martes, 9 de marzo de 2010

Lecturas no obligatorias, de Wislawa Szymborska

A veces el criterio del comité que concede el Nobel de literatura es un poco arbitrario y dudoso, pero otras, como al concederlo a esta extraordinaria poeta polaca en 1996, premia de verdad el talento. Por no hablar de la escasez de premios Nobel a los poetas.
Enfrentarse a la poesía de Szymborska es aprender a mirar de una forma sencilla y muy profunda a la vez. Dado el poco aprecio general por la poesía, una buena manera de conocer y apreciar la obra de Szymborska es con este texto, que recoge buena parte de sus artículos en prosa.
Se trata de pequeñas críticas de libros, publicadas en periódicos y revistas, con unas condiciones que ella misma explica: son libros que se venden mucho, pero nadie los menciona en los suplementos literarios. Y así, guías de viajes, libros de autoayuda, de bricolage, de historia y hasta ensayos estadísticos, son el objeto de la mirada aguda de Szymborska. Sin hacer una verdadera crítica -lo que ella misma reconoce-, sus artículos toman los libros como excusa para reflexionar sobre el mundo.
La seriedad mira al humor con la altivez que brinda la mayoría de edad y, por este motivo, el humor se siente acomplejado y desea en lo más profundo de su alma ser tan juicioso como lo es la seriedad, cosa que, por fortuna, no puede conseguir.
Algunas son desternillantes, como Enredos familiares, sobre la vida matrimonial de los faraones, o Sobre tus pies, dedicado a la gimnasia. El dedicado a las chapuzas caseras, Hazlo tú mismo, me recordó un poco a Wenceslao Fernández Florez. En general, Szymborska se muestra crítica con la infantilización de nuestra sociedad, como en Disneylandia o en Si se da la oportunidad, dedicado al tabaco y a la intolerancia, sin dejar por ello de comprender y aceptar lo que somos, como en Migajas. En definitiva, un libro muy recomendable.

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