La escuela privada ya no es tan exclusiva
Uno de los grandes flecos que dejó colgada la transición. O, si lo quieren más personal, uno de los jirones de piel que nos dejamos los tontos que salíamos a la calle para protestar durante esos años, fue el de la escuela, la educación, lo que incluye también la presencia de la religión en las aulas y demás. A este respecto, mi posición es de sobra conocida y puede resumirse así: el que quiera dioses que se los pague, que los escuche en los templos y la educación concertada no existe: es privada que pagamos todos. El problema de la educación española es también el de su clase media, empeñada en una igualdad a la baja que acabará por destruir cualquier atisbo de cultura del esfuerzo que nos quede. Si es que no lo ha hecho ya. Pero ahora no me interesa recordar el fracaso escolar , los profesores quemados, la desmotivación ni otros males. El complejo de inferioridad de la clase media española, unido a su carácter de nuevos ricos, ha empujado a miles de familias durante años a considerar ...