jueves, 25 de junio de 2009

El final del desfile, de Ford Madox Ford

Dice la solapa de este libro que es la mejor novela de la Primera Guerra Mundial que se haya escrito nunca y puede que sea cierto. El otro día explicaba que no me gusta que los libros me entretengan, que espero algo más. Y hace unas semanas, cuando casi, casi me llevo de la biblioteca este libro, sin pasar por la casilla de salida, sabía que no me iba a entretener. Hace un par de años que el nombre capicúa de Ford Maddox Ford me rondaba, quizás por alguna cita de otro autor, o alguna portada en cualquier librería; lo seguro es que fue durante mi último viaje a Londres, a ver su feria del libro.
Hoy, un par de lecturas después –tuve que suplicar que me renovaran un mes más el préstamo-, he confirmado que esta novela no me ha entretenido. Vayamos por partes, porque pocas veces se produce una comunión total con un autor, un placer tan absoluto en la lectura que casi no te deja respirar y hasta miras el libro con miedo. Es una de las mejores novelas que he leído nunca, tan rica y tan bien construida, que es sorprendente que haya tardado tanto en aparecer en castellano.
Como no quiero que el entusiasmo acrítico desborde este texto, aclaro que se reúnen en este Desfile… circunstancias, motivos y recuerdos propios, así que tal vez otros lectores tengan una lectura más sosegada, aunque no por eso menos intensa, porque razones para apreciar la obra de Ford las hay sin necesidad de apelar a ninguna experiencia previa.
El final del desfile recoge las cuatro novelas en las que Ford dividió su relato de unas pocas personas, habitantes de la Inglaterra de comienzos del siglo XX, hasta el término de la Primera Guerra Mundial. De las cuatro -Hay quien no…, No más desfiles, Se podría estar de pie y El toque de retreta-, la primera chirría un poco respecto de las demás, pero a la luz de las siguientes ayuda a rematar el relato. Hay quien no… es el marco, o mejor el bastidor, sobre el que se apoya el lienzo que forman las otras tres.
La historia es la de un caballero inglés y de la profunda maldad de su esposa, infiel e ignorante, que le atormenta porque se atreve a mostrarse indiferente ante ella, mientras a su alrededor, la familia y la sociedad cierran los ojos por hipocresía. Pero de un hilo argumental tan escaso y tan poco original, Ford pinta una especie de cuadro de Delacroix, de un realismo insoportable, pero con la geometría precisa y los colores de Mondrian. Ya sé que parece una contradicción, pero es que la novela refleja la olla a presión que era la literatura europea de los 1920, otra de las razones por las que me parece espléndida: explica y enlaza con lo que escribían Lawrence y Joyce, por ejemplo.
Pero además, analiza cómo la Primera Guerra Mundial se llevó por delante una concepción del mundo que tenía siglos de historia, destruyendo y revolucionando toda la sociedad europea. Muchas de las consecuencias de esa guerra son las responsables de la resaca que arrastró el siglo corto que dice Eric Hobsbawm. Y los escombros de todo ese periodo son los cimientos de nuestro mundo de hoy.
Al margen de esa sociología, Ford derrocha amor y también humor y hace un prodigioso retrato de personajes y de situaciones, muchas de las cuales veremos después en ficciones audiovisuales –estas sí pensadas para entretener- como Arriba y Abajo, Lo que queda del día o Brideshead.
[...] una guerra es inevitable. En primer lugar, están los tipos como tú en los que no se puede confiar. Y luego está la multitud que quiere tener cuarto de baño y esmalte blanco. Millones de ellos repartidos por todo el mundo. No sólo aquí. Y no hay suficientes cuartos de baño ni esmalte blanco para todos. Lo mismo os pasa a vosotros, los polígamos, con las mujeres. No hay suficientes mujeres en el mundo para satisfacer vuestros insaciables apetitos. Y no hay suficientes hombres en el mundo para que cada mujer tenga uno. Y la mayoría de las mujeres quieren varios. Por eso hay tantos casos de divorcio.
También es una espléndida novela de guerra, lúcida y hasta dolorosa, pero sin ser áspera ni truculenta en los tramos en los que se desarrolla en las trincheras de Francia, cuando la guerra
Era la misma negrura que se abate sobre uno cuando piensa en sus muertos.
Es un libro denso y minucioso de los sentimientos, de la portentosa crueldad de una mujer despechada, pero que también reivindica la esperanza y la sencillez, la posibilidad de que alguien sea feliz sólo por “estar de pie en alguna colina” erguido y de espaldas a la sociedad.

