jueves, 3 de junio de 2010

El periodista, el hachís y un rey africano

Creo que era mi profesor de derecho Teodoro González Ballesteros quien decía que la historia del periodismo era también la historia del libelo. Es decir, la estrecha relación -desgraciadamente- entre los procesos judiciales y el periodismo. Sólo los profesionales de la mentira o del amarillismo más duro están a gusto en los juzgados.
Siempre he dicho que si me tocara la lotería haría The Sun en español con dos premisas: una redacción de gente valerosa y un departamento legal mejor que el bufete de Garrigues. No sé si sería rentable, pero reírnos nos íbamos a reír lo que durase.
En serio, salvo los medios en el filo, ningún profesional al elaborar una información prescinde conscientemente de la necesaria cautela. Hace unos días, en una entrevista, Cayo Lara -secretario general de Izquierda Unida- lo expresaba muy bien al señalar que “Yo no soy aforado y tengo que tener cuidado con las palabras". En España, sólo los políticos pueden decir barbaridades, los demás, periodistas incluidos, solemos ser responsables de nuestras cuerdas vocales.
El problema de los límites, de publicar algo -de buena fe- que alguien considera lesivo se agrava cuando la justicia es tan lenta que casi ni los protagonistas recuerdan la historia. Hace cerca de 30 años, en un periódico llamado Diario 16, José Luis Rodríguez publicó una información cierta -que la fiscalía espñola investigaba- que relacionaba una empresa del rey Hassan II de Marruecos con un cargamento de hachís.
El rey consideró que su honor se veía lesionado y denunció al periodista. Los tribunales se fueron sucediendo dando la razón al rey. Ahora, el Tribunal de Estrasburgo ha fallado otorgando el amparo a José Luis Gutiérrez.
Fuera cual fuese el fallo, y francamente celebro la victoria del colega, todo el caso tiene un aire kafkiano a estas alturas. Nadie recuerda el caso, no sienta jurisprudencia, el perjudicado falleció hace 11 años, el periodista ha vivido con una sombra encima... Todo por nada. El tiempo transcurrido ha neutralizado cualquier efecto positivo o negativo de la publicación de informaciones ciertas. Y no es la primera vez, como puede pasar con el caso de los directores de la SER, por ejemplo.
Texto de la sentencia en francés.

Después de La sociedad abierta, de Karl Popper

Ya tenía ganas de echarme a la cara a Karl Popper, muy citado y utilizado para justificar políticas y actitudes francamente estrafalarias en ocasiones. Sobre todo en lo que respecta a la ciencia, las teorías y la desaparición del concepto de autoridad. Es decir, por mucho que me digas que 2 y 2 son cuatro y seas matemático, no hay certeza de que eso sea cierto.
Sospechaba yo, y la lectura de Popper me lo confirma, que se había producido un malentendido interesado y apoyado en Popper para darle legitimidad al cuestionamiento de las teorías más incómodas. Es decir, los fundamentos de la Biología, la Astrofísica y demás. Tomar conceptos filosóficos o preguntas sobre la naturaleza de la verdad en un plano puramente de pensamiento y utilizarlos para cuestionar el conocimiento científico es lo que llevan décadas haciendo los defensores de divertimentos como el diseño inteligente, que han leído de Popper lo que han querido, y se han olvidado de otros textos, como
[…] no es tarea de la religión manifestarse acerca de problemas que competen a la ciencia y que pueden abordarse mediante el método científico.
Por ejemplo. En términos políticos, tampoco Popper se libró de un interpretación sui generis de su pensamiento, aunque es verdad, y lo digo desde la izquierda, que hay motivos para la crítica.
Popper es profundamente etnocentrista y traslada a todas las sociedades las condiciones y parámetros que son exclusivos de Occidente. Me da igual que se llamen clases o estratos, lo cierto es que la riqueza del planeta está en muy pocas manos y la miseria es un problema de primera magnitud. Popper niega que incluso en las sociedades libres un mercado sin control pueda generar pobreza. En Estados Unidos, por ejemplo, los hispanos, negros, pequeños agricultores y empleados de los Wal Mart no me parece a mí que sean precisamente de clase media. Por supuesto que su situación no es la de los habitantes del Sahel, pero no lo es porque su economía política está orientada a proteger sus intereses comerciales negando cualquier posibilidad de intercambio. Y eso sólo en materia agrícola, de la que los europeos sabemos un rato.
No obstante, me ha resultado enriquecedor y me he encontrado cómodo con algunos de sus planteamientos políticos, muy influenciados también por su época y el impacto que la Segunda Guerra Mundial tuvo sobre él. Sus ideas sobre la tolerancia, por ejemplo, son un buen punto de partida para construir una sociedad mejor, lejos de utopías.
[…] una sociedad abierta, en épocas de paz y resistencia, debería tolerar en lo posible sus márgenes lunáticos, es decir, a quienes predican la intolerancia e incluso la violencia; los márgenes lunáticos de aquellos que, al mismo tiempo, acusan a los tolerantes de hipocresía si no están dispuestos a tolerar toda forma agresiva de intolerancia.

lunes, 31 de mayo de 2010

Mi amigo Stieg Larsson, de Kurdo Baksi

Mientras los derechohabientes de Stieg Larsson se ponen de acuerdo sobre el destino de la última -incompleta o no- novela del autor, lleva unas semanas en las librerías esta biografía de quien fuera su amigo y colega de fatigas político-periodísticas. Es sólo para fans, claro, del autor sueco, pero es un ejemplo perfecto de lo que puede ser un libro electrónico en el futuro.
Porque Baksi se despide sencillamente de su amigo con un canto a la amistad y a la política, sin ajustar cuentas ni con la viuda ni con la familia, aunque de su lectura se sacan algunas conclusiones sobre sus relaciones con una y con otros. Es un libro para descargarte por dos o tres euros como mucho, leerlo en diagonal y aprovechar -insisto si eres fan de Larsson- los pocos chismes que Kurdo Baksi comparte.
Stieg Larsson no era un santo laico, y puede ser temible que se le tenga por tal, pero es verdad que en su humanidad contradictoria tenía rasgos de esos que uno envidia: su capacidad de trabajo, su compromiso y su actitud abierta ante las problemas de los demás.
Baksi deja claro que no era un buen gestor, pero si alguien con quien se podía contar a la hora de denunciar cualquier injusticia. Y también que los último años de su vida tuvieron algo de espiral destructiva, centrado en exclusiva en su trabajo.
¿Vale los 17 euros y pico que piden por él en su versión encuadernada? No.

