viernes, 12 de diciembre de 2008

La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo

Hacía diez o doce años, desde que descubrí los rigurosos y espléndidos ensayos de Gonzalo Puente Ojea, que no disfrutaba tanto con el listado de contradicciones, mentiras, manipulaciones y tonterías para ignorantes que las religiones semíticas -judaísmo, cristianismo e islamismo- sueltan, publican y difunden con total impunidad, casi siempre con la complicidad de los poderosos, desde hace siglos. De la mano del escritor, cineasta y defensor de los animales Fernando Vallejo, el libro recorre miles de años de sevicias y mentiras, de crímenes y de pura maldad:
"La Iglesia católica, la ortodoxa y la protestante son la maldición más grande de la humanidad, casi tanto como el Islam."
Aunque reparte palos a todos, es sobre todo un fascinante y riguroso exabrupto, feroz, brutal e implacable retrato de la Iglesia católica, la puta de Babilonia según feliz expresión del Apocalipsis, el que hace Fernando Vallejo. Es un puro y duro ajuste de cuentas con una institución tan lamentable como irresponsable en sus acciones a lo largo de la historia. Y lo hace desde los datos y las cifras de la represión, las cruzadas y los muertos por pensar de forma diferente; desde los manuscritos, los evangelios y las profundas contradicciones de un conjunto de libros sin ningún valor.
"Los más grandes enemigos de la Biblia aparte de la Biblia son: la arqueología, la filología, la paleografía, el análisis textual y el estudio de las lenguas semíticas."
Vallejo explica, analiza y describe con rigor y mucho humor, desde las manipulaciones de los textos y las tonterías de los padres de la Iglesia hasta las vírgenes en Portugal y Francia y sus negocios; la pederastia de la Iglesia de Estados Unidos, la brutalidad del Islam y, sobre todo, la inexistencia de ningún personaje llamado Jesús.
"Cristo es un engendro fraguado por Roma, centro del imperio y del mundo helenizado, a partir del año 100, juntando rasgos tomados de los mitos de Atis de Frigia, Dionisio de Grecia, Buda de Nepal, Krishna de la India, Osiris y su hijo Horus de Egipto, Zoroastro y Mitra de Persia y toda una serie de dioses y redentores del género humano que lo precedieron en siglos y aún en milenios y que el mundo mediterráneo conoció a raíz de la conquista de Persia y la India por Alejandro Magno. El cristianismo de los primeros tiempos tuvo que competir con varios de los misterios de Asia Menor y en especial con el mitraísmo, la gran religión del imperio de la que tanto tomó y a la que sólo se pudo imponer con el apoyo de Constantino y sus sucesores, ya bien avanzado el siglo III. Cristo nació el 25 de diciembre de una Virgen, y en la misma fecha, que es el solsticio de invierno, nacieron Atis, de la Virgen Nana; Buda, de la Virgen Maya; Krishna, de la Virgen Devaki; Horus, de la Virgen Isis, en un pesebre y en una cueva. También Mitra nació el 25 de diciembre, de una virgen, en una cueva y lo visitaron pastores que le trajeron regalos. Y de una virgen también nació Zoroastro o Zaratustra."
La puta de Babilonia es, en fin, imprescindible para divertirse ante la ignorancia y la maldad de una organización especialmente dañina; para refrescar los muchos argumentos que explican la inexistencia de seres superiores y otras supersticiones -"No puede existir un Ser tan dañino que pudiendo en su omnipotencia hacer el bien haga la chambonada de este mundo con todos sus horrores…"-; para saber porqué hay que librarse de sus símbolos; para no olvidar su doble rasero y doble moral; para reforzar y construir una sociedad más sensata y más humana, libre de esta organización. Que falta nos hace.
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