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miércoles, 24 de junio de 2009

Exposición de Blanca Helga



Nuestra amiga Blanca Helga expone a partir de esta semana en el Studio Banana sus maravillosos collages en una muestra colectiva titulada Papeles Apropiados, con gente como Antonio Merinero, the FR, el Señor García, Cless, Raúl Lázaro, Blanca Helga, César Fernández Arias, Sean Mackaoui, Fernando Vicente, John Gall, Julio Falagán, Pep Carrió, Clara Mata y Rubén B.
La exposición empieza mañana a las 20:00 y termina el mes que viene.
El Studio Banana está en la C/Plátano, 14, metros Valdeacederas o Ventilla, cerca de la Plaza de Castilla:


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lunes, 22 de junio de 2009

Los libros que no leo son los que no me roban el tiempo



















Esto es un autohomenaje, porque yo lo valgo (la imagen es de Pixel)


Ya hay más de cien textos escritos sobre libros en este blog, aunque confieso que no están todos los que he leído desde que empecé. Algunos no los he mencionado por raros -o por guarros, ser un erotómano a tiempo parcial es lo que tiene-, otros por vergüenza -¡cómo! ¿pero todavía no habías leído tal cosa?-, otros porque eran lecturas obligadas, profesionales o así, y alguno hay que, simplemente, se me han olvidado o me ha dado pereza.
También hay muchos libros que, simplemente, no he leído porque no me ha dado la gana. La lista de lo que leo dice mucho de mí, y también lo que pienso de lo que leo o la huella, más o menos profunda, que esas lecturas dejan. Pero los libros que no leo, que decido no leer, también dicen de mí.
Casi no leo novelas, así que eso deja fuera buena parte de lo que se publica y de las novedades, incluyendo los éxitos de venta de variado pelaje: suecos, barceloneses, etcétera, etcétera. ¿Y no las leo porque son éxitos de ventas? No. De hecho, he leído muchas novelas que son éxito de ventas: desde Madame Bovary hasta El señor de los anillos. No las leo porque no me gustan las historias, para que me cuenten una historia, para que me narren algo, prefiero el cine, el cómic y las series de televisión.
Sólo quedan, pues, los ensayos y la poesía, cómo únicos referentes impresos de mi tiempo. O dicho de otro modo, sólo leo para que me enseñen y para que me emocionen, pero no para que me entretengan. Una vida humana es muy corta y hay tanto por aprender, que yo digo como Ovidio "Cum moriar, medium solvar et inter opus", quiero que me sorprenda la muerte en pleno trabajo.

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viernes, 19 de junio de 2009

Un atentado y algo que podéis hacer hoy

Lo primero, hoy a las 13:00 horas, cambiad vuestro estatus en las redes sociales a las que pertenecéis por ETA NO - ETA - EZ.
Al oir la noticia he recordado un comentario de Seamus Heaney, sobre la vida en el Ulster, en 1971.
Sobrevivimos a explosiones y funerales y continuamos viviendo entre los familiares de las víctimas, entre los que han saltado destrozados por los aires y los que viven destrozados en las celdas [...]
Y también unos versos de Robert Lowell.
[...] peace to our children when they fall
in small war in the heels of small
war - until the end of time
Nada más, que esta semana he estado muy liado y estoy cansado.