domingo, 30 de mayo de 2010

Más despistados que Eduard Punset con un programa en Telecinco

La tertulia que organizan Millán Berzosa, Bárbara Yuste y otros periodistas, fue de nuevo un éxito de participación y ponentes, aunque el formato de seis personas en la mesa perjudicó un poco la habitual agilidad del debate. Público e invitados fueron sinceros y la tertulia estuvo caldeada -que no cálida-, y a ratos hasta profunda.
Participaron Francisco Sierra, director de contenidos multimedia del Grupo Antena 3; Ana Bueno, directora de contenidos multiplataforma de Telecinco; Mari Cruz Llamazares, consejera en RTVE; José Luis Muñiz, asesor del consejo de administración de RTVE; Alfredo Peña, director multimedia de La Sexta; y Alberto Goytre, director de VNews.
Tras los discursos iniciales cierto velo de perplejidad se instaló en la tertulia a medida que chocaban los discursos de ponentes y público. Porque los invitados habían venido a hablar de televisión y el periodismo les sonaba raro -más a unos que a otro-, y los asistentes reclamaban, puesto que son un medio de comunicación, que hablaran de apuestas informativas.
El negocio y la ingenuidad no hacen buenas migas, pero ofrecen buenos momentos para el debate. Así que en la misma semana en la que cerraron dos proyectos en Internet -Nikodemo y Balzac-, un canal público -EsMadrid- y le dieron el Príncipe de Asturias a Zygmunt Bauman, el debate estuvo tan líquido como perplejo.
Sin embargo, las conclusiones fueron sólidas. Primero, que a Telecinco le incomoda mucho Internet, un canal de promoción con una sola dirección, de la cadena al espectador. Ana Bueno, que se llevó todos los palos por la actitud de la cadena amiga en materia de derechos de autor, reconoció que es un canal de promoción y poco más. Escuchan al espectador, sí; se inspiran en el espectador, también; pero su participación es estrictamente regulada y monetizada.
La Sexta, por su parte, es una cadena nacida ya en la era de las Redes Sociales y entienden mejor su función y sus posibilidades. Fue la noche de Eurovisión y nadie se acordó de Rodolfo Chiquilicuatre, representante español en 2008 en el festival, y un producto nacido en, para, sobre y según Internet desde La Sexta. Alfredo Peña habló de “fidelización antes que audiencia”, así que están más cerca de Internet que sus competidores.
RTVE, la “Casa” por excelencia que será “la Corporación” en 2011, estuvo tan institucional que hacían el silencio a su alrededor. No diría yo mesiánicos, pero sí convencidos: saben que pueden ser la BBC y han empezado a creerlo. Ni Muñiz ni Llamazares dijeron nada fuera del guión, pero dejaron indicios de que no saben aún cuál va a ser la estrategia de la Casa respecto a su fabuloso archivo.
Alberto Goytre de VNews primero, y Jaime Estévez de Agoranews -al que arrancaron de su plácida retransmisión del acto-, se acordaron de Nikodemo y Balzac. Goytre planteó uno de los grandes problemas de Internet: la falta de herramientas de medición consensuadas por anunciantes y medios. También reclamó que, con Internet, las cifras son para “entender patrones y no audiencias”.
Para Antena 3 lo más importante es ser los primeros. En mensajes y aplicaciones para móvil, en Facebook, en transmisiones en directo desde la web, en… Regulaciones de empleo, convenio colectivo y hasta una huelga, añado yo. Francisco Sierra, que lleva tanto tiempo en la cadena que ha sobrevivido a la caspa del late night de Juanjo Menéndez, la italianización que intentó el grupo Zeta y aguantará la feroz publicidad a la vez de sus tres canales de TDT, acaparó buena parte del debate y fue recriminado -de buen rollo- por ello.
Se habló poco de Google TV: a Telecinco no le gusta nada, Antena 3 será la primera y La Sexta y RTVE están pensando, aunque por distintas razones. La TDT tiene problemas de definición legal y por los descodificadores que no son interactivos. En cuanto a la apuesta informativa, Telecinco no tiene -será cosa de Cuatro-; Antena 3 reconoce que van por detrás de los diarios, y eso que fueron los primeros en infotainment; y en RTVE es un mandato legal, aunque de las prejubilaciones no se dijo nada.
Con una pregunta sobre el empleo y la precarización de los contratos, que obtuvo respuestas confusas de los ponentes, se cerró el debate. Nada se habló de los costes de producción en Internet, mucho más bajos, ni de alta definición.
Al salir, les pregunté a mis hijas qué les había parecido. Me miraron desde el país multicolor de sus doce años y contestaron: “Tenían todos unos móviles táctiles muy chulos”, dijo una. “Y había un iPhone rosa”, remachó la otra. Para mí que los espectadores del futuro lo tienen muy claro.
Y felicidades -con la boca pequeña ;-)- a Alfonso Piñeiro, corresponsal en la calle Velázquez por ser el mejor cronista del C & P, de momento.

lunes, 24 de mayo de 2010

Razones para defender la neutralidad de la Red

Como dice María Dolores Masana, qué poco le gusta al poder la prensa. Y la comunicación libre en general, añado yo. Hace unos días compré un librito delicioso sobre el legendario diario Madrid en la feria del libro antiguo, Madrid, Página 3, de Antonio Fontán, Francisco de P. Burguera y Amando de MIguel. En él se puede leer lo siguiente:
[...] el funcionario más modesto que me dice que tienen los datos (públicos y publicados), pero que no me los puede decir por teléfono.
Fue escrito en 1970, en plena dictadura y parece que se escribió ayer. Hoy se sustituye teléfono por internet, y poco más. A diferencia de Suecia, en que los registros son tan públicos que se pueden usar incluso para la delincuencia, aquí obtener cualquier información oficial es una odisea. La espera de unos parlamentarios socialistas en la sede del gobierno regional de Madrid -ocho horas en los que fueron calabozos durante el franquismo-, para acceder a unos contratos públicos, es un buen ejemplo.
Cada vez que la tecnología permite un acceso más universal, que los ciudadanos encuentran un cauce para expresarse, ahí está el poder para poner o intentar poner cortapisas. Ya es un tópico que la imprenta no tardó en caer en las garras de la legislación, pero sólo en el último siglo, las tres grandes revoluciones tecnológicas en los medios de comunicación han caído igual
Primero fue la radio. En el momento en que se abarataron los costes en la década de 1980, surgieron las radios libres en la frecuencia modulada. Los grandes grupos de comunicación consiguieron que el Estado limitase frecuencias, adjudicase licencias y, al final, cerrase la mayoría de ellas. Luego pasó lo mismo con la televisión: con la excusa del “servicio público”, estricto reparto de frecuencias y barreras para cualquier iniciativa ciudadana. Y ahora quieren hacer lo mismo con la Red, tanto en la UE y Estados Unidos con ACTA, como cada Gobierno por su cuenta, como hace Italia, por no hablar de Ángeles González Sinde.

jueves, 20 de mayo de 2010

Fernando Rubio, cuando el trazo sale del corazón

Estuve el otro día en la inauguración de una pequeña exposición de trabajos de Fernando Rubio, recientemente desaparecido. Son apenas tres paneles en el vestíbulo de la Facultad de Humanidades del CEU, que recomiendo. Fui al CEU aunque no llegué a conocerlo, porque coincidimos, con pocas paredes de por medio, en varias ocasiones. A veces la vida es como un laberinto para ratones en un laboratorio, en la que coincides en el tiempo y el espacio con personas a las que admiras, o a las que quieres conocer y no puedes, mientras transitamos en paralelo separados por una delgada pared.
Ese contacto fue primero como lector, cuando a comienzos de 1980 España vivía una edad de oro del cómic para adultos y yo empezaba a conservar los Tótem y Creepy, revistas en las que Rubio empezaba a dejar sus exquisitos dibujos e ilustraciones de portada.
Después, y durante al menos dos años, Fernando Rubio y yo convivimos en un inquietante edificio de la calle Albasanz a cuyas plantas se podía acceder directamente en coche. Él, en Diario16, y yo en Basket 16, una planta más arriba. Recuerdo a José María Gallego, emocionado amigo el otro día en el CEU antes que gran caricaturista, cuando subía los viernes con sus viñetas sobre la NBA. No recuerdo que contásemos nunca con el trazo perfecto, inmaculado y personal de Fernando Rubio. Entonces venían de la NBA unas imágenes extraordinarias, obtenidas con flashes estroboscópicos que congelaban cualquier jugada con un foco y una definición única.
Después, mientras yo merodeaba por Antena 3 Televisión y aprendía del ser humano y sus instituciones, Fernando Rubio se convirtió en una pieza clave de la redacción de ABC como infógrafo e ilustrador. Cuando volví al periodismo escrito, sus trabajos ya eran una referencia y una fuente inagotable de inspiración y ejemplo. Muchas veces perseguí al infógrafo de cabecera de El Semanal, Carlos Olivé, con alguna doble página de Fernando como documentación para otra infografía.
Esta exposición me ha revelado un último y misterioso contacto. Entre las muchas ilustraciones y portadas que Fernando Rubio realizó, me quedé mirando la que dibujó para un libro de una colección de novelas policiacas que editó Fórum hace 30 años. Una colección, llamada del Círculo del Crimen, que busco completar desde hace años como recuerdo de algunas noches pasadas en la soledad de una garita de Santa Cruz de Tenerife. Ahora tengo una razón más para completarla y disfrutar del dibujo de un genio de la línea clara.

