jueves, 4 de noviembre de 2004

Un amigo

Hoy he leido en ABC mencionar elogiosamente a David Torrejón, una de esas personas que conozco y sé de ella a través de amigos comunes y a la que me gustaría conocer más. Atesorador de experiencias laborales muy diversas en el campo de la publicidad, inventó con otro hace ocho años unos premios (yo no lo sabía) que parecen tan obvios que han sido un éxito. Y además van a contracorriente de la idiotez superficial reinante: son premios a la eficacia publicitaria. Es decir, premian el trabajo y no a la apariencia de éste, de las agencias, los anuncios y las empresas. Lo lógico: un anuncio es para vender, no para lucir el talento y la creatividad para epatar al cliente sin que éste venda una escoba.

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