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lunes, 15 de junio de 2009

La marea del tiempo casi me lleva por delante

Este fin de semana, mientras asistía en compañía de las niñas a la proyección de una película en Disney Channel -ese canal que nos convierte en cobayas de un experimento de control mental y lavado de cerebro dignos de la CIA de los 50-, sentí como un zarpazo del tiempo que casi se me lleva por delante.
La película estaba basada en unos personajes que yo leía hace casi 40 años, Los tres investigadores, y los recuerdos en forma de catarata de nombres, aventuras y sensaciones se me vino encima con intención de ahogarme. Náufrago de mis propios recuerdos, me agarré a las pocas tablas de la razón que aún flotaban entre mis embravecidas neuronas y me concentré en este texto.
No es la primera vez, ni tiene nada de particular, recordar libros o programas de televisión o hasta melodías con la nostalgia como telón de fondo. ¿Por qué entonces había algo más esta vez que casi me tumba? Dos hechos aparentemente inconexos, pero unidos por un hilo sutil de emoción pura, basada en la incomprensión. ¿Estás hablando de emoción? Sí, qué pasa.
El primero de estos hechos emocionales fue la comprobación de que Los tres investigadores que yo leí -y cuyas aventuras no han envejecido apenas- estaban inmersos en un contexto tan determinado, incluso físicamente, que no tienen ningún sentido ahora mismo, son pura arqueología.
Cuando yo los leí, recién publicados, los presentaba el cineasta Alfred Hitchcock, que estaba vivo entonces y tenía varios programas televisivos en los que presentaba casos policiacos o de suspense. Formaba parte, además, de la trama de la primera historia, lo que hoy no tiene ningún sentido. La ilustración de la portada de los libros es absolutamente incomprensible para cualquiera nacido después de 1965, que todavía llegó a ver en televisión al cineasta.
El segundo hecho, que se arrastraba a lo largo del fin de semana sin que yo me hubiera apercibido hasta ese momento, fue constatar -y no niego la incomodidad que me produjo- que la indiferencia, un tanto inducida, que las niñas manifiestan en mi compañía se expresa con una mirada digna del actor's studio, tal es la fuerza y expresividad con la que manifiestan su desconcierto por mí.
El tiempo transcurre, sí, y lo hace de muchas maneras. Esta vez lo he sentido como si hubiera amontonado sobre la mirada antes fantástica de un niño, una cierta madurez, una seria, solemne y muy aburrida madurez. No lo siento por mí, que ya soy muy mayor para hacerme responsable, burgués y, por supuesto, idiota. Más bien me apena que dejen atrás la fantasía -lo que los tontos llaman locura o irresponsabilidad-, por un supuesto mundo ideal, más adulto, sí, que corresponde a su edad, también, pero más pobre.
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viernes, 12 de junio de 2009

Cooking Sales, de Javier Fuentes

Últimamente parece que tengo un imán para los libros relacionados con el márketing, pero también puede ser que son los únicos que están haciendo una promoción verdaderamente eficaz cuando hasta yo me entero. Sea como fuere, tenía curiosidad por charlar con José Ramón, presentador del acto en la Cámara de Comercio de Madrid.
Cooking Sales viene a explicar que las ventas son el pilar fundamental de una empresa -es la única actividad que genera dinero-, y sin embargo siempre están mal vistas. En las escuelas de negocio, en las universidades, en la sociedad la venta está mal considerada, cuando es la actividad económica más antigua del mundo. Para el autor, "el problema de las empresas ha sido la venta adosada, rápida y sin saber". Fuentes explicó que a los españoles nos falta el "gen de la vehemencia para vender" y que "El empresario del siglo XXI tiene que unir marketing y ventas si quiere vender".
En la presentación -que tuvo de todo: hasta un par de vídeos-, también participó Javier Cremau, de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid, que explicó las actividades y planes de la asociación y su labor con los emprendedores más jóvenes.