jueves, 6 de mayo de 2010

La Biblioteca Nacional está de rebajas de primavera

Leo en el blog de José Pascua, una persona que respeto, la intención del Gobierno de rebajar la categoría de la Biblioteca Nacional. Así, de una dirección general, pasará a ser una subdirección, lo que disminuye considerablemente su autonomía y capacidad de gasto. Supongo que la decisión está dentro del plan de austeridad, pero no creo que el ahorro justifique semejante despropósito.
Sé que con la que está cayendo, preocuparse por una cuestión administrativa es un poco banal. Pero también que no estamos precisamente en situación de desperdiciar ni una sola fuente de innovación y conocimiento. En los últimos años, la Biblioteca Nacional había entrado en un periodo de estabilidad, muy necesario tras unos años en los que ha sido más predio privado que institución nacional.
Hace un par de años, durante la celebración del primer FICOD, pude escuchar a Milagros del Corral durante un debate dedicado a la digitalización y las instituciones públicas. Reconozco que no me gustó mucho alguna idea que allí expresó acerca del acceso de los ciudadanos a la Biblioteca. En general, los bibliotecarios -en realidad, cualquiera que ame los libros- tienen tendencia a considerar que la biblioteca a su cargo les pertenece.
Milagros del Corral señaló entonces que el resultado de la digitalización de documentos y libros no estaría en su totalidad a disposición del público y que sólo las piezas consideradas populares sí serían de libre acceso. Me temo que nadie puede decidir por mí qué puedo leer y qué no. Si quiero leer a Jovellanos en un tomo de su época, aunque me cueste, nadie puede impedirlo. Sobre todo cuando, técnicamente, ya es posible hacerlo sin arriesgar su integridad.
Eso sin entrar en cuestiones económicas: la conservación de un patrimonio que es de todos, sale de mis impuestos. Es verdad que durante su mandato se han multiplicado las iniciativas, exposiciones y actividades -hasta mis hijas han disfrutado varias de ellas-, pero a la par que la custodia, el libre acceso de sus tesoros también debe ser prioritario.
Esta discrepancia no oculta mi sorpresa por una decisión más que lamentar del mandato de Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura. A sus decisiones en materia de libertad de expresión, a su dependencia de los grandes grupos de comunicación y las gestoras de derechos de autor, a la falta de una política cultural, cinematográfica, teatral... Habrá que sumar este dislate.
Quizá sea un ingenuo, pero si España quiere cambiar de modelo productivo, la Biblioteca Nacional no tiene que ser una dirección general, sino una Secretaría de Estado. A ver si de una vez apostamos por la Ilustración.
Coda: De la supresión de la Dirección General para la Sociedad de la Información, que responda Miguel Sebastián. ¿Qué modelo productivo habrá entonces?

lunes, 3 de mayo de 2010

La libertad de expresión, amenazas y saqueos

“El día de [ponga aquí su causa]” parece gastado, pero siempre existen motivos para aprovechar una jornada para introducir en los medios debates que suelen quedarse fuera. Hoy es el día de la libertad de expresión, que parece poco amenazada y más una cuestión de periodistas y políticos que del resto de los ciudadanos.
Pero al margen de las cifras de periodistas encarcelados, amenazados o asesinados, de los ciberdisidentes en la misma situación en China o Cuba, las amenazas contra la libertad de expresión afectan a todos los ciudadanos por igual, aunque sólo se juegan la vida unos cuantos. Cada vez que una persona intenta sacar una fotografía en un espacio público y se lo impiden por “razones de seguridad”, están conculcando este derecho.
Cada vez que una empresa, enfadada ante una crítica negativa, envía un requerimiento legal a quien hace la crítica o la admite en su web, están conculcando ese derecho. Cada vez que se restringe el acceso a internet de los más desfavorecidos, se conculca ese derecho. Y es algo que viene de lejos.
En el caso de España, en la que las amenazas reales se circunscriben al País Vasco, donde decenas de periodistas trabajan con escolta, los subterfugios para impedir ejercer este derecho son más sutiles. Las amenazas y presiones se ejercen de varias maneras y en varios frentes y afectan por igual a la “fiel infantería”, que dice Pérez-Reverte, y a los “popes”, que decimos los demás.
Los extractos publicados ayer de un libro de José Antonio Zarzalejos sobre su despido de ABC, por ejemplo; o el ajuste de personal en la redacción de Factual. Da igual que se trate de diarios centenarios o de recién llegados a Internet, las presiones políticas y económicas son las mismas.
Son pocas las voces que denuncian esta situación y que le ponen nombre y apellidos. Por eso es de agradecer la actitud de organizaciones como Reporteros sin Fronteras. Esta mañana, durante la presentación de su lista con la situación de la libertad de prensa en 175 países del mundo, así lo han demostrado. Las muertes, secuestros y amenazas a muchos periodistas en demasiados países son lo más visible y doloroso de un fenómeno que va a más.
Tanto María Dolores Masana, como Rosa María Calaf han insistido en las dificultades para ejercer su trabajo que tienen miles de personas anónimas. Es como una escalera que conduce a la impunidad: presiones, censuras, multas exorbitantes, cárcel, secuestro y, finalmente, la muerte. “Año tras año, la censura se extiende en Internet”, ha dicho Masana, que nos advierte: “el futuro de la libertad de expresión se juega en Internet”.

domingo, 2 de mayo de 2010

Espantapájaros (al alcance de todos), de Oliverio Girondo

Más allá de tentaciones patrióticas, qué gran oportunidad ofrece a cualquier lector tener a su alcance una literatura amplia en su propio idioma. Probablemente sea la única ventaja, el único orgullo que podemos exhibir los países con un pasado colonial. Gran Bretaña, Francia y, por supuesto España, se benefician de contar con autores de culturas y tradiciones tan diversas que nos enriquecen de verdad.
Nacido en Buenos Aires, Oliverio Girondo sigue siendo bastante desconocido por aquí. Es una lástima, porque su inquietante sensibilidad y su extraña poesía se merecen un reconocimiento mayor. Espantapájaros es un libro atípico, de poemas que parecen cuentos y de narraciones que son poesía. Girondo tiene una voz sensual y también profunda, que sorprende al lector sin esfuerzo.
Detrás de él se adivina un escritor que roza la filosofía desde lo que parecen unos cuentos sencillos y surrealistas. Es una especie de Cortázar, pero religioso sin llegar a la fe acrítica. Girondo habla del amor y de la amistad, pero como excusa para introducirnos en un mundo de realidades paralelas en el que habitan muchas personalidades.
Pero es la certidumbre de la muerte el territorio donde mejor se mueve. Casi sin darle importancia, con un tono bromista, abre las manos y nos deja frente a nuestro destino.
Cuando la vida es demasiado humana -¡únicamente humana!- el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?
Girondo juega a mezclar lo trascendente con la broma, con el pensamiento más divertido. Así que este libro, que se lee en un momento, más que sobresaltar, deja un cierto poso de perplejidad.

