miércoles, 8 de marzo de 2017

A la atención de Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid

Estimada Presidenta
En los últimos años han sido varias las ocasiones en las que me he planteado porqué continúo en la Asociación de la Prensa de Madrid. Cerrado su servicio médico, canceladas las publicaciones y sobre todo, sin respuesta a los problemas laborales de la profesión, permanecer como miembro se ha convertido en un misterio para mí.
Soy más dado a la discreción que a la publicidad, pero la diligencia con la que esta Asociación se ha lanzado a criticar a un solo partido político por unas supuestas trabas al desempeño de la profesión, me han sorprendido tanto que me permito remitirle esta carta.
Después de años de ruedas de prensa sin preguntas, de publirreportajes vendidos como información, de un formidable deterioro de la credibilidad de los medios, de un amarillismo asfixiante, de la docilidad de las redacciones y de tantas otras sevicias, lo preocupante y lo grave es que supuestamente un partido ponga trabas a los periodistas. Todo ello basado en un informe anónimo y cuyas pruebas sólo conocen unos pocos, como cuando circulaban por los despachos de las redacciones los ejemplares de las revistas extranjeras que hablaban del rey emérito o de los negocios de algunos miembros de la corte.
No la molesto más.
Supongo que no me doy de baja -hasta por motivos económicos- por nostalgia, por que aún confío en un cambio de rumbo de esta casa. O por llevar la contraria, una mala costumbre en los tiempos que vivimos.
Le saluda atentamente,
Carta enviada el 7 de marzo a la APM

viernes, 17 de febrero de 2017

Las señoras de [póngase el apellido preferido]

Observo en varias personas de mi entorno que la ignorancia sobrevenida de las esposas juzgadas por los delitos de sus maridos provoca cierta perplejidad. No porque se utilice el desconocimiento como excusa –un clásico y uno de los primeros axiomas del Derecho desde hace 3.000 años: la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento-; sino por la supuesta contradicción entre una personalidad femenina normal, independiente y capacitada, con la inopia más absoluta respecto de los “negocios de mi marido”.
No todos los casos son iguales, y a la hora de entender las razones de esas mujeres -insisto: tan libres e iguales ante la sociedad como esposas florero ante los tribunales-, no vale el trazo grueso y sí la tipología fina. Permitidme la licencia taxónomica: estos son los géneros de la familia de las esposas florero, al menos ante los tribunales españoles.
El caso de Cristina Borbón, ya absuelta, es el más claro. Aunque pueda resultar incomprensible, puede ser cierto que no sabía nada. Una persona que jamás se ha preocupado por saber si hay leche en la nevera, que nunca ha entreabierto la puerta de un retrete para reclamar un rollo de papel higiénico, no vive en este mundo. Para nosotros resulta inconcebible que el dinero o los negocios no tengan ni la categoría de asunto doméstico: pero así viven ellos, amigos.
Hace muchos años, durante un viaje por India, trabé conversación con una persona que jamás había salido del desierto en el que vivía, y a la que mis relatos de un mundo en el que movías una palanca y obtenías agua dibujaron una mueca de incredulidad. No podía concebir que eso fuera posible. Pues bien, para una Infanta de España, es inconcebible que el dinero sea necesario, ni siquiera como objeto, acostumbrada a pedir y que su séquito proporcione lo pedido sin más.
El caso de Ana Mato, testigo sólo de las marrullerías de su ex marido, es diferente. Aunque consciente del valor del dinero y de sus usos, durante su matrimonio el nivel de incomunicación con su pareja debió de ser épico para no interesarse siquiera por los automóviles que se guardaban en su garaje. Me atrevo a sugerir que, encauzada su carrera política, en un momento dado se desentendió para no alterarse, como cuando llegamos tarde a una cita y nuestras parejas no tienen ningún interés en nuestras excusas basadas en atascos o misteriosas averías en el transporte público. Me imagino la mirada de Ana Mato ante la historia que contaba Jesús Sepúlveda sobre quién iba a pagar la fiesta de cumpleaños de su hija, y su frase lapidaria y aterradora para cualquier esposo: "Jesús, tú veras. Pero yo no quiero saber nada".
El último tipo de esposa florero –solo ante los tribunales españoles-, es el de Rosalía Iglesias, casada con Luis Bárcenas y probablemente la más indefensa de las tres. La “vida plena que lleva con su marido”, según su propia declaración, es la de quien ha visto cumplidas todas sus aspiraciones de niña bien de la burguesía: un príncipe y caballero andante que se ocupa de todo, protegida frente a todo y con un tren de vida más que cómodo, sin llegar a lo ostentoso. A santo de qué se va a enterar ella de nada, habiendo exposiciones, mesas petitorias contra el cáncer y decenas de bodas y viajes de vacaciones para contar a las amigas en aquellas cafeterías de nuestra juventud: California, Nebraska, Manila...

