martes, 30 de noviembre de 2004

Mentiras

Ya estoy más tranquilo, aunque perplejo de la paranoia que ese individuo va acumulando lentamente. La política así expresada es capaz de sacar lo peor de las personas, porque es imposible usar de la razón con quien sólo se aprovecha de las lecciones bien aprendidas de los gurús de la mercadotecnia y la gestión: insiste, insiste, no te apartes ni un ápice de las bondades del producto, usted necesita este producto. Aznar es así como uno de esos vendedores puerta a puerta de los años 60, convencido hasta la ceguera de las bondades de su producto, sabedor de su espantosa dependencia de ese producto: si no lo vendes, no comes, no mantienes a tu familia. Tal vez lo más triste sea la situación de las personas que puedan creer de buena fe que Polanco, Gabilondo, ZP y mi ex cuñado (que me mandó un pásalo el 13 de marzo), entre otros muchos (yo leía en internet los boletines de BBCNews y mandé un par de pásalos, así que también soy culpable) se reunieron en la Gran Vía para acabar con 191 personas y, de paso, con el PP. Las 191 personas muertas el 11 de marzo son lo único real. Y que había motivos para mandar a Aznar a tomar por faes, también.

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