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Mostrando las entradas etiquetadas como edición

Escritores, escuchad

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"The first draft is for the writer. The second draft is for the writer. The last draft is for the reader." Scott Moyers, Editor Es decir: el primer borrador es para el escritor, el segundo para el editor y el tercero es el destinado al lector. La cita procede de este interesante artículo sobre la historia oculta de un manuscrito .

Declaración conjunta de la Red y los autores culturales sobre la LPI #canonAEDE

El pasado 14 de febrero de 2014 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (texto publicado en el B.O.C.G. el 21 de febrero). Este proyecto de Ley, arcaico en su concepción, recorta numerosos derechos en España, afecta muy negativamente a amplios sectores de la sociedad, pone en peligro la cultura libre y cuestiona el funcionamiento de internet, limitando la cita y el enlace a una actividad meramente mercantil. Esto ha generado un rechazo inmediato y casi unánime desde todos los ámbitos posibles por los motivos que exponemos sintéticamente a continuación. 1. La protección de la propiedad intelectual en internet no se garantiza imponiendo cánones o tasas arbitrarios. Por el bien de la economía española, ha de garantizarse la sostenibilidad de los creadores digitales en su conjunto, no sólo de una parte. Un sector se desarrolla fomentando los nuevos modelos de negocio digitales en lugar de destruirlos. Cualquier derecho nace del diálogo...

El libro electrónico en España, algunas verdades

Antes de que vaya a más la pobreza y la confusión de argumentos -muchas veces interesada- en torno al libro electrónico, tengamos algunas cosas claras. El libro electrónico es una oportunidad tan importante para la cultura y los negocios que, quizá, no debería dejarse en manos de los editores. Al menos hasta que se despierten. El libro electrónico lleva implantado en España más de diez años y con un éxito y facturación notables en algunos campos, empezando por el derecho. Las editoriales jurídicas, centenarias y de más reciente creación , descubrieron pronto el potencial para sus usuarios de un soporte ágil, versátil y más barato. Primero el cederrón -palabra académica, sí, pero que hasta los correctores de texto abominan- y luego los lectores, pasando por DVDs e intenet, se han distribuido, vendido y utilizado por miles de usuarios, bufetes y empresas. Porque el libro electrónico no es el soporte, no es el kindle o el iPad, como se suele emplear en el debate, sino el contenido, en f...

Cómo editar un texto (XIV)

Las apostillas que comparte Jetro siguen abriendo nuevos caminos en este viaje a través de la jungla de la edición. Explica aquí uno de los principales problemas de la edición, que resumo: la errónea percepción de que escribir con frases largas es sinónimo de escribir bien y el abuso de circunloquios. Es verdad que los editores tenemos tendencia a huir de las repeticiones de palabras, un esfuerzo que pocas veces se reconoce entre los lectores, que no se dan cuenta. Pero lo cierto es que los sinónimos dan aire al texto y ayudan a entenderlo mejor. Otra cosa es intentar, especialmente en textos científicos o técnicos, esquivar el uso continuo de ciertas palabras que son inevitables. En un texto de química, por ejemplo, la palabra 'molécula' puede aparecer decenas de veces y es inevitable. Lo que sí es evitable es no usar pronombres o incluso abreviaturas para aligerar el texto, sobre todo si contribuye a clarificarlo. Pero como señala Jetro, siempre y cuando un 'éste' ...

Cómo editar un texto (XIII)

Otro comentario de Jetro se refiere a la edición de presentaciones, los populares power point que, me temo, han hecho más mal que bien a la hora de expresar ideas. Pocas son las presentaciones que aclaran o explican conceptos, convertidas desde hace años años en una ilustración con datos que se proyecta para distraer al respetable, sin entender su función didáctica. Suele ser más un problema de maquetación que de textos, entre otras cosas, porque las presentaciones llevan cada vez menos texto. En origen, a la hora de hacer una presentación, hay que recordar que tienen un doble carácter: por una parte, como guía o guión de una conferencia para su autor; y por otra, como ilustración para los oyentes. El error más común consiste en tomar la 'ilustración' en su sentido fotográfico, y no en su sentido 'iluminativo'. Ilustrar en una presentación es iluminar gráficamente aquellas partes de una conferencia que son más complejas y oscuras, es aclarar, reafirmar y explicar; no ...