Este texto se publica también en Facebook y en Medium


miércoles, 18 de enero de 2017

Yak 42: penitencias y castigos

Hay poco ya que decir sobre el accidente del Yak-42 y de Federico Trillo. Pero voy a añadir un par de cosas para que los más jóvenes y las personas de buena fe no se sorprendan de la actitud del ex ministro y ex embajador.
Como si de una película de animación se tratara, podríamos decir que Federico Trillo no es malo, es que lo dibujaron así. Después de todo su padre -y cito de memoria- fue Jefe Provincial del Movimiento en Teruel (para los jóvenes: la máxima autoridad del partido único fascista en una provincia), Gobernador Civil en Cáceres (para los jóvenes: la máxima autoridad de la represión policial en una provincia) o alcalde de Cartagena (sí, de la Cartagena que jamás recuerda su ilustre hijo Arturo Pérez-Reverte). ¿Pidió perdón su padre por sus acciones durante el ejercicio de su cargo? Como es público y notorio, desde el 20 de noviembre de 1975 somos todos demócratas, exiliados en el interior, represaliados, etc.
A la displicencia del cargo, del usted no sabe con quién está hablando, llegamos al segundo rasgo que mejor define a Trillo en su actuación pública. Federico Trillo, como su padre, es miembro de una organización ultra de carácter cristiano llamada Opus Dei. Esta organización pertenece a su vez a lo que llamamos catolicismo y, a diferencia de otras ramas del cristianismo, en ésta los delitos y faltas no se juzgan a través del enfrentamiento de la conciencia y la divinidad, sino mediante una ceremonia privada denominada confesión.
En ella, el sujeto que ha cometido los delitos o faltas los relata a un sacerdote, que a su vez numera, cuantifica y cualifica los hechos; mediante algún tipo de tabla comparativa, señala la cantidad de oraciones o pequeños sacrificios y daños que debe hacer el compareciente, y después lo absuelve. En su momento, Federico Trillo fue sin duda absuelto por uno de estos confesores, lo que explica porqué no se arrepiente de nada: fue juzgado por, según sus creencias, "el más alto tribunal".
La pregunta que me hago es: ¿cómo valoró el confesor los 75 muertos del Yak-42? ¿En cuántas oraciones, disciplinas y castigos tasó el accidente? ¿Una oración corta por muerto? ¿Una larga?
¿Los 13 miembros de la tripulación entraron en la penitencia o solo merecieron oraciones los 62 soldados españoles? ¿Cumplió al menos Federico Trillo con la penitencia impuesta?

Publicado originalmente en Facebook

miércoles, 26 de febrero de 2014

Declaración conjunta de la Red y los autores culturales sobre la LPI #canonAEDE

El pasado 14 de febrero de 2014 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (texto publicado en el B.O.C.G. el 21 de febrero).

Este proyecto de Ley, arcaico en su concepción, recorta numerosos derechos en España, afecta muy negativamente a amplios sectores de la sociedad, pone en peligro la cultura libre y cuestiona el funcionamiento de internet, limitando la cita y el enlace a una actividad meramente mercantil.

Esto ha generado un rechazo inmediato y casi unánime desde todos los ámbitos posibles por los motivos que exponemos sintéticamente a continuación.

1. La protección de la propiedad intelectual en internet no se garantiza imponiendo cánones o tasas arbitrarios. Por el bien de la economía española, ha de garantizarse la sostenibilidad de los creadores digitales en su conjunto, no sólo de una parte. Un sector se desarrolla fomentando los nuevos modelos de negocio digitales en lugar de destruirlos. Cualquier derecho nace del diálogo entre todas las partes afectadas.