miércoles, 28 de abril de 2010

Café & Periodismo III, Corresponsales, información en el punto de mira

Se consolida el Café y Periodismo como espacio de debate lo que demuestra dos cosas: lo necesitados que estamos los profesionales de la comunicación de un espacio propio de debate, puramente profesional; y que las buenas ideas se abren camino cuando se hacen bien.
Esta tercera edición se convocó bajo el tema Corresponsales, información en el punto de mira y contó con la presencia de dos grandes y distintos periodistas. Ramón Lobo, miembro de la tribu, enviado especial de El País a casi cualquier conflicto; y Mathieu de Taillac, corresponsal en España de Le Figaro y algún otro medio francés.
Mucha más gente joven entre el público que veteranos, pero es cuestión de tiempo que se incorporen a la tertulia profesionales con un recorrido más largo. Contar con Ramón Lobo, ilustre miembro de la tribu, es un lujo. Ejerció un poco de abuelo, cargado de anécdotas y citas, pero sin displicencia. Mathieu de Taillac fue una sorpresa, con su excelente castellano y un punto transgresor a la hora de explicar intimidades de la profesión.
Ambos defendieron la profesión, introduciendo dos ideas poco escuchadas en otros foros: la invasión política que sufren los periódicos y la necesidad de que sean los empresarios los que se preocupen de hacer dinero, que del periodismo ya nos ocupamos nosotros. La primera es una consecuencia de un modelo de empresa periodística más preocupada por la influencia, por ser “el cuarto poder” que por ganar dinero, lo que nos separa de buena parte del mundo.
De la segunda no estoy tan seguro. ¿Puede el periodismo de hoy prescindir de esa preocupación? No digo que debamos tener un MBA para hacer planes de negocio, pero sí que seamos conscientes de la situación de nuestro sector y tratar de entender las claves de este negocio para mejorarlo. Buscar la excelencia a través de una marca prestigiosa, o para hacer grande una cabecera pequeña, debería ser nuestra obligación como periodistas, como verdaderos profesionales independientes.
Escuchar a ambos defender el periodismo de calidad aunque sea caro, como fórmula para salir de la crisis, me recordó lo lejos que están los discursos de los empresarios periodísticos de los profesionales. Intercambiar con lealtad esas diferencias puede ser una vía a explorar para que los periódicos -la información de calidad- sigan existiendo.
Ramón Lobo comentó como ejemplo que la reforma sanitaria de Obama sólo se ha conocido en todo el mundo a través de las palabras de Obama y de los republicanos, desdeñando las historias de la gente sin seguro médico o que se queda sin él. Eso es lo que se puede transmitir en las redacciones, esa incomodidad de plantearlo todo sólo en términos de las declaraciones políticas, sin llegar a la realidad.
El debate, llegadas las preguntas, apuntó varios asuntos a tener en cuenta, por ejemplo el lenguaje con la aplicación de categorías como “terrorista”, “asesinato”, o el uso de adjetivos. La confusión entre periodistas y otros comunicadores, como los animadores de redes sociales. La destrucción de la cadena entre veteranos y recién llegados, que empobrece las redacciones e impide un relevo generacional muy provechoso.
En resumen, las empresas periodísticas están en crisis, pero el café y el periodismo gozan de muy buena salud, sobre todo cuando nos dejan hacer lo que sabemos: contar historias.

Aclaración
No pude asistir en directo y este resumen se ha realizado gracias a la retransmisión de Ágora News.

El blog de la tertulia
Comentarios y preguntas en twitter

lunes, 26 de abril de 2010

Guapo y sus isótopos, de Rafael Sánchez Ferlosio

Si alguna vez tengo qué explicar qué es lo que me atrae del lenguaje, este libro será mi primera opción. Al menos hasta que Ferlosio publique otro. Como tengo debilidad por este autor, el más merecedor del premio Cervantes que se haya otorgado nunca, no perderé el tiempo en elogios y entusiasmo.
Guapo y sus isótopos parte de una premisa mínima, pero que está en la raíz del asombro que se siente ante algunas de las maravillas del lenguaje. La etimología, la semántica y la lingüística explican, dan cuenta de cuál es el origen de esta regla, de aquella excepción y de este particular. Pero tanto Ferlosio como Noam Chomsky -ya tardaba en salir- llevan toda su vida intentando dar un paso más allá.
Simplificando mucho, Chomsky busca el sustrato, los cimientos comunes que deben existir para que todos los lenguajes humanos estén sujetos a reglas. Ferlosio, la sutil y a veces improbable conexión entre las palabras y sus significados y las relaciones de éstos con aquéllas. Estoy convencido de que, fuera de las ciencias experimentales, es en el lenguaje donde se encuentra la última frontera del conocimiento humano.
La filosofía seguirá dando explicaciones a medida que nuestros pensamientos se ajusten a nuevas formas de vida. La sociología responderá a los desafíos de esas formas de vida. Y así con todas las ciencias que se mueven en torno al pensamiento humano. Pero el lenguaje es la última frontera, aún necesitada de un Newton o un Darwin capaz de establecer una teoría razonable de porqué hablamos y pensamos como lo hacemos.
Guapo y sus isótopos, que es un texto original de 1972 un poco retocado en 2009, explica las relaciones semánticas y de posición de los adjetivos que usamos para alabar la belleza. Aunque Ferlosio no renuncia a su estilo y los períodos pueden desesperar a cualquiera, está lejos de la complejidad de Las semanas del jardín. Las pocas digresiones son, por lo demás, pequeños ensayos independientes en sí mismos. Por ejemplo,
”Así como el mundo de la rufianería y la putería mira con envidia al mundo de la dignidad, el mundo de la dignidad mira al soslayo y como con envidia imaginaria al otro mundo no en lo que es sino en lo que representa.”
Sólo por su análisis de los colores y su situación en el espectro lingüístico, ya vale la pena su lectura. Por el ejercicio de pensamiento y por la facilidad con que su prosa es capaz de describirlos y hacerlos llegar a los lectores. Pero no sólo eso, también por la riqueza del habla que muestra a cada paso.
”La isotopía sería el presunto vínculo que se crea entre dos o más palabras por el hecho de ser tenidas por respuestas a una misma cuestión, como lo son el rojo y el verde del semáforo, que no pueden estar encendidos a la vez, ya para los peatones, ya para los coches.”
Hace unas semanas que publicó en este diario una pequeña colección de pecios, para demostrar porqué es el mejor escritor vivo en castellano, hoy día.

viernes, 23 de abril de 2010

Una ruta infantil para el Día del Libro

Empezaremos en la librería El Dragón Lector (Sagunto, 20) a las 17:00 con una lectura en familia del Quijote. Esta librería tiene un amplio catálogo de libros bien organizados por edades y características para los más pequeños, pero también un buen surtido de manuales y libros pedagógicos para los padres.

Tomaremos después la calle de Santa Engracia hasta llegar a la plaza de Alonso Martínez. Bajando por el paseo central, tomaremos la primera calle a la izquierda para llegar a La Biblioketa (Justiniano, 4). Desde las 18:00 hay un pequeño concierto de música clásica a cargo del Cuarteto Euroasiático. Esta librería está especializada en literatura infantil hasta los 12 años, audiolibros y álbumes.

