bagaje de las enseñanzas del bachillerato, no podía imaginarme lo original y en ocasiones sorprendente que podía resultar este pequeño tratado de Moro, que se lee en un momento, si, pero que me ha dejado una huella indeleble. Primero por esa lealtad a las ideas que le costó la cabeza, y segundo por la sencilla visión de izquierda capaz de descubrir, hace casi quinientos años, hasta que punto la civilización complicó y desbarató cualquier justicia en las relaciones humanas.
Moro fue capaz hasta de inventar la reeducación comunista en granjas avant la lettre. De la economía dice: “Donde hay propiedad privada y donde todo se mide por el dinero, difícilmente se logrará que la cosa pública se administre con justicia y se viva con prosperidad.” O “La misma pobreza que parece que se basa en la falta de dinero, desaparece desde el momento en que aquel pierde su dominio.”
Esta Utopía es un canto al orden justo, al derecho natural, que se espanta de nuestro derecho y nuestra justicia: “Nunca han de faltar razones a los jueces para dictar sentencia a favor del rey: les basta, en efecto, invocar la equidad, o la letra de la ley, o el sentido derivado de un texto oscuro.” Puro Alejandro Nieto.
A favor de la vuelta a la naturaleza y al placer, es contrario a la pena de muerte y a la acumulación de riqueza. “¿No es injusta una sociedad que se vuelca con los llamados nobles, los manipuladores y los traficantes de cosas inútiles, aduladores y perezosos?”
Me quedo con dos frases para el futuro. Una aplicable a los políticos: “No quieras imponer ideas peregrinas o desconcertantes a espíritus convencidos de ideas totalmente diferentes. No las admitirían. Te has de insinuar de forma indirecta.”
La otra, aplicable a algún maestro, y que cada cual se busque el suyo:
Las fuentes del saber, la senda hermosa
Que es del bien y del mal la tortuosa,
Nos enseñas, maestro de oratoria,
Ilustre Moro, de Londres gloria.
Pues eso.

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martes, 16 de enero de 2007

La muerte de las estrellas

Ahí está. Es una de las imágenes más hermosas obtenidas por el Hubble. Los pilares de la vida estelar. Cúmulos de gas y polvo condensándose y creando nuevas estrellas. Nos ha acompañado desde hace once años. Estos días, los científicos han confirmado que en realidad el Hubble fotografió un cadáver de hace 6.000 años y ahora saben que les queda muy poco más, mil años de vida. Un parpadeo en términos cósmicos. De hecho, ya han muerto y nadie volverá a ver esa imagen. Fotografiar ahora lo que pasó hace siglos es una de las más inquietantes actividades de la astronomía. La que más nos sitúa en este universo.

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miércoles, 3 de enero de 2007

Somos seis millones

Las cifras hechas públicas por el Instituto Nacional de Estadística hace unos días, reflejan que la Comunidad de Madrid ha superado los seis millones de habitantes a 1 de enero de 2006. ¿Y qué?
Nada, que me ha recordado una legendaria campaña publicitaria institucional de la Generalitat de Catalunya que se desarrolló en 1987. Veinte años ya. El eslogan era "Som sis milions" y fue durante varias semanas una fuente permanente de risas entre mi padre y yo. No recuerdo qué era lo que nos divertía, tal vez la solemnidad pomposa de Jordi Pujol, entonces president, o la ridiculez de medir el peso de las naciones en términos de población. No sé, pero aún me sonrío con el recuerdo.
Hoy, rodeado de tanta gente, un pelín hostil ante las masas en crecimiento de habitantes y aficionado a los espacios vacíos, no puedo por menos de estremecerme. Veinte años después, a Madrid també som sis milions.

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