domingo, 6 de mayo de 2007

Charlando con Goethe

El escritor alemán Goethe es uno de esos nombres que vagan por nuestras mentes adolescentes durante algunos cursos. Después, la universidad –o la vida- se encarga de borrar cuidadosamente cualquier rastro de conocimiento que haya quedado de él, y al final, lo normal es que se quede como una referencia sin más de la literatura alemana. También hay a quién le suena, quién lo ha leído y quién lo cita.
Conversaciones con Goethe, de J. P. Eckerman, multiplica los tres conceptos: está escrito por un contemporáneo del poeta, que fue cobijado por éste bajo su capa, dirigido en su carrera por él y acogido como un hijo. Editadas por Acantilado (si alguien quiere ser editor, que aprenda de Jaume Vallcorba), estas conversaciones son una pequeña delicia y permiten echar una mirada sobre una época y un lugar tan ajenos a nosotros como si de otro planeta se tratase.
Es la vida acomodada y placentera de uno de los últimos ejemplares del pensador clásico, que no hace ascos a la ciencia, a la literatura, a la política, la arquitectura, la gestión de un teatro, el arte, la poesía. A través de Eckerman, vemos cuántos palos tocó Goethe, qué intereses tenía, con qué se emocionaba y cómo intentaba casi hasta el último de sus días comprender el mundo.
Claro que lo hacía desde posiciones ideológicas muy estrictas y con un prejuicio fundamental: abominaba de la especialización y de la deriva que, a su juicio, padecía el mundo hacia las matemáticas y la abstracción. No concebía que el saber pudiera no estar relacionado con la experiencia humana y eso se refleja en su querella permanente contra Newton a cuenta de su propia y errónea Teoría de los Colores.
A pesar de las pruebas y de que durante más de un siglo el inglés había conseguido imponer sus razonamientos en la Geometría y la Óptica, Goethe estaba empecinado en el carácter intrínseco de los colores, despreciando cualquier posibilidad de que la luz y la refracción sean la causa. No obstante, y según los editores, en materia estética su Teoría de los Colores sigue siendo de referencia.
El libro se completa con un excelente índice de personajes mencionados en el texto, acompañados de una breve biografía, y también de las obras literarias de las que conversaron ambos.

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