Si todavía hay fuerzas, tomaremos la calle de San Mateo para llegar a la de Fuencarral y acabar la tarde en la librería ¡Glück! (Velarde, 12). Desde las 19:30 estará allí el dibujante Darío Adanti explicando en un taller infantil cómo dibujar monstruos. Mientras, los padres se pueden tomar una copa de vino.

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Día del Libro: Paseo por las librerías de arte en Madrid

Empezaremos con una librería barcelonesa trasplantada a Madrid. La Central MNCARS (Ronda de Atocha, 2) está en el Centro de Arte Reina Sofía y tiene cuatro plantas bien surtidas de todos los géneros, aunque los libros de arte de la primera son una tentación.

Muy cerca, saliendo de la glorieta de Atocha está la cuesta de Moyano, un clásico de los libreros de viejo de Madrid, que para esta noche ha añadido algunas casetas más. Si lo que se busca es un título descatalogado, este es el lugar.

Subiendo por la calle de Santa Isabel encontramos La Fugitiva (Santa Isabel, 7), que tiene programada la performance El grito, a cargo de Arturo Moya y un concierto de Nacho Mastretta. Un poco más arriba se encuentra la Librería de la Filmoteca Española (Santa Isabel, 3), imprescindible para los amantes del cine.

Bajando por la calle Atocha tomaremos el paseo del Prado para llegar al Jardín Botánico (Plaza de Murillo, 2), donde se desarrollan unos Talleres de Escritura Creativa. La tienda tiene algunas pequeñas joyas para los amantes de la ilustración botánica.

Más allá está el Museo del Prado, que el Día del Libro permite visitar la Biblioteca del Casón (Alfonso XII, 28), que guarda importantes documentos artísticos. Después, volveremos al paseo del Prado para tomar la calle del Príncipe y llegar a la librería Sin Tarima (Príncipe, 9).

Subiendo por la calle Alcalá se encuentra el Centro Cultural Blanquerna, (Alcalá, 44) que acoger una interesante exposición fotográfica titulada Paisajes de la Nova Cançó. El paseo se cierra con una visita a la Casa de Correos (Puerta del Sol, 7). Allí ofrece una conferencia desde las 22:00 la escritora Donna Leon.

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Descubrir el cómic el Día del Libro en Madrid

Empezaremos la ruta pronto en la librería Elektra Cómic (San Bernardo, 20), que tiene un excelente catálogo de superhéroes, manga y publicaciones europeas. Ojo a la mesa del centro, suele haber buenas ofertas. Bajando por San Bernardo, llegaremos a la calle del Pez para después tomar la Corredera Baja de San Pablo y la calle Colón.

Un poco más allá está  la librería Panta Rhei (Hernán Cortes, 7). Allí, a las 19:30, Federico Montalbán López presenta Cuentos Pop. Está especializada en artes visuales y es también galería y editorial. Después de la presentación, tomaremos la calle Fuencarral en dirección a la Glorieta de Bilbao.

A la izquierda, en la calle Divino Pastor, 17, está The Cómic Co. Allí nos espera el escritor y dibujante Mauro Entrialgo. Creador de tiras para periódicos, es uno de los grandes humoristas de los últimos años. La librería ofrece buena atención, conocimiento de las últimas novedades, muchas sorpresas para regalos de última hora y una imprescindible estantería de fanzines.

De allí nos iremos por la calle de San Andrés a la de la Palma, donde cerraremos el paseo en la librería Graphic Book (La Palma, 50). Tienen un buen fondo de libros de diseño, fotografía y técnicas del cómic. A partir de las 22:30, hay una actuación en directo de Caco Duque Funk.

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Día del Libro: Paseo por las grandes librerías de Madrid

Comenzaremos en la librería Fuentetaja (San Bernardo, 35), que ha estrenado reforma y en la que se puede tomar un café rodeado de libros. Bien organizada, tiene un buen fondo de literatura, poesía y ensayo. Después, a lo largo de la Gran Vía se encuentran las grandes cadenas.

Aunque apuestan más por la cantidad que la cantidad, no hay que dejar de echar un vistazo en Vips (Gran Vía, 43), FNAC (Preciados, 28) y La Casa del Libro (Gran Vía, 29). Vips mantiene una oferta permanente de libros de arte y diseño de gran formato a buenos precios. En FNAC se pueden encontrar, además de libros, discos, películas y aparatos electrónicos. La Casa del Libro tiene un excelente fondo de títulos de lingüistíca, idiomas y una buena sección de viajes, filosofía y religión, por ejemplo.

Llegando al final de la Gran Vía, donde se une a la calle de Alcalá, está la librería Antonio Machado (Marqués de Casa Riera, 2), en los bajos del Círculo de Bellas Artes. Tiene una buena sección de poesía y de literatura y un aire un poco desordenado que la hace especial. Pero el programa preparado para el Día del Libro, tiene otras actividades interesantes, que se pueden combinar para terminar el paseo.

Esta segunda parte, más dedicada a la poesía, empieza a las 19:30 en el Caixa Fórum, (Pº del Prado, 36) donde se celebran 100 años con Miguel Hernández en homenaje al poeta de Orihuela. Un poco más tarde, a las 21:00 en el Instituto Cervantes (Alcalá, 49), se celebra un Homenaje a Jaime Gil de Biedma. Y a las 22:30, el Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42), acoge la Noche de Poetry Slam Europeo. Para terminar la noche, el Ateneo (Prado, 21) acoge desde la medianoche el Ars sonora: edición especial.

Posted via email from Antonio's posterous

sábado, 17 de abril de 2010

Teoría poética y estética, de Paul Valéry

Andaba buscando un entremés en la biblioteca cuando topé con un plato fuerte, como si no tuviera bastante con los que tengo pendientes. Supongo que me rondaban por la cabeza las conferencias que ha dedicado la Fundación Juan March en estos días a la figura y la obra de este poeta francés. Conferencias que pueden escucharse aquí, por si hay alguien interesado. Como no soy poeta, las reflexiones acerca de ella ejercen un indudable atractivo sobre mí, a ver si se me pega algo, algo dudoso con lo que me gusta la realidad. Y contarla.
El libro reúne varias conferencias dictadas por Paul Valéry en relación a la poesía, a su propia experiencia como poeta, en una búsqueda no de explicación, que él reconoce imposible, pero sí de aproximación. Escritas a comienzos de la década de 1930, algunos de sus planteamientos teóricos resultan hoy un tanto ingenuos, pero la pasión o las emociones a la hora de enfrentarse al lenguaje son eternos, desde Homero hasta ayer.
Pero en general, he disfrutado con sus reflexiones, sobre todo las más amplias, que son como un muestrario del pensamiento humano cuando se llega a cierta edad. Me explico. No deja de asombrarme la línea que une muchos libros de memorias o de ensayo en los que sus autores, en un momento dado, escriben casi lo mismo, separados sólo por unos cuantos siglos. Me pasa con Johnson, con Chateaubriand, con Pepys y ahora con Valéry. Es algo así como una constante quejarse de las prisas de la sociedad, del poco valor que los jóvenes dan a las tradiciones, el lenguaje apresurado, la incomprensión en definitiva de la sociedad en la que están. Valéry no podía ser menos y en la conferencia Necesidad de la poesía (1937) se lamenta de los males de la sociedad actual con palabras que serían de aplicación ahora mismo.
Nuestra época se siente a la vez más precisa y más superficial que ninguna otra: más precisa a su pesar, más superficial por sí sola.
En fin, será que llegados a cierta edad los prohombres dejan de moverse al compás del mundo y se detienen. Eso no reduce la profundidad de muchas de sus reflexiones, que componen una verdadera teoría poética, que funciona en ocasiones como contrafigura de la prosa:
El poema se despliega en un campo más rico de nuestras funciones de movimiento, exige de nosotros una participación que está más próxima a la acción completa, en tanto que el cuento y la novela nos transforman más bien en sujetos del sueño y de nuestra facultad para ser alucinados.
Lo que no significa que Valéry no establezca en positivo lo que sí es la poesía, sin necesidad de comparaciones.
[…] el poema no muere por haber vivido: está hecho expresamente para renacer de sus cenizas y ser de nuevo indefinidamente lo que acaba de ser.
El libro es un poco repetitivo al tratarse de una recopilación de textos en los que Valéry explicaba a distintos públicos las mismas cuestiones. Pero es interesante comprobar la sutil reafirmación en sus ideas, por distintos caminos, a través del tiempo.