2. La Constitución Española consagra, en su artículo 20, el derecho fundamental “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”, lo cual debeconjugarse con cualquier derecho de propiedad, pero jamás anularlo.

3. Adicionalmente, esta ley cercena otros derechos fundamentales, afecta a valores democráticos esenciales y limita el libre acceso a la información y a la cultura. Ignora la declaración de los Derechos Humanos, conculca derechos constitucionales como la libertad de expresión y la libre creación, viola el secreto de las comunicaciones, es un ataque directo a la neutralidad de la red y no respeta un derecho individual básico: que cada cual ofrezca su obra bajo las condiciones que considere oportunas.

4. La figura del “derecho irrenunciable” derivado de citar textos en internet afectaría sin excepción a todos los creadores y les impediría renunciar voluntariamente a ese derecho. Ello pondrá en serio peligro las licencias Creative Commons, ampliamente extendidas y que actualmente ofrecen cobertura jurídica a los derechos de autor de una parte muy significativa de los contenidos de la Red. Nos encontramos ante una imposición del “copyright” sobre los partidarios del “copyleft” que vulnera derechos e intereses colectivos en lugar de garantizarlos y favorece que la recaudación se concentre en muy pocas manos.

5. Lejos de ser una amenaza, los agregadores de noticias y otras herramientas digitales que enlazan y citan al medio de origen, tales como buscadores, redes sociales o blogs, favorecen el libre acceso ciudadano a la información y generan un amplio tráfico hacia los medios de comunicación. Además, siendo el derecho de cita la esencia del Periodismo, esta ley amenaza frontalmente su ejercicio. Criminalizar los enlaces genera una inseguridad jurídica que cuestiona los fundamentos y el uso de internet. Garantizarlos, respetando los derechos, beneficia a todos: usuarios, herramientas y medios de comunicación.

6. La mal llamada “tasa Google” ha sido impulsada sólo por una parte del colectivo de editores, los integrados en AEDE. Otras asociaciones y editores se oponen a esta medida. AEDE debería considerar las consecuencias económicas que supondrá para sus socios salir de los indexadores y las desastrosas consecuencias para sus empleados, como recortes salariales y pérdidas de empleo. Este canon de AEDE aumentará aún más la precariedad de un sector tremendamente castigado por la crisis.

7. La entrada en vigor de esta Ley supone una tasa adicional para el conocimiento. La entidad de gestión de derechos CEDRO recauda actualmente de los profesionales de todo el sistema educativo. La nueva ley establece que las Universidades paguen también por los contenidos que los profesores publican para sus alumnos, y que hasta hoy se acogían a licencias Creative Commons. CEDRO recaudará en régimen de monopolio un canon de 5 euros por alumno. Consideramos esto un atentado contra la Educación, la investigación y los textos académicos, que pasarán a estar regidos por el “copyright” en lugar de ser de dominio público.

8. Este canon, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y de cuantía no determinada por la ley, actúa en detrimento de la justa recompensa a los autores y supone una subvención encubierta a los editores, a quienes el art. 2 de la Directiva 2001 de Propiedad Intelectual NO INCLUYE como beneficiarios de derechos de propiedad intelectual, y que pese a ello se llevan el 45% de la recaudación de CEDRO. Es significativo que la redacción de la ley se refiera sólo a las “industrias culturales” ignorando expresamente a “los autores”, agravando una situación que ya se inició con la pérdida de derechos de los periodistas a favor de los editores por la confección de “clippings” (resúmenes de prensa).

9. Se elimina “de facto” el derecho de copia privada, vinculándolo a la copia material de un soporte físico, práctica ésta casi inexistente en la era digital. La copia privada de una obra es un uso legitimo que existía antes de internet y seguirá existiendo tras esta reforma. Gravar con un canon a la copia privada equivale a imponer una multa preventiva a cada ciudadano ante un hipotético uso delictivo, por más que éste nunca suceda. Criminalizar al consumidor con fines recaudatorios no es el camino.

