martes, 10 de noviembre de 2009

El Madrid de Valle-Inclán

Aprovechando el fin de semana largo, la osita y yo nos apuntamos a un paseo nocturno con guía por el Madrid de Valle-Inclán, una iniciativa que organizan desde Carpetania Madrid y que se puede conseguir en Atrápalo. El paseo está organizado en torno a los personajes y acontecimientos que se narran en Luces de bohemia, desde el arranque de la calle Mayor hasta la plaza de Santa Ana.
Las calles, los edificios, los rincones de la bohemia de principios del siglo XX siguen estando en muchos casos donde entonces, pero no te das cuenta de su existencia hasta que alguien no te los señala o te llama la atención sobre ellos, así que el paseo resultó muy interesante y no se hizo largo en absoluto a pesar de las casi tres horas de duración.
De la puerta del instituto Italiano y el atentado de Mateo Morral, fuimos subiendo y escuchando tanto las aventuras de Max Estrella como las de su Madrid: las librerías, los ultramarinos, las iglesias y, por supuesto, las tabernas, donde hicimos dos paraditas etílico-culturales para reproducir fielmente el ambiente vivido durante la última noche de su vida.
El guía, que era un encanto -y como soy un desastre, no apunté su nombre-, se pasó todo el trayecto mostrando imágenes de los autores, periódicos de la época, anuncios, y otros detalles, como una botellita de absenta o unos huesos de san Expedito para cuando las fuerzas de los presentes empezaron a flaquear.
En fin, que lo pasamos muy bien vagando como bohemios por un Madrid tabernario y nocturno, en el que todavía se escuchan, con el guía adecuado, los ecos de una ciudad amable y provinciana, de morapio, buñuelos y escritores en las buhardillas.

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