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jueves, 11 de junio de 2009

Riikka Juvonen y Nina Kataila en Madrid

El lunes estuve en la inauguración de la exposición El susurro de la magia en el Instituto Iberoamericano de Finlandia, que sigue manteniendo una pequeña pero siempre interesante oferta cultural para traer a Madrid artistas y trabajos de su país. Este mes exponen dos artistas diferentes, pero que comparten una mirada cercana, con un punto de ingenuidad y mucha expresividad.
Camino de la inauguración me encontré con el pintor Rafael del Real y su hermana, que andaban como yo buscando la calle del Instituto, y con quien pasé buena parte de la velada, compartiendo nuestras experiencias -separadas en el tiempo pero no en fascinación- en Helsinki, él mientras estudiaba Bellas Artes con una beca hace cuarenta años, y yo mientras se desarrollaba la capitalidad cultural europea de la ciudad en 2000.
En cuanto a las artistas que exponían -y que no sé si encontraban presentes-, señalar que ambas han expuesto en otras ocasiones en España. Se trata de Riikka Juvonen, (arriba, a la izquierda), ilustradora y pintora, que ha publicado cientos de trabajos en revistas, libros y hasta programas de televisión; y de Nina Kataila, que está afincada en Madrid desde hace ocho años y cuya obra figura en varias colecciones privadas importantes de particulares e instituciones (a la derecha).
Riika ha traído ilustraciones basadas en las Mil y una noches, en ángeles y en la naturaleza. Nina, por su parte, expone trabajos realizados con varias técnicas y dedicados a la vida cotidiana.
La exposición estará abierta hasta el día 30 de junio.

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miércoles, 10 de junio de 2009

Rimbaud en la Feria del Libro

Ayer estuvimos la osita y yo escuchando a varios poetas en una mesa redonda dedicada a Rimbaud con motivo de la aparición del libro Rimbaud, el otro, que acaba de publicarse.
"Más allá del mito de su biografía, si Rimbaud sigue siendo un poeta nuevo, que no se resigna a codificarse en clásico, es por la inmensa energía crítica que contiene y genera su escritura. Así, leer Rimbaud es pensar, sentir la poesía y la vida de ahora, la poesía y la vida que vendrán. Los textos de este volumen, proponen una sugerente gama de formas de abordar esa experiencia: poetas, críticos y filósofos de orígenes muy diversos, de lenguas y tradiciones distintas, se comprometen a fondo en ella."
El libro surgió tras la exposición que le dedicó La Casa Encendida al poeta a finales de 2007 e incluye estudios de Chantal Maillard, Miguel Morey, Amelia Gamoneda y Esther Ramón -que leyó un fragmento de su estudio-, coordinados por Miguel Casado.
La mesa redonda nos permitió escuchar a los poetas Marta Agudo, Marcos Canteli, Eva Chinchilla, Ernesto García López, Ana Gorría, Mariano Peyrou, Sandra Santana y Julieta Valero, leyendo poemas propios y de Rimbaud.
Aquí se pueden ver las fotografías que tomé del acto y este es un vídeo que recoge parte de la lectura de Esther:



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lunes, 8 de junio de 2009

Unas bollos de cuidado, de Alison Bechdel

Le eché el ojo hace unos meses y al final me he traído esta colección de simpáticas y realistas historias de un grupo de parejas de lesbianas estadounidenses. Alison Bechdel consigue que sus historias tengan una dosis exacta de sentido común y ternura a la hora de narrar la vida cotidiana de un grupo de personas cuya orientación sexual es lo de menos.
Porque las vivencias y los sentimientos son tan corrientes, las frustraciones tan normales, que cualquier lector medianamente sensible no puede encontrar problema alguno para identificarse con muchas de ellas. Es verdad que en cuanto a las ideas políticas de las protagonistas y algunos sucesos están muy determinados por su opción sexual, pero también es cierto que, muchas veces, desde los extremos del espectro, el respeto siempre es un punto de encuentro.
Aunque están publicadas originalmente en 1995 y muchos de los acontecimientos de fondo han desaparecido -¡que diferente era el mundo pre 11 de septiembre!-, Bechdel consigue componer un retrato siempre actual de la sociedad estadounidense más culta, pero también más cercana a la realidad, lejos de los "cejas altas" de la élite y más instalados en la clase media y en sus problemas. Y las pocas notas de la traducción ayudan a situar mejor el universo de las protagonistas.
El único pero es que el guión de Alison es un poco pobre y ha preferido instalarse en escribir cómodos episodios en lugar de desarrollar una historia más completa y trabajada. Los dibujos, muy particulares y expresivos, muestran un buen dominio de la narración y se merecen más atención en el futuro.

