sábado, 17 de abril de 2010

Teoría poética y estética, de Paul Valéry

Andaba buscando un entremés en la biblioteca cuando topé con un plato fuerte, como si no tuviera bastante con los que tengo pendientes. Supongo que me rondaban por la cabeza las conferencias que ha dedicado la Fundación Juan March en estos días a la figura y la obra de este poeta francés. Conferencias que pueden escucharse aquí, por si hay alguien interesado. Como no soy poeta, las reflexiones acerca de ella ejercen un indudable atractivo sobre mí, a ver si se me pega algo, algo dudoso con lo que me gusta la realidad. Y contarla.
El libro reúne varias conferencias dictadas por Paul Valéry en relación a la poesía, a su propia experiencia como poeta, en una búsqueda no de explicación, que él reconoce imposible, pero sí de aproximación. Escritas a comienzos de la década de 1930, algunos de sus planteamientos teóricos resultan hoy un tanto ingenuos, pero la pasión o las emociones a la hora de enfrentarse al lenguaje son eternos, desde Homero hasta ayer.
Pero en general, he disfrutado con sus reflexiones, sobre todo las más amplias, que son como un muestrario del pensamiento humano cuando se llega a cierta edad. Me explico. No deja de asombrarme la línea que une muchos libros de memorias o de ensayo en los que sus autores, en un momento dado, escriben casi lo mismo, separados sólo por unos cuantos siglos. Me pasa con Johnson, con Chateaubriand, con Pepys y ahora con Valéry. Es algo así como una constante quejarse de las prisas de la sociedad, del poco valor que los jóvenes dan a las tradiciones, el lenguaje apresurado, la incomprensión en definitiva de la sociedad en la que están. Valéry no podía ser menos y en la conferencia Necesidad de la poesía (1937) se lamenta de los males de la sociedad actual con palabras que serían de aplicación ahora mismo.
Nuestra época se siente a la vez más precisa y más superficial que ninguna otra: más precisa a su pesar, más superficial por sí sola.
En fin, será que llegados a cierta edad los prohombres dejan de moverse al compás del mundo y se detienen. Eso no reduce la profundidad de muchas de sus reflexiones, que componen una verdadera teoría poética, que funciona en ocasiones como contrafigura de la prosa:
El poema se despliega en un campo más rico de nuestras funciones de movimiento, exige de nosotros una participación que está más próxima a la acción completa, en tanto que el cuento y la novela nos transforman más bien en sujetos del sueño y de nuestra facultad para ser alucinados.
Lo que no significa que Valéry no establezca en positivo lo que sí es la poesía, sin necesidad de comparaciones.
[…] el poema no muere por haber vivido: está hecho expresamente para renacer de sus cenizas y ser de nuevo indefinidamente lo que acaba de ser.
El libro es un poco repetitivo al tratarse de una recopilación de textos en los que Valéry explicaba a distintos públicos las mismas cuestiones. Pero es interesante comprobar la sutil reafirmación en sus ideas, por distintos caminos, a través del tiempo.

1 comentario:

  1. Hey, Gracias por compartir las conferencias y la reflexión. Hay un pequeño (para qué más...) texto de Steiner que tal vez te pueda interesar. Se llama "El silencio y el poeta"; y está en el libro titulado "lenguaje y silencio". En él aborda la poesía como el acercamiento del poeta a la luminosidad de lo divino-extralingüístico. Saludos.

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