Cómo editar un texto (XII)

Una advertencia previa. No soy un fanático de la corrección académica, pero ante la duda y puesto que escribo en castellano, prefiero dar un pequeño rodeo antes que usar palabras en otros idiomas salvo que sea inevitable. En el primer mundo, según la Unesco, utilizamos de media poco más de 300 palabras de nuestro idioma para comunicarnos. También de media, una lengua romance tiene un vocabulario activo compuesto por más de 25.000 palabras. Así que no está de más que las aprovechemos. Empecemos por algo sencillo. Un correo que enviamos a alguien de confianza para contar unas primeras impresiones tras un suceso, previas a una cita en la que le daremos más detalles. Hace tiempo que no le vemos, pero no mucho. Más o menos, podríamos decirle: Hola X ¿Cómo estás? Hace un montón que no nos vemos y tenemos que vernos porque resulta que el otro día me encontré con Y. Hacía un montón que no le veía y me contó un montón de chismes de P y J, así que a ver si nos vemos pronto para hablar. Yo es...

Cómo editar un texto (XI)

Apunta Jetro en un comentario la posibilidad de que el texto sea obra “de un profesional que necesita transmitir una idea a un cliente pero - al menos a los ojos del editor - no logra plasmar sus pensamientos en el papel”. En el ejemplo que yo proponía, la intención del interlocutor era clara, pero es cierto que, en muchas ocasiones, nos vamos a encontrar con personas capaces que no saben, sin embargo, expresar sus ideas. El contacto entonces con el autor es fundamental, no tanto para que nos explique el texto, puesto que no le encontrará ninguna pega, como para que nos 'cuente' qué quiere decir. Es decir, sin llegar a estudiar con él párrafo a párrafo qué pretende, sí debe contarnos -y nosotros traducir a nuestra lengua- cuál es su idea. Aún por mail, puede resultar más provechoso que explique coloquialmente su intención y ser el editor el que lo redacte finalmente. Es verdad que no hay editor capaz de adivinar la intención final de ningún texto, pero sí puede acercarse y e...

Cómo editar un texto (X)

Hasta ahora sólo hemos visto ciertas generalidades de la edición, sin atender a que ésta puede estar condicionada por varios factores que vamos a empezar a tener en consideración. Para ello, voy a centrarme en primer lugar en la edición de textos propios, lo que conlleva varias particularidades encabezadas por nuestro propio ego. Voy a prescindir de la poesía y los géneros más literarios, porque en ellos el proceso de creación del texto es de reescritura y perfección, no de una edición para hacerlo más legible. Algunas generalidades, como la coherencia y concordancia -el libro de estilo- si son de aplicación a la hora de escribir literatura, pero no voy a entrar en ese jardín. De lo que se trata es de que nuestros textos, al margen de su intención o estilo, tengan una buena redacción, respondan a nuestro pensamiento y, con suerte, sean reconocibles para quien nos lee. Todo ello sin perder de vista que hablamos de edición y no de escritura. Los primeros pasos, el acto de escribir tien...

Cómo editar un texto (IX)

A estas alturas, obvio es decir que en esto no hay dogmas y que tanto pueden ser tres como una o cien lecturas. La clave de la edición está en el marco general en el que se desenvuelve y en nuestra aportación como editores. Tomemos ahora un texto enviado a la osita por uno de sus alumnos para su análisis. Tiene cierta trampa porque sólo he escogido un párrafo -precisamente el que más discusión suscitó- de un cuento breve, y eso lo descontextualiza un poco. Pero a los fines que persigo con el ejemplo, nos bastará. El texto, tal y como fue escrito, dice: Camisetas, zapatillas, melenas, macutos, sacos de dormir, aquellos pañuelos árabes, libros, casettes. Nada escapaba al inflexible olor. Ellos se tenían por rebeldes, pero no se daban cuenta de que habían aceptado la inflexible soberanía del gasoil. Y la edición al que lo sometí, lo dejó así: Camisetas, zapatillas, melenas, macutos, sacos de dormir, aquellos pañuelos árabes, libros, casettes. Nada escapaba al inflexible olor. Se tenían...

