martes, 4 de septiembre de 2007

La revolución de los cómics

El empleo del cómic, de la historieta como fórmula discursiva para desarrollar un ensayo no es una gran novedad. La mayor parte de las revistas de historietas españolas durante el franquismo -Pulgarcito, Tio Vivo, DDT..- incluían, por imperativo gubernativo, una o dos páginas de divulgación con la viñeta como base. Asi que Scott McCloud no ha sido el primero en utilizar las viñetas del arte secuencial para algo más que para narrar una historia. Y sin embargo, el gran mérito del autor estadounidense es el de escribir un verdadero ensayo empleando el cómic como vehículo de expresión. Fue en su primer y excelente libro Cómo se hace un cómic.
La continuación de esa primera obra, que supuso un cambio radical en la concepción y el desarrollo del cómic, a la altura del canónico El cómic y el arte secuencial de Will Eisner, es La revolución de los cómics. Pero allí donde se apreciaba un análisis fino y meditado de la historieta, de su evolución y orígenes, aquí se encuentra un discurso coyuntural y poco meditado, ambicioso en sus planteamientos pero un poco ingenuo en los resultados.
Cualquier libro, cualquier análisis sobre la Red realizado en los comienzos de internet ha perdido casi por completo su interés, tal ha sido la velocidad y el volumen de los cambios que ha traído consigo. Ninguna de las profecías, de los caminos que se intuían se han cumplido, más allá de las generalidades sobre el inmenso potencial de una estructura que soporta, entre otras cosas, este blog. Hay que agradecer a McCloud su esfuerzo y aprovechar algunos de los pocos conceptos -sobre todo, en su afán por mirar hacia delante-, que se salvan de su libro.
Pionero de la distribución en internet de su obra, McCloud consigue transmitir el entusiasmo que despiertan en él todas las posibilidades de la Red, pero poco más. Y es una lástima que sólo se haya preocupado por dirigirse al público y los autores estadounidenses, perdiendo por el camino el carácter universal de su primera, y magistral, primera obra.

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