10. No han de apoyarse medidas de control de la “piratería” que pongan en peligro la esencia misma de la red. Oponerse a esas medidas no implica respaldar la caricatura del “todo gratis”. Es preciso desarrollar un nuevo marco de protección de la industria cultural que tenga en cuenta las particularidades de la era digital y sirva para lo que nació este tipo de legislación: fomentar la práctica de la cultura ofreciendo una compensación económica a los autores.

11. Esta Reforma debería incluir medidas de acompañamiento que apoyen el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en internet, así como la mejora de los ya existentes. De no hacerlo, perjudicará la innovación de los sectores afectados y perpetuará un modelo de distribución cultural y de acceso a la información manifiestamente caduco.

12. Esta reforma de la LPI aparenta ser producto de una dinámica de corruptelas entre lobbies y el poder político, evidenciado por el reciente relevo de los directivos en los principales diarios nacionales y la escenificación de la reforma de la ley presentándola con una foto del presidente de la AEDE junto a la vicepresidenta del Gobierno. Esto pone bajo sospecha a unos y otros, si consideramos la cercanía de procesos electorales.

CONCLUSIÓN:

La reforma de esta ley, tal cual se ha redactado, está abocada al fracaso y la auguramos muy corto recorrido, pues no se adecúa a la realidad ni cubre las necesidades de los sectores y agentes implicados. Es un freno para el desarrollo de la cultura libre y la industria, inasumible en tiempos de dificultades económicas, en los que es preciso primar la innovación y favorecer el surgimiento de nuevos mercados emergentes, en los que España demuestra un enorme potencial.

Además, contiene innumerables ambigüedades e indefiniciones, que una ley de esta envergadura no puede permitirse, ya que abre la puerta a una aplicación discrecional y a graves efectos colaterales indeseados.

Por todo ello, instamos al Gobierno a reconsiderar y retirar esta reforma y a abrir con todos los sectores afectados el diálogo que estos reclaman desde hace meses para aportar soluciones más adecuadas a la nueva realidad que plantea la sociedad digital.

Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para participar, aportar, comprometerse y difundir la campaña de rechazo al #CanonAEDE difundiendo tanto esta declaración como sus actos, acciones e iniciativas.

#canonAEDE
http://canonAEDE.org

jueves, 20 de junio de 2013

Mercedes Baztán, amiga, compañera y colega

Aún no me puedo creer que ya no esté, que se haya marchado tan de repente. Marcedes Baztán Segura, mi amiga, mi compañera, mi colega de muchos años en la edad de oro de las revistas dominicales ha fallecido hace unas horas. Y hablar de ella en pasado me parece imposible.
Mercedes formaba parte de esa inmensa legión de profesionales de los medios que sólo los compañeros y colegas recuerdan. Aprendí a su lado, aprendí de ella y con ella buena parte de lo que este oficio me ha dado, personal y profesionalmente.
Jamás la escuché una mala palabra sobre nadie, lo que no significa que no fuese implacable y lúcida en sus críticas. Compartió conmigo su obsesión por el trabajo bien hecho y el respeto por los lectores. Me descubrió Navarra y soportó con amabilidad mis defectos. No recuerdo haber discutido nunca con ella, y mira que discrepábamos en muchas cosas, pero siempre respetamos nuestras creencias, sin banderías ni exclusiones.
Me enseñó a buscar lo que une y no lo que separa a las personas, a no dar nada por supuesto, a comprobar, a leer dos veces y a desaparecer, a dejar que los textos hablasen por sí mismos. Fue una pieza fundamental en el éxito de El Semanal, primero en Taller de Editores y después en Vocento, aunque estoy convencido de que no reconocieron ni van a reconocer su labor por pura ignorancia.
Nunca tuve la oportunidad de decirle cuánto la quería y la respetaba, lo importante que era para mí su amistad y, por qué no decirlo, su magisterio. Algo que hubiera rechazado con su mirada socarrona y sabia.
Nos vimos por última vez hace unos meses, en una improvisada comida para intercambiar lotería de Navidad, para hablar de hijos, de periodismo, de política, de este tiempo tan pobre espiritualmente que nos tocó vivir.
Y también hablamos de los madrugones en julio para ver en televisión a los toros corriendo por las calles de Pamplona, nuestra costumbre de años en la redacción.
Mercedes, amiga y compañera, descansa en paz.