Cómo editar un texto (VIII)

Normalmente, una tercera lectura suele ser la definitiva y será la que va a establecer la clase de edición a la que vamos a someter un texto. Más adelante, veremos los matices que se pueden hacer a esta guía general. En esta tercera lectura hay que tirarse a la piscina y empezar a dialogar con el texto con tres ideas en mente: evitar las repeticiones de palabras muy seguidas; aclarar cualquier significado o error semántico; y fijar la coherencia interna del texto. No es difícil comenzar un texto sosteniendo la maldad intrínseca de las sociedades de gestión de derechos de autor y acabar diciendo lo contrario, por culpa de una mala utilización de un verbo o de un tiempo verbal, o por confundir los significados de un mismo término. En esta categoría entran los 'falsos amigos' que, en las traducciones, por bien que uno conozca un idioma, pueden resultar muy dañinos. Ejemplos los hay a cientos. Hay que prestar atención, sobre todo en el caso de las lenguas próximas, es más fácil c...

Cómo editar un texto (VII)

No hay un sólo método a la hora de editar un texto y tampoco un orden, pero sí hay cierta cadencia, cierto ritmo a la hora de trabajar. Una primera lectura, con cierto brío, debe detectar las faltas de ortografía, concordancia y significado más obvias, pero también debe dejar en nuestra mente -y ayudarse de unas notas no es malo- el ritmo interno del texto, las cesuras que ese ritmo tiene y porqué se producen, los conceptos que no se entienden y hasta su apariencia; entendiendo ésta como la longitud de los párrafos: si todos son largos, o cortos o parece que se han cortado arbitrariamente. En una segunda lectura, más lenta, hay que detenerse un poco más en las frases, en sus pausas, en las comas y otros signos. No soy amigo de criticar planes de estudio a cuenta de mis propias experiencias en tiempos lejanos: mis bachilleratos elemental y superior fueron una pesadilla de clases interminables, adoctrinamiento y rutina; no seré yo quién defienda que antes se aprendía mejor porque no es ...

Cómo editar un texto (VI)

Ya hemos visto el espíritu que debe presidir nuestra labor editora, simplificado como coherencia, honestidad, confianza, diálogo, comprensión lectora y crítica. Hagamos ya una primera distinción entre textos literarios e informativos, porque si bien las grandes líneas de una buena edición son las mismas, no lo son los detalles y, sobre todo, la relativa libertad con la que el editor puede enfrentarse al texto. En el caso de los textos literarios, la complicidad y la confianza con el autor son fundamentales, aunque lo que éste suele esperar de la edición no pasa de la corrección y chequeo de errores. Aunque todas las editoriales someten a revisión los textos, no es imposible que se deslice algún error, bien por descuido, bien por empecinamiento del autor en sostener algún error de buena fe. Alguno bien conocido pasó por mis manos sosteniendo y no enmendando un error astronómico, insignificante, pero subsanable. Otros, como Javier Marías, son de una pulcritud obsesiva y sus originales,...

Cómo editar un texto (V)

Entremos ahora en materia, metiendo las manos un poco más hasta los codos. Los textos tienen sentido enteros: hay que recordar siempre que editar necesita de una visión de conjunto. No se trata de que no se pueda descansar, sino de anotar o recordar -en el caso de textos largos- las claves que ya hemos establecido en los primeros párrafos: el libro de estilo. La edición profesional -periodística o literaria- resulta siempre más sencilla por la existencia de este instrumento, formado por convenciones acerca de las abreviaturas, los nombres, en fin, cualquier palabra susceptible de prestarse a confusión. No es importante cuál sea nuestro preferido, si uno de los muchos comerciales, o uno propio que nos elaboremos nosotros mismos. Lo importante es contar con una serie de convenciones que siempre serán de aplicación a los textos. Estas convenciones, estas manías, no tienen nada que ver con la ortografía. Si un autor decide no diferenciar la g o la j cuando representan el mismo sonido -lo...