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Páginas de la herida, de John Berger

Me gusta mucho John Berger, me identifico con él, me sientan bien sus poemas y sus pensamientos. Debe ser por su conocimiento de las montañas y de los bosques. Cuando lo leo, siento que es como cruzarse por algún camino perdido con otro montañero, una mezcla de alegría -no estoy solo-, de curiosidad -¿qué se le habrá perdido por aquí?- y de seguridad -si algo me sucede, hay alguien que me ha visto-.
Berger me da esperanza, me conmueve y me reconozco en el aire que ha respirado en cualquier ladera nevada; he visto como él las copas de los árboles mecidas por el viento, he escuchado el silencio de las piedras y la nieve, he bebido el mismo agua de un torrente frío.
Estas Páginas... son una colección de ensayos y poemas, de reflexiones en verso y en prosa profundas y penetrantes, de grandes imágenes y frases muy trabajadas. En los ensayos se ve mucha naturaleza y mucho campo
de verdad, de trabajadores y animales. En todos ellos, de forma más o menos explícita, late un fuerte compromiso político y social con el ser humano, y también una aguda capacidad de observación y de sentir la cultura.
Los poemas tienen algo de esencial, de sencillez desnuda, como si fuesen brotes del pensamiento, muy elaborados pero de forma natural, imperfectos en su perfección. Como en Pañuelo:
En un pañuelo de algodón
entre las flores estampadas
un día laborable
ha escrito su sueño
Alguno me ha recordado al mejor Lorca del Poeta en Nueva York por la perplejidad herida que muestra ante el mundo y sus horrores, como en el poema Respuesta, que hace daño en su sombría admonición:
Las manos del mundo
amputadas por el beneficio
sangran en
calles de matanza.
Mientras que otros de sus textos son un puro canto a la vida: "Con el pulgar en la boca, esperando a que llegue el sueño. El gusto del cuerpo propio le va envolviendo a uno, como el sueño. Ningún mal puede venir de él. (Infancia)."

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sábado, 6 de junio de 2009

Los formatos del cómic o como desesperar a los aficionados

Esta mañana en la casa del libro he vuelto a comprobar el poco respeto que las editoriales tienen por sus clientes. Es indignante que, mientras en la mayoría de los países la edición en tapa dura convive con la rústica sin ningún problema y el lector puede elegir cómo leer, en España no sea posible. Así, muchas novelas de éxito no hay manera de encontrarlas en rústica, secuestradas por los editores hasta que el beneficio sea máximo.
En el caso de obras como Harry Potter es lamentable que, en vez de ayudar a los críos, la editorial sólo maneje la tapa dura para justificar un precio disparatado. Paréntesis, ¿cuántos ejemplares ha impreso Salamandra de la última novela de Harry Potter –publicada en febrero de 2008- para que, a día de hoy, aún se puedan encontrar libros de la primera edición en cualquier librería? Cierro paréntesis.
Y no es eso sólo.
La mayor perversión es la de las editoriales dedicadas al cómic, que tienen la buena costumbre de publicar las primeras ediciones de las obras en rústica, con un formato normalmente apaisado y a un precio asequible. Pero como una serie o un personaje tengan éxito, se acabó: la tapa dura acecha y con ella, los cambios de formato y los precios desorbitados. Pasó con Akira, con Calvin & Hobbes, con Spirit y con docenas de obras. Y ahora pasa con Liberty Meadows.
Con la primeras tuve suerte y tengo esa primera edición con su formato original; pero sólo Calvin & Hobbes tiene tres tipos diferentes de encuadernación: desde el pequeño apaisado hasta el grande vertical, menos mal que todos en rústica. Pero ni con Spirit ni con Liberty he tenido suerte. La única solución es merodear durante años por las librerías de viejo en busca de los ejemplares que me faltan.
Y llevo al menos seis años buscando Spirits en su edición original de Norma de cuadernillos de 32 páginas sin encontrar ni uno: ni retapados. Así que experiencia tengo. Ahora que el día menos pensado, llegará un Shawn Fanning –el inventor de napster- de los libros, y las editoriales llorarán por haber perdido a los consumidores. Y se lo tendrán merecido.