lunes, 12 de abril de 2010

El libro electrónico en España, algunas verdades

Antes de que vaya a más la pobreza y la confusión de argumentos -muchas veces interesada- en torno al libro electrónico, tengamos algunas cosas claras. El libro electrónico es una oportunidad tan importante para la cultura y los negocios que, quizá, no debería dejarse en manos de los editores. Al menos hasta que se despierten.
El libro electrónico lleva implantado en España más de diez años y con un éxito y facturación notables en algunos campos, empezando por el derecho. Las editoriales jurídicas, centenarias y de más reciente creación, descubrieron pronto el potencial para sus usuarios de un soporte ágil, versátil y más barato.
Primero el cederrón -palabra académica, sí, pero que hasta los correctores de texto abominan- y luego los lectores, pasando por DVDs e intenet, se han distribuido, vendido y utilizado por miles de usuarios, bufetes y empresas. Porque el libro electrónico no es el soporte, no es el kindle o el iPad, como se suele emplear en el debate, sino el contenido, en forma de bases de datos o texto, en un formato digital.
De los libros especializados, caros y voluminosos, hemos pasado sin gritos ni posiciones maximalistas, a un uso racional de la tecnología, que genera negocio y del que se benefician muchas personas. Por no hablar de las enciclopedias. Y con esta experiencia, el siguiente paso debería haber sido el de incorporar la literatura o los contenidos de ocio con ofertas atractivas y planes de suscripción, por ejemplo.
La copia de libros es tan universal como antigua. Durante todo el siglo XIX, editores e impresores de Estados Unidos copiaron sin ningún pudor las obras más atractivas del otro lado del Atlántico, de Dickens a Wilde. Muchos autores acabaron viajando a Nueva York para reclamar lo que era suyo en materia de derechos. Y tampoco los estadounidenses se libraron de la copia en Europa, como en el caso de Mark Twain. Así que seamos serios.
Hoy son los países emergentes suramericanos los que copian sin piedad los éxitos en español de un lado y otro. De hecho, como reconocía el escritor Daniel Alarcón no hace mucho, estar o no estar en el circuito paralelo de distribución es la medida del éxito en esos países, aunque haya un perjuicio económico que nadie discute.
Pero las editoriales, en lugar de aprovechar la experiencia de otros negocios y dividir claramente sus actividades de venta -el libro objeto, por un lado, y el contenido, por otro-, continúan manteniendo un control que cada vez resulta más difícil. La traducción del último libro de Harry Potter, por ejemplo, no aprovechó el lanzamiento mundial de la obra y se retrasó durante meses. En ese tiempo, grupos de entusiastas anónimos, tradujeron y liberaron en la Red el texto, para regocijo de aficionados y espanto de editores.
Las cifras de venta de los ejemplares impresos, demuestran no obstante que hay libros objeto que se venden en gran cantidad, aunque se hayan “leído previamente en otro soporte”. Arturo Pérez Reverte liberó en su web su última novela durante algunas semanas sin que las ventas se hayan resentido, por ejemplo. En la primera feria del libro digital celebrada en Madrid, el 18 de noviembre de 2009, el escritor Lorenzo Silva fue muy claro al respecto durante su discurso inaugural. Silva alabó el papel de los lectores, razón de ser para muchos autores; pidió a estos mayor generosidad; y reclamó más imaginación a los editores.
Los lectores son voraces, pero no tontos; los autores quieren ser leídos y vivir de su obra. Es el momento de los editores. Y de las autoridades, porque no reducir el IVA de los lectores electrónicos tampoco es de gran ayuda.

jueves, 8 de abril de 2010

El Viajero Impertinente, de Percy Hopewell y Tomás García Yebra

Nada se gana como lector cuando se conocen las circunstancias en que se escribió un libro o se ha tenido trato con el autor. Ni las novelas de Pérez-Reverte mejoran por la mucha confianza que le tengo, ni las conversaciones de Hergé me van a resultar más conmovedoras que las peripecias de Tintín. Pero es verdad que en ocasiones, la cercanía con autor y obra puede embotar el juicio o comprometer la necesaria objetividad. Y ésta es una de esas ocasiones.
No puedo ser muy objetivo con este libro prologado por mi amigo Tomás García Yebra porque lo he visto concebir y hasta diría que pensar. He escuchado sus llamadas, compartido gestiones y despedido a su autor y a su alter ego al marcharse a los parajes que se describen en sus viajes. También lo he visto escribir, con la cara muy cerca de la pantalla del ordenador, concentrado pero atento a cualquier chascarrillo que se nos ocurriera a sus compañeros de redacción.
He visto a Tomás discutir ante la sombra del cierre con maquetadores y gentes de imprenta a propósito de un texto con más líneas de lo esperado, y a Percy reclamando unos minutos más para cotejar un dato o afinar una frase. Así que, sin ser una obra colectiva, sí tiene una génesis y un pasado detrás: cuando no existía el corta y pega.
Qué tiempos, en los que los directores eran valientes y te echaban a la calle a buscar historias que contar. Por eso, aunque sea incómodo o molesto, el diagnóstico del diseñador y analista de la World Association of Newspapers, Juan Antonio Giner, es tan certero. Pero hemos venido a hablar del libro de Percy.
Tomás, de quien he leído ya dos novelas y un trabajo de investigación sobre Cela que nunca dejaré de recomendar, escribe en castellano. No es español, es castellano. La suya es la lengua de los autores que todos citamos pero ninguno leemos, al menos con aprovechamiento. Es preciso, socarrón, a veces contundente, y la mirada de Percy Hopewell, es de una inocencia tierna y perpleja, nada suficiente.
Sus andanzas por la España de los últimos años del siglo pasado nos demuestran lo poco que hemos cambiado, más allá de unas cuantas infraestructuras más. El Viajero Impertinente es un relato amable pero no complaciente, que nos muestra desnudos bajo el traje de modernidad que vestimos para ser europeos. Un traje que nos queda bien a ratos, que tira de la sisa en otros y a la luz del sol tiene tonos inimaginables.
En fín, El viajero impertinente es un regalo, porque la edición es una pequeña maravilla, obra de la editorial Reino de Cordelia, que tiene al frente a Jesús Egido, un editor de esos a lo que gusta hacer maldades con los libros, según propia confesión. Las ilustraciones son de Anthony Garner, casi más inglés que el propio Percy, un artista que ha sabido captar a la perfección el espíritu de este singular y divertido libro de viajes.

