La casa de Bernarda Alba
Ayer estuvimos viendo una más que aceptable versión de La casa de Bernarda Alba en el Teatro Alcázar. Escenografía y vestuario clásicos, montaje sobrio y conservador, lo que hizo las delicias de la osita, a quien gusta más la apariencia de realidad, mientras que a mí me va más lo conceptual, el tipo fura o bieito. El texto de Federico García Lorca ha envejecido un poco, pero conserva la fuerza suficiente como para que su fondo sea universal: la tiranía, la fuerza de la pasión, la frustración y el dolor de los sueños nunca cumplidos. Gran trabajo de Margarita Lozano, imponente en todos los sentidos, detrás y delante de la escena como una Bernarda sin excesos de furia, pero implacable en los juicios y las ideas. A su lado, una Porcia con hechuras de criada del franquismo televisivo y mucho tic de personaje que ha encontrado el registro de su vida y no va a dejarlo: María Galiana -injustamente más aplaudida por su popularidad que por su actuación- disfruta con un papel a su medida y que...