viernes, 11 de junio de 2004

Sexo y género, una polémica idiota

En las últimas semanas discuten las organizaciones feministas y la Academia de la Lengua acerca de la denominación que la violencia que se ejerce contra las mujeres debe tener en las leyes y en la costumbre. De un lado, la utilización de género como sinónimo de sexo, de otro, el uso de sexo. Al margen de que la gente lo dirá como quiera y que parece haberse adoptado el término violencia doméstica, el origen de la disputa está en el uso o no de un término muy usado en la sociología, pero de muy difícil encaje en castellano.
La cuestión no es tonta, porque en el lenguaje también se ejerce cierta violencia y hay un reflejo de situaciones sociales que forman parte del entramado que podemos llamar "el papel de las mujeres en la sociedad". Al grano. En los países anglosajones, el uso de la palabra género para indicar sexo es muy antiguo y hay toda una cultura del "género" aplicada a todo tipo de estudios, desde literarios hasta antropológicos, y siempre en relación con el papel que el "género" ejerce en la visión de las cosas.
Pero ese género es sexo en castellano. ¿De dónde viene este falso amigo del inglés? ¿Por qué la universidad y el feminismo se emperró desde el principio en traducir mal el gender inglés? Sospecho que cuando empezaron a llegar a España los ecos de esta forma de estudiar los fenómenos sociales y las primeras investigaciones en los años sesenta del siglo pasado, la situación política española no era muy propicia para el sexo. Me explico. Con un régimen dictatorial y represivo, el lenguaje está siempre bajo sospecha, en todos los ámbitos y máxime en la universidad o en la cultura. Así que no sería de extrañar que a la hora de enfrentarse con la censura por la traducción o la reseña de los estudios anglosajones sobre cualquier cosa relacionada con el "gender" se optase por un término más neutro como género, que por el auténtico y más rotundo sexo. Es obvio que un trabajo titulado "Políticas de sexo en la sociedad española de posguerra" dedicado a explicar qué era la Sección Femenina, chocaría de frente con la censura. Transformado en "Políticas de género en..." es difícil que la censura le pusiera trabas. Eso al margen del placer que buena parte de la universidad tiene por ser oscuros y emplear términos que expresen a las claras lo avanzados que están y lo bien que lo hacen en sus departamentos.

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