domingo, 28 de marzo de 2010

Café y Periodismo, segunda edición

Ayer estuve en el debate que organizan la periodista de ABC Bárbara Ayuso y el director de comunicación de Ideas4all, Millán Berzosa, con el patrocinio de la Fundación Telefónica, la empresa Acens y un congreso de nuevas tecnologías y administración. En esta segunda edición, el tema estaba dedicado a las políticas y los periodistas.
Como invitadas, Cristina Cifuentes, vicepresidenta de la Asamblea Regional de Madrid por el PP; Fátima Ramirez, senadora del PSOE por Andalucía; Reyes Montiel, diputada regional por IU; y la periodista Irene Lozano, adjunta al director de la red de blogs Cuarto Poder. Mucho público en directo y siguiendo la transmisión del debate a través de Ágora News.
En general, fue un debate animado, en el que la política alcanzó un grado de humanización y cercanía difíciles de ver en otros foros. Las opiniones personales de Cristina, por ejemplo, no eran tan monolíticas como las de su partido. Fátima Ramírez fue la más cauta, quizás por ser la única con un cargo estatal y no autonómico.
Algunos asuntos se quedaron fuera, y la búsqueda de la equidistancia perjudicó algunas ideas interesantes, sobre todo cuando analizaron el papel de la mujer política y el tratamiento que los medios hacen a su labor. No puede haber equidistancia cuando son tertulianos y cronistas concretos en cabeceras también concretas los que ejercen un intolerable machismo
La tertulia se inició con una breve presentación de las políticas invitadas, muy conocidas por su activismo y por una utilización plena de las redes sociales como herramientas de comunicación con los ciudadanos. Cristina Cifuentes se refirió a la simbiosis que ambos grupos mantienen; Fátima Ramírez resaltó la importancia de que las políticas tengan más visibilidad y en las diferencias en el tratamiento de los medios cuando se refieren a mujeres u hombres.
Por su parte, Reyes Montiel se centró el descrédito y la desafección de los ciudadanos por la política y la preocupante respuesta de los medios, que no contribuyen a elevar el debate. Irene Lozano criticó que los medios no sólo tengan una línea editorial, sino una adscripción total al partido que la representa. “Es escandaloso que cada medio sólo mencione la corrupción del contrario”. También criticó el tránsito de los periodistas a los altos cargos políticos y la asimetría en la responsabilidad entre los políticos y los periodistas.
Comenzó entonces el debate, con las preguntas del público asistente y también a través de Twitter con la etiqueta #cafeperiodismo. Sobre el papel de Internet en sus actuaciones políticas, las tres coincidieron en su importancia. Cifuentes dijo que “es un instrumento más de mi trabajo, que enriquece el debate y permite estar en contacto con la sociedad.” Ramírez insistió en la visibilidad que las redes otorgan, mientras Montiel reconoció que “el político que no esté en las redes sociales está desfasado.
Acerca de la línea editorial y la crítica que Irene Lozano apuntó, Cifuentes quiso aclarar que cada empresa es libre de dirigirse al segmento que considere oportuno, a lo que la periodista contestó que “la exigencia de pluralismo interno es por higiene mental” y comentó que no estaba segura de que las redes sociales puedan delimitar el campo político como lo hacen los medios tradicionales.
Reyes Montiel apuntó que también es política la relación entre representantes y representados, para lamentar que los medios hagan montañas de pequeños sucesos, con lo que estuvo de acuerdo Cristina Cifuentes. Fátima Ramírez se limitó a defender la elección de medio.
Una pregunta sobre las televisiones públicas avivó el debate entre Cifuentes y Montiel a propósito de Telemadrid y la propia existencia de los canales autonómicos. Temo que ambas olvidaron el origen del problema y la falta de cumplimiento general de los estatutos y leyes que rigen a estas cadenas. Me gustó la reflexión de Fátima sobre RTVE y sus problemas laborales: “Si los trabajadores salen a la calle algo de culpa tenemos”.
Respecto a la presencia de las redes sociales y, en general, de los nuevos medios en los partidos políticos, sólo Fátima alabó el modelo del PSOE en éstos. Cristina y Reyes coincidieron en criticar la estrategia de sus formaciones. El debate entró en sus últimos minutos con la preocupación que manifestó Cristina Cifuentes por cómo perciben los ciudadanos la política. Irene Lozano le respondió que hay un descrédito de lo público, en el que los políticos tienen su responsabilidad. “El infotainment y la política del escándalo provocan una distorsión de la realidad” dijo.
El machismo en los medios recogió el mayor acuerdo entre las tres políticas, que coincidieron en señalar el tratamiento que se da a las informaciones de género o las actitudes diferentes con las que el mismo medio se presenta ante la sociedad. Una mención de Fátima Ramírez al Ministerio de Igualdad provocó algunas risas entre los asistentes, aunque no entendí el chiste.
La tertulia terminó con algunos comentarios sobre los gabinetes de prensa de los partidos, la actitud del PSOE ante la Ley de Economía Sostenible y la ausencia de Francisco Camps de un congreso en Valencia.

viernes, 26 de marzo de 2010

¡Organización, organización!

Internet es el paraíso para las personas que, como yo, son adictas a procrastinar, o mejor dicho, a una hiperactividad muy creativa en ocasiones y caótica en otras. Así que, en un intento de poner en orden esa creatividad, o de que la cantidad de entropía del Universo se reduzca un poco, he decidido organizar mis pensamientos de otra manera. Lo que no quiere decir que en mi interior vayan a organizarse, sino que su expresión va a estar a vuestra disposición de otra manera.
Después de más de seis años con este blog, ha llegado la hora de profesionalizarlo de alguna forma, aunque eso os suponga ciertas incomodidades. Así pues, voy a dedicar este modesto blog a la cultura, los libros y la comunicación, como llevo haciendo en las últimas semanas, y el celebrado curso de edición podréis encontrarlo en estas Piezas sueltas, que también recogen todo aquello que me llama la atención, fuera de esas áreas mencionadas más arriba. Y disculpen las molestias.

martes, 23 de marzo de 2010

La pobreza no debería ser una sentencia de muerte


Pensé que habían desaparecido, pero no. El Ejército de Salvación sigue vivito y coleando. ¡Honor a sus miembros! Nunca he dejado de apreciar sus pequeñas bandas callejeras desde que las descubrí en una esquina de Tottenham Court Road, hace más de treinta años.

viernes, 19 de marzo de 2010

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en internet"

Eneko / 20minutos.es

El Consejo de Ministros aprobará hoy viernes en Sevilla la “Ley de Economía Sostenible”, que incluye la conocida como “Ley Sinde”, que permitirá el cierre de páginas web en sólo cuatro días. Me sumo a los blogs que republican hoy el manifiesto conjunto del pasado mes de diciembre. Si tienes página en la red, si publicaste en su momento el manifiesto, si la red es para ti algo importante; te invito a hacer lo mismo:

En defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de
modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las
libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la
cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios,
profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme
oposición al proyecto, y declaramos que...