viernes, 3 de agosto de 2012

Mi amigo, Roberto de la Oliva

Mi amigo Roberto, Rober, tenía 54 años cuando se marchó a comienzos de esta semana después de varios años luchando contra un cáncer medular. Hacía más de un año que no teníamos contacto, porque él estaba ocupado viviendo y disfrutando de sus hijos y de su mujer, mientras yo postergaba cualquier contacto para no sentirme mal.
En su momento, Rober no lo dudó cuando yo necesité que alguien me escuchase un rato y me ofreció su serenidad y su sentido común. Eran sus rasgos más llamativos, o al menos los que me siempre me impresionaron. Me he quedado con las ganas de decirle que le quería por ser una buena persona, algo que escasea bastante.
Durante muchos meses Rober se convirtió en un espamer amistoso, que no dejaba de enviar correos electrónicos con powerpoints de todas clases, hasta que la falta de respuesta de sus corresponsales le hizo abandonar. Me hubiera gustado decirle que aunque protestaba por sus correos no me perdía ni uno y que nunca los mandé a la papelera.
Conservo de él -y de Susana, su esposa- grandes recuerdos de los tiempos ingenuos, de etapas mágicas en nuestras vidas en las que todo estaba por hacer y nos invadía una sensación de poder con todo. Siento no haberle dicho nunca cuánto me admiraba que fuera empresario y que sacara adelante Decotor. 
Voy a echar de menos las conversaciones con él sobre los juguetes de hojalata antiguos y algunas marcas de coches, las únicas aficiones que alguna vez le robaron un poco de tiempo de su verdadera pasión, la familia.

lunes, 4 de junio de 2012

CT o la Cultura de la Transición

No sé si dar la enhorabuena a los autores por caerse del guindo o por su valentía, pero bienvenido sea este manifiesto colectivo contra la placidez cultural, política y social en la que vive España desde la muerte del dictador y la consagración de lo esencial de su régimen en la llamada Transición.
Herederos de Teresa Vilarós y su obra El mono del desencanto, la primera hasta donde yo sé en que se cuestionaba la santa Transición con rigor, los autores de CT o la Cultura de la Transición abundan en una idea que algunos llevamos sintiendo desde 1977; a saber, que la supuesta democracia española era un camelo y que la mayoría de los grandes asuntos políticos no se pueden cuestionar.
Desde la Constitución hasta las leyes electorales, la forma de Gobierno o la financiación de las creencias ajenas, en estos 30 años, con ningún Gobierno ha habido oportunidad de "tocar nada": cuando había bonanza económica, porque "está bien así" y cuando vienen mal dadas porque "tenemos problemas más importantes".
Y bueno, depende. Estamos donde estamos en buena medida por el concepto patrimonial del Estado que tienen la mayoría de las elites en las administraciones con la complicidad de los ciudadanos. Sin olvidar que el primero que toma España como finca particular es el Jefe del Estado.
Así que, en la línea de Gregorio Morán y otros cuantos dinosaurios a los que la modernidad no los deslumbró, este libro desglosa por sectores la falta de una cultura crítica con el poder, los orígenes de esa complacencia y sus consecuencias, ejemplificadas en un inmovilismo cultural empobrecedor y hasta cutre, en el que los mismos se reparten las prebendas y subvenciones a cambio de un espeso manto de silencio sobre cualquier actividad que huela a heterodoxia. Precisamente en el año del centenario -este no celebrado- de Menéndez Pidal, el santo laico de la Falange, y polígrafo habitual de los manuales de Literatura.
El libro, con licencia CC y un precio de 5 marcos, quiero decir euros, es como todos los manifiestos, reductor y poco solemne. Se echa en falta un poco más de estructura y de fuentes. Es irregular según se trate de unos autores u otros y también injusto en algunos momentos. Pero eso forma parte de su encanto y de su carácter: es un grito y no un tratado, con más de patada en la puerta, que de llave.
Sería grosero reducirlo a unas pocas líneas, así que sirvan estas como adelanto de próximos posts dedicados a desmenuzar un poco más este libro, altamente recomendable.
En Diagonal Web, un buen reportaje sobre el libro.
Y en Google Books, pasajes seleccionados.