Cómo editar un texto (IV)

La edición es un diálogo que se mantiene entre el editor y el autor, aunque sean la misma persona. Diálogo que se ha extendido también a estas reflexiones, lo que agradezco desde aquí por dos razones: me enriquecen vuestras ideas y me obligan a continuar. Recapitulemos sobre los requisitos necesarios para editar, lo que incluye también nuestros propios textos: primero, ser lector y segundo, ser honesto intelectualmente con nuestros conocimientos y habilidades. Un tercer requisito es el espíritu crítico, no como una especie de soberbia -del tipo ”¿pero qué dice éste”-, sino como un permanente ejercicio de duda. No hay nadie libre del error. Un abogado escribe “La Constitución española tiene 150 artículos”. Qué numero tan redondo. No cuesta más que unos segundos comprobar que, desgraciadamente, son algunos más: 169 sin contar disposiciones, etc. Nunca debemos dar por supuesto y por válido ningún dato, ninguna cifra de nadie salvo que la tengamos delante. Otra cosa son los argumentos, q...

Cómo editar un texto (III)

Dentro de las generalidades sobre el mundo de la edición que estamos viendo, ha llegado el momento de hablar de los requisitos imprescindibles que debe tener el editor. Requisitos que no implican una edad determinada, porque en este oficio la experiencia se nota más en la velocidad para solucionar los problemas que en otros menesteres más lucidos. Para editar es imprescindible ser un lector. Hay que leer, desde los libros de instrucciones de los electrodomésticos a novelas que nunca reconoceremos haber leído; autores consagrados, tochos infumables de nuestras aficiones y profesiones; blogs disparatados, webs de calidad, cualquier texto debe ser siempre una tentación ante nuestros ojos. Eso no quiere decir que haya que leerlo todo al completo: nuestra primera obligación como lectores es disfrutar de la lectura, pero nunca está de más echar un vistazo a todo lo que nos cae en las manos. Leyendo es como las palabras y la gramática se hacen familiares; como la convención que es el lengua...

Cómo editar un texto (II)

No sé cuánto me durará el afán evangelizador respecto a la edición, pero comprobado que hay a quién le interesa, continúo. Aunque la diferencia más notable entre la edición de textos destinados a una publicación impresa y la de textos destinados a internet es la limitación de espacio de la primera, creo que podemos obviarla, habida cuenta de que también los cms -los programas que permiten la gestión de los contenidos de una web- tienen sus limitaciones y que la experiencia que los autores de blogs comprueban es que son más leídos los textos más cortos. O, mejor dicho, internet permite que un texto tenga la extensión que el binomio tema/autor quiera, sin limitaciones por arriba o por abajo debidas a otros condicionantes. Está muy extendida la costumbre de utilizar el corrector de ortografía de los programas de escritura cómo único medio de control del texto recién creado. Sin embargo, estos correctores -muy útiles por otra parte- se centran únicamente en las erratas, en las faltas que...

Cómo editar un texto (I)

Poco a poco, como si fuéramos dinosaurios ante un meteorito, los editores de texto impreso vamos desapareciendo de los medios de comunicación y me temo que también de las editoriales. Es una lástima, porque es la buena edición la que establece la calidad y el prestigio de un medio, con la misma intensidad que la información en sí. Aunque en su origen la edición fuera sólo una cuestión del texto impreso, lo cierto es que cualquier texto destinado a cualquier medio -incluso en éste- necesita de una edición, más o menos amplia, más o menos rigurosa. Editar bien un texto es difícil y exigente, porque la edición no es sólo cuestión de ortografía o gramática, que también, sino de sensibilidad para conocer un texto al menos como lo conoce su autor. Editar no es saber lo que el autor quiere decir realmente, ni corregir, ni matizar, ni añadir, ni cambiar. Editar es volver a escribir el texto tal y como el autor lo hizo, como el Quijote de Pierre Menard que tan bien supo ver Jorge Luis Borges. T...