martes, 27 de mayo de 2008

Revista de prensa

No me gusta mucho referenciar artículos ajenos sin aportar al menos alguna cosa, pero la verdad es que poco puedo comentar sobre ellos, así que me limito a recomendar un par de artículos que me han llamado la atención en los últimos días.
El primero, Comida hay, pero a precio de petróleo, es un excelente análisis de las causas y razones de la carestía de alimentos que se vive en más de medio mundo, en un momento en el que por las cifras de producción acabar con el hambre podría ser una realidad a corto plazo.
Efectos secundarios de su lectura: ¿de verdad Marx está pasado de moda?
El segundo, ¿Es el Gobierno rehén de la jerarquía católica?, es un lúcido y frío alegato en contra de la influencia, el descaro y el cuajo de la jerarquía católica en sus relaciones contra -que no con- la sociedad española. Un "ya os vale" sin utilizar ni las descalificaciones ni los insultos a los que son tan aficionados los obispos, sus locutores y sus periodistas.
Efectos secundarios de su lectura: Ni un euro más para esta gente.

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jueves, 22 de mayo de 2008

El invierno de Chopin en Mallorca

Son contadas las ocasiones en las que me aventuro a leer en otra lengua que no sea el inglés, más allá de los periódicos y revistas, pero Aquel invierno de Chopin en Mallorca, de Aranzazu Miró, que es amiga mía, atrajo mi curiosidad por una de esas pequeñas casualidades que, reunidas, dan origen a cualquier novela de Auster.
Ya se habló aquí del viaje a Polonia, pero no se mencionó que uno de los recuerdos que nos trajimos la osa y yo fue precisamente una integral de las obras del compositor polaco, interpretadas por el pianista, también polaco, Rafal Blechacz ganador hace tres años del concurso de piano Chopin de Varsovia y en ese momento de moda.
La estancia de Fryderyk Chopin y George Sand en Mallorca es una de esas anécdotas de la historia tan bien sabidas como poco conocidas en realidad. No están los tiempos para leer libros de viajes de señoras del siglo XIX por parajes que no tienen nada que ver con los de hoy, aunque lleven el mismo nombre; y la relativización generalizada ha puesto en sordina la influencia que un lugar pueda tener sobre la creación de las obras de arte.
Pero la historia de esta peculiar pareja –llegaron a la isla como amantes, pero salieron como madre e hijo por la enfermedad del músico- bien vale la pena el esfuerzo. No sé tanto catalán como para poder juzgar los méritos estilísticos de la autora, pero si he podido enterarme bastante bien de lo que cuenta, es más probable que sea por cuenta de su claridad y limpieza antes que por mi atenta lectura.
Buena parte del libro incluye el análisis de los preludios del compositor; tampoco sé tanta música como para juzgarlo, pero sí para descubrir varias cosas que no sabía, a cuenta de la expresión, estructura y orígenes de estas hermosas piezas para piano y que pueden escucharse aquí, por ejemplo.
Leer en otra lengua tiene una ventaja añadida, además del respeto al original, que viene a ser como un caramelo, pues recuerda ese momento mágico de la infancia en el que las palabras son sólo sonidos más o menos hermosos a los que todavía hay que suponer un significado. Así, palabras como empolistrat, algo que la Sand dice en una novela a propósito de Chopin; o que las llegadas de los viajes sean a l’horabaixa, forman como un paisaje sonoro que he disfrutado mucho.
También he disfrutado de lo lindo con la ironía de la autora al referirse a George Sand: […]qui en qüestió d'amors funcionava amb una gran voluptuositat (p 22); […] Sens duote, és una dona impregnada en excés de l’esperit del romanticisme (p 115); y a la que no perdona el implacable relato que de la isla hace en su novela (Un invierno en Mallorca) y en sus memorias: un ajuste de cuentas con una Mallorca salvaje y muy atrasada de la que sólo el paisaje y el clima son extraordinarios.
Ironía que se extiende también al periodismo de hoy, aquejado del peor de los males: la ignorancia. […] I la composta a Mallorca -que no a Palma, malgrat no siga aquest el moment de renyar Chopin per un error de menció geogràfica de Palma por Mallorca al qual avui cauen fins i tot els suposadament ben formats periodistes de cadenes nacionals- [...] (p 133)
En fin, un libro entretenido, con muchos datos que desconocía, como la importante colaboración de Mendizábal (el de la desamortización) en el viaje; el singular experimento que llevó a cabo el músico Alfred Cortot, estudioso de Chopin, para demostrar que la sonoridad de la celda que ocuparon el músico y su piano no le hubiera permitido componer los preludios, sólo más bien corregirlos, lo que además era la práctica habitual del polaco; [...]la llegenda de l'ondina del llac, que sorgeix de las aigües per a contar la història de la ciutat enfonsada de Switez. (p 69); la historia de los pianos de Chopin en la isla; y las disputas sobre las celdas ocupadas efectivamente por los visitantes, polémica en la que Aránzazu Miró con buen sentido no entra, sólo explica y deja que sea el lector quien saque sus conclusiones. Aunque si yo fuera un mitómano, visitaría sin duda la celda número 4.
Sólo una pega. A despecho de su exhaustiva investigación y de los muchos textos consultados, nada dice Aránzazu en el libro de la razón fundamental por la que Chopin y la Sand viajaron a Mallorca entre puercos. No fue el clima ni la búsqueda de la tranquilidad, porque fueron las cocas de patata de Valldemossa, uno de los dulces más exquisitos de esta galaxia, la verdadera razón para vivir aquel invierno en Mallorca.

