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Mostrando las entradas con la etiqueta personal

Y adiós

A tí. Hace mucho tiempo que no eres más que un nombre repetido en los extractos del banco, un nombre asociado a tan pocos recuerdos que se han terminado por difuminar. No he sabido nunca quién eres desde que te ví por primera vez en los últimos días del mes de octubre de 1986. No es un reproche, solo un hecho y los años transcurridos han terminado por borrarlo todo. Si no puedo reconocerme en mis propios recuerdos, como para reconocer a otras. Los hechos objetivos existen, están documentados, pero son palimpsestos en los que se ha escrito tanto encima que no queda nada del escrito original. Son huellas en un camino muy transitado: han pasado tantos pies por encima, que no queda ni rastro de la impresión que los primeros caminantes dejaron. No te deseo nada, bueno o malo, para el presente o el futuro. No tengo nada que decirte o que quiera decirte. Solo escucho el silencio, algo que no hacía desde que tenía 18 años y me dio por el yoga. Hace mucho tiempo, la hija de una pareja con la qu...

Forges, "y habrás hecho algo enorme"

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Una tarde de la primavera de 1972 mi padre me llevó a la Feria del Libro del Retiro. En una de las casetas, Antonio Fraguas Forges firmaba ejemplares del que fue su primer libro. Mi padre y Forges se conocían bien porque habían compartido muchas horas en los platós de la televisión de Prado del Rey. Hacía ya unos años que Forges había dejado la "casa" para dedicarse al humor gráfico en el diario Informaciones, con tanto éxito como lo permitía un régimen que se caía a pedazos. El libro del Forges recoge -no sé si como antología o como obra completa hasta ese momento- las reflexiones ilustradas publicadas en el periódico. No me gusta hablar de chistes o de viñetas porque Antonio Fraguas fue un pensador antes que un humorista, más cercano a los pecios de un Sánchez Ferlosio que a las viñetas de un Mena o un Mingote, por poner dos ejemplos de la época. Hay un uso evidente del humor en su obra, pero más como herramienta que como finalidad. Fue un observador lúcido de lo que l...

Mercedes Baztán, amiga, compañera y colega

Aún no me puedo creer que ya no esté, que se haya marchado tan de repente. Marcedes Baztán Segura , mi amiga, mi compañera, mi colega de muchos años en la edad de oro de las revistas dominicales ha fallecido hace unas horas. Y hablar de ella en pasado me parece imposible. Mercedes formaba parte de esa inmensa legión de profesionales de los medios que sólo los compañeros y colegas recuerdan. Aprendí a su lado, aprendí de ella y con ella buena parte de lo que este oficio me ha dado, personal y profesionalmente. Jamás la escuché una mala palabra sobre nadie, lo que no significa que no fuese implacable y lúcida en sus críticas. Compartió conmigo su obsesión por el trabajo bien hecho y el respeto por los lectores. Me descubrió Navarra y soportó con amabilidad mis defectos. No recuerdo haber discutido nunca con ella, y mira que discrepábamos en muchas cosas, pero siempre respetamos nuestras creencias, sin banderías ni exclusiones. Me enseñó a buscar lo que une y no lo que separa a las per...

Mi amigo, Roberto de la Oliva

Mi amigo Roberto, Rober, tenía 54 años cuando se marchó a comienzos de esta semana después de varios años luchando contra un cáncer medular. Hacía más de un año que no teníamos contacto, porque él estaba ocupado viviendo y disfrutando de sus hijos y de su mujer, mientras yo postergaba cualquier contacto para no sentirme mal. En su momento, Rober no lo dudó cuando yo necesité que alguien me escuchase un rato y me ofreció su serenidad y su sentido común. Eran sus rasgos más llamativos, o al menos los que me siempre me impresionaron. Me he quedado con las ganas de decirle que le quería por ser una buena persona, algo que escasea bastante. Durante muchos meses Rober se convirtió en un espamer amistoso, que no dejaba de enviar correos electrónicos con powerpoints de todas clases, hasta que la falta de respuesta de sus corresponsales le hizo abandonar. Me hubiera gustado decirle que aunque protestaba por sus correos no me perdía ni uno y que nunca los mandé a la papelera. Conservo de él -y d...

De vuelta a casa

Después de una fructífera experiencia, en lo personal y en lo profesional, en el desarrollo de un diario digital , vuelvo por aquí. En los próximos días recuperaré algunos textos publicados allí y alguna otra idea que se quedó por el camino. Y de paso trasteo con el nuevo diseño de Blogger, que parece que Google está empeñado en unificar criterios de diseño en todos sus productos.

¡Organización, organización!

Internet es el paraíso para las personas que, como yo, son adictas a procrastinar , o mejor dicho, a una hiperactividad muy creativa en ocasiones y caótica en otras. Así que, en un intento de poner en orden esa creatividad, o de que la cantidad de entropía del Universo se reduzca un poco, he decidido organizar mis pensamientos de otra manera. Lo que no quiere decir que en mi interior vayan a organizarse, sino que su expresión va a estar a vuestra disposición de otra manera. Después de más de seis años con este blog, ha llegado la hora de profesionalizarlo de alguna forma, aunque eso os suponga ciertas incomodidades. Así pues, voy a dedicar este modesto blog a la cultura, los libros y la comunicación, como llevo haciendo en las últimas semanas, y el celebrado curso de edición podréis encontrarlo en estas Piezas sueltas , que también recogen todo aquello que me llama la atención, fuera de esas áreas mencionadas más arriba. Y disculpen las molestias.

La pobreza no debería ser una sentencia de muerte

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Pensé que habían desaparecido, pero no. El Ejército de Salvación sigue vivito y coleando. ¡Honor a sus miembros! Nunca he dejado de apreciar sus pequeñas bandas callejeras desde que las descubrí en una esquina de Tottenham Court Road, hace más de treinta años.

Felices fiestas

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Los cuervos (yo me entiendo)

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