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jueves, 4 de junio de 2009

El reino de la humildad, de Juanma Roca

También podía haber titulado esto como "A buenas horas, ahora va a resultar que la culpa no es de nadie". Luego veremos porqué.
Ayer, mientras buscaba lo relativo al Monday Reading, me acordé que la semana pasada estuve en la presentación de este libro y a la que asistieron dos personas a las que tenía interés en conocer: Juan Fernández-Aceytuno y Antonio Garrigues.
El primero es un experto en conocimiento empresarial, presidente de la Sociedad de Tasación y el responsable de una red dedicada también a los estudios económicos llamada Knowsquare. El segundo, miembro de una familia muy importante de abogados y juristas, es presidente y consejero de muchos organismos independientes y oficiales, como ACNUR o la Fundación Príncipe de Asturias. También estaba presente el autor, Juanma Roca.
La presentación fue interesante en la medida en que al hilo de la crisis se desarrollaron algunos conceptos que, hace sólo unos meses, hubiera sido impensable escuchar en una escuela de negocios. Porque la mayoría de los estudiosos, investigadores y profesores vivían en ese momento deslumbrados por el espejismo económico. Por eso salí de allí pensando que, tal vez, sólo tal vez, si este tipo de conceptos e ideas -muchas de sentido común- se hubiesen enseñado antes a lo mejor no estábamos dónde estamos y la economía mundial sería algo menos injusta.
No vale la pena hacer un texto muy elaborado, así que estas son las frases, mitad literales, mitad en espíritu de lo que los intervinientes dijeron.

La responsabilidad social de la empresa es la suma de la de todas sus partes, de las responsabilidades de todos sus cuadros.
Los derechos y las responsabilidades son individuales. (Juan Fernández-Aceytuno)

Hemos vivido un crecimiento económico sin esfuerzo. Hay que cambiar el modelo y apostar por los valores. Hay que crear nuevos conceptos para la época que viene.
Los valores morales tienen que existir. No es cierto que el hombre sea un homo economicus.
Se deben reducir los salarios de los ejecutivos con racionalidad y volver a los principios, aunque sea complicado
Puede que el libro sea exagerado, pero con codicia y vanidad no vamos a ningún sitio.
La ética es lo rentable, lo sostenible es la ética. (Antonio Garrigues)

Vivimos las consecuencias de una borrachera económica. Hay que regenerar, volver a lo básico. Encontrar líderes que sean sinceros, utópicos, religiosos y espirituales.
Gran parte de lo que nos ha pasado es por no saber los límites.
Necesitamos nuevos líderes: con una mirada más allá de sí mismos, que sigan a toda la empresa y con integridad para decir la verdad y reconocer los errores. (Juanma Roca)

Nadie señaló, y no hubo tiempo para preguntas, a cuántas promociones de directivos y cuadros de empresas se ha deformado contándoles justo lo contrario de lo que ahora empiezan a decir: responsabilidad, equidad, ética, moral...

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martes, 2 de junio de 2009

Club de lectura Monday Reading

Aunque los he visto en ocasiones en el cine y he conocido algunas personas que los frecuentan , lo cierto es que nunca había asistido a un club de lectura; o a una reunión, llegado el caso, en torno a un libro, fuera de las formales presentaciones que las editoriales suelen hacer. Así que, a pesar de no haber leído el libro que proponían los organizadores del Monday Reading, decidí asistir.
El libro en cuestión es Tribus de Seth Godin. Godin es uno de los grandes gurús del marketing y de la economía de internet, y sus trabajos y reflexiones, que suele compartir en su blog, son una mezcla de sentido común, obviedades y experiencias propias interesantes relacionadas con el marketing y las marcas en la Red y fuera de ella.
Como hace tiempo que leo en su blog a Godin y conozco sus ideas, decidí acercarme y satisfacer mi doble curiosidad: por el autor y por lo que es un club de lectura. Así que hace unos días asistí en la librería Fuentetaja -una excelente elección- a este primer Monday Reading. Y la experiencia fue muy positiva, por los presentes, y por el nivel de la discusión. Es evidente que sin haber leído el libro muchos matices se me escaparon, pero como la conversación discurrió en general en torno al tema central del libro -el liderazgo-, saqué bastantes cosas en claro sobre el libro y sobre el autor.
En estos blogs hay buenas reseñas sobre la sesión:
Conversaciones sobre marketing
Marketing Positivo
Blog de Marketing Online de Tristán Elósegui
La próxima sesión versará sobre este libro. A ver de dónde saco tiempo.

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