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jueves, 8 de mayo de 2008

La demanda de la SGAE

Hace unos cuantos años andaba yo empeñado en saber acerca de los presupuestos de la televisión pública durante la década prodigiosa (1956-1966) para que mi licenciatura en ciencias de la información fuese realmente eso y no sólo la adquisición de un título más o menos mono que colgar. Así que me dirigí al Tribunal de Cuentas confiado en que dado el tiempo transcurrido esa información no estaría sujeta a restricción alguna. El resultado fue que aprendí dos cosas fundamentales: para la Administración española tanto dan veinte años, cien o una semana; la información es siempre reservada. Y la segunda: los seres humanos normales no deben ocuparse de esas cosas; esta última, gracias a los funcionarios de dicho organismo. Por entonces yo acababa de leer El castillo de Kafka, así que opté por no hacer más el agrimensor y ponerme a investigar otro asunto, con otros medios.
Me acordé de ello ayer, cuando reclamaba un poco más de transparencia por parte de los organismos públicos apoyado por este artículo y me he vuelto a acordar hoy, al saber que la Sociedad General de Autores ha presentado una demanda contra el diario Público. El único que desde su nacimiento no ha dejado de informar sobre las pocas actividades económicas, balances y actuaciones que son públicas de esta sociedad de gestión, empeñada en continuar la espiral de enfrentamiento que mantiene contra los ciudadanos y contra los propios creadores, aunque muchos de éstos aún no sean conscientes de ello y crean -honradamente- que su defensa es el objetivo principal de dicha sociedad.
La SGAE, concebida como respuesta de los compositores a la voracidad de los impresores de partituras en el siglo XIX, no ha sabido evolucionar en su modelo de gestión al mismo ritmo que los consumidores y mantiene fórmulas y modelos que hoy están obsoletos. Que haya melodías populares que generen derechos de autor por sus arreglos, por ejemplo, es bastante difícil de explicar. El sistema de votos entre los asociados, las tarifas abusivas, el desconocimiento de otros tipos de licencias (copyleft, CC), el cobro de impuestos sin ser la Agencia Tributaria y la criminalización de los consumidores, además de la opacidad en sus acciones, son motivos más que suficientes para que los periodistas investiguen.
Siempre y cuando no pertenezcan a un entramado de compañías discográficas, editoriales y medios de comunicación con muchas razones para dejar las cosas como están.

Más información sobre la demanda:
Escolar
Mangas verdes
Casiopea

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martes, 6 de mayo de 2008

Reporteros sin fronteras


Mi buena amiga Malena me hace llegar antes del día de la Libertad de Prensa -que fue el día 3, soy un desastre- la campaña de Saatchi & Saatchi para Reporteros sin Fronteras, la organización que
- defiende a los periodistas y colaboradores de los medios de comunicación encarcelados o perseguidos por su actividad profesional, y denuncia los malos tratos y la tortura que sufren en muchos Estados;
- lucha para que retroceda la censura y combate las leyes destinadas a restringir la libertad de prensa;
- concede anualmente un centenar de becas de asistencia para ayudar a periodistas o medios de comunicación en dificultades (gastos de abogados, gastos médicos, compra de material, etc.), así como a las familias de los reporteros encarcelados;
- trabaja por la mejora de la seguridad de los periodistas, especialmente en las zonas en conflicto.
La imagen es la última que tomó Juantxu Rodríguez, que tiene el triste honor de ser el primer fotoreportero español muerto por disparos de soldados estadounidenses cuando cubría con Maruja Torres la invasión de Panamá en 1989.
No fue el último.
Siempre se asocia el riesgo de esta profesión con los países más inquietantes, pero lo cierto es que dan más miedo las ciudades y pueblos de aqui al lado, con esa apariencia de normalidad.
Así que, menos intimidaciones y más transparencia.
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jueves, 1 de mayo de 2008

De dónde sale internet

"[...]a partir de 1970 apareció gradualmente una nueva forma de capitalismo, que abandonó la estructura jerárquica del proceso de producción al estilo de Ford y desarrolló una organización en red, basada en la iniciativa de los empleados y la autonomía en el lugar de trabajo. En vez de una cadena de mando centralizada y jerárquica, tenemos redes con una multitud de participantes que organizan el trabajo en equipos o proyectos, buscan la satisfacción del cliente y el bienestar público, se preocupan por la ecología, etcétera. Es decir, el capitalismo usurpó la retórica izquierdista de la autogestión de los trabajadores, hizo que dejara de ser un lema anticapitalista para convertirse en capitalista. El socialismo, empezó a decirse, no valía porque era conservador, jerárquico, administrativo, y la verdadera revolución era la del capitalismo digital."

Slavoj Zizek, hoy en El País. Las negritas son mías y el artículo entero no tiene desperdicio.
No hay entrada de Zizek en la Británica, pero sí en la Wikipedia. ¡Hum!

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