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los
derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la
privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela
judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo
competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin
sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el
artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no
judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la
potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier
página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el
sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos
de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación
de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y
ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y
entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos
avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la
creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen
prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de
multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho
a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y
actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con
cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a
este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio
se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es
posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro
modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para
sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y
que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de
limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que
dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias
políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar
obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga
siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la
Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como
marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara
al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad
intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el
conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las
entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse
tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente
a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios
legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no
orgánica y que versa sobre otra materia

Este texto se publica multitud de sitios web. Si estás de acuerdo,
publícalo también en tu blog.

domingo, 14 de marzo de 2010

Cómo editar un texto (XIV)

Las apostillas que comparte Jetro siguen abriendo nuevos caminos en este viaje a través de la jungla de la edición. Explica aquí uno de los principales problemas de la edición, que resumo: la errónea percepción de que escribir con frases largas es sinónimo de escribir bien y el abuso de circunloquios.
Es verdad que los editores tenemos tendencia a huir de las repeticiones de palabras, un esfuerzo que pocas veces se reconoce entre los lectores, que no se dan cuenta. Pero lo cierto es que los sinónimos dan aire al texto y ayudan a entenderlo mejor. Otra cosa es intentar, especialmente en textos científicos o técnicos, esquivar el uso continuo de ciertas palabras que son inevitables.
En un texto de química, por ejemplo, la palabra 'molécula' puede aparecer decenas de veces y es inevitable. Lo que sí es evitable es no usar pronombres o incluso abreviaturas para aligerar el texto, sobre todo si contribuye a clarificarlo. Pero como señala Jetro, siempre y cuando un 'éste' o 'aquel' no se refieran a conceptos abandonados tres líneas más atrás.
No obstante, temo que esta especie de curso de edición se convierta en un curso de redacción. Escribir con largos periodos es difícil, para el lector pero también para el escritor. Ahora mismo, sólo Ferlosio se atreve y nos enloquece a sus seguidores: entender su escritura es un auténtico desafío y un placer. La clave de una frase larga, de una frase que se extienda más allá de las dos líneas, no está tanto en el uso correcto de la puntuación como de tener bien claro qué es lo que se pretende expresar, y decidir que no se puede escribir con una frase más corta, como en ésta que acabo de terminar.
Tiene tres 'frase' a propósito, dos de ellas al principio, para dejar claramente expresado de qué voy a hablar. Y, al escribirla, tenía la intención de que sirviera de ejemplo. ¿Se puede escribir con frases cortas? Por supuesto: la clave para escribir una frase larga está en poner correctamente su puntuación; sin descuidar el concepto, si está claro para el lector, es que lo estaba para el escritor.

martes, 9 de marzo de 2010

Lecturas no obligatorias, de Wislawa Szymborska

A veces el criterio del comité que concede el Nobel de literatura es un poco arbitrario y dudoso, pero otras, como al concederlo a esta extraordinaria poeta polaca en 1996, premia de verdad el talento. Por no hablar de la escasez de premios Nobel a los poetas.
Enfrentarse a la poesía de Szymborska es aprender a mirar de una forma sencilla y muy profunda a la vez. Dado el poco aprecio general por la poesía, una buena manera de conocer y apreciar la obra de Szymborska es con este texto, que recoge buena parte de sus artículos en prosa.
Se trata de pequeñas críticas de libros, publicadas en periódicos y revistas, con unas condiciones que ella misma explica: son libros que se venden mucho, pero nadie los menciona en los suplementos literarios. Y así, guías de viajes, libros de autoayuda, de bricolage, de historia y hasta ensayos estadísticos, son el objeto de la mirada aguda de Szymborska. Sin hacer una verdadera crítica -lo que ella misma reconoce-, sus artículos toman los libros como excusa para reflexionar sobre el mundo.
La seriedad mira al humor con la altivez que brinda la mayoría de edad y, por este motivo, el humor se siente acomplejado y desea en lo más profundo de su alma ser tan juicioso como lo es la seriedad, cosa que, por fortuna, no puede conseguir.
Algunas son desternillantes, como Enredos familiares, sobre la vida matrimonial de los faraones, o Sobre tus pies, dedicado a la gimnasia. El dedicado a las chapuzas caseras, Hazlo tú mismo, me recordó un poco a Wenceslao Fernández Florez. En general, Szymborska se muestra crítica con la infantilización de nuestra sociedad, como en Disneylandia o en Si se da la oportunidad, dedicado al tabaco y a la intolerancia, sin dejar por ello de comprender y aceptar lo que somos, como en Migajas. En definitiva, un libro muy recomendable.

sábado, 6 de marzo de 2010

Cómo editar un texto (XIII)

Otro comentario de Jetro se refiere a la edición de presentaciones, los populares power point que, me temo, han hecho más mal que bien a la hora de expresar ideas. Pocas son las presentaciones que aclaran o explican conceptos, convertidas desde hace años años en una ilustración con datos que se proyecta para distraer al respetable, sin entender su función didáctica.
Suele ser más un problema de maquetación que de textos, entre otras cosas, porque las presentaciones llevan cada vez menos texto. En origen, a la hora de hacer una presentación, hay que recordar que tienen un doble carácter: por una parte, como guía o guión de una conferencia para su autor; y por otra, como ilustración para los oyentes. El error más común consiste en tomar la 'ilustración' en su sentido fotográfico, y no en su sentido 'iluminativo'.
Ilustrar en una presentación es iluminar gráficamente aquellas partes de una conferencia que son más complejas y oscuras, es aclarar, reafirmar y explicar; no es añadir palabras grandilocuentes ni amontonar cifras alocadamente. ¿Porqué se produce esto? Sencillamente, porque se escriben directamente las ideas en la presentación, sin partir de un texto previo. En mi experiencia, da la impresión de que en algunas presentaciones las ideas han surgido a la vista de las imágenes que la ilustran y no al revés.
Poco se puede hacer en la edición, salvo completar las ideas apuntadas y no resueltas, corregir los errores y tratar de unificar los criterios en materia de títulos, colores y el énfasis diferente que hay que aplicar a unos conceptos u otros. En cualquier caso, perdido su sentido original, tal vez en el futuro encontremos editores de presentaciones profesionales, capaces de escribir desde su experiencia.

jueves, 4 de marzo de 2010

Héroes cotidianos, de Pilar Jericó


Me envía mi amiga Carmen García Trevijano este texto de Pilar Jericó, una escritora especializada en el análisis del talento y el miedo aplicado en las empresas. Autora de varios libros muy vendidos sobre estos asuntos, ahora presenta a estos Héroes cotidianos, personas comunes que un día se revelaron ante el mundo y ante ellos mismos como ejemplos de entereza. Son personas que ejercen una influencia positiva a su alrededor al tomar las riendas en momentos complicados de su vida.
En fin, si estáis interesados, esta etiqueta en twitter os dará más información sobre el libro.
#heroescotidianos

domingo, 28 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (XII)

Una advertencia previa. No soy un fanático de la corrección académica, pero ante la duda y puesto que escribo en castellano, prefiero dar un pequeño rodeo antes que usar palabras en otros idiomas salvo que sea inevitable. En el primer mundo, según la Unesco, utilizamos de media poco más de 300 palabras de nuestro idioma para comunicarnos. También de media, una lengua romance tiene un vocabulario activo compuesto por más de 25.000 palabras. Así que no está de más que las aprovechemos.
Empecemos por algo sencillo. Un correo que enviamos a alguien de confianza para contar unas primeras impresiones tras un suceso, previas a una cita en la que le daremos más detalles. Hace tiempo que no le vemos, pero no mucho. Más o menos, podríamos decirle:
Hola X
¿Cómo estás? Hace un montón que no nos vemos y tenemos que vernos porque resulta que el otro día me encontré con Y. Hacía un montón que no le veía y me contó un montón de chismes de P y J, así que a ver si nos vemos pronto para hablar.
Yo estaré un montón de horas en el mostrador de M y podemos vernos allí.
Un abrazo
K
En una primera lectura descubrimos al menos 4 'montones', 5 'ver' y un ritmo en las frases raro. Lo primero es utilizar algunos sinónimos para evitar tanto montón y tanta visión. Y después, añadir alguna coma que haga más fácil su lectura.
¿Cómo estás? Hace un montón que no nos vemos y tenemos que hacerlo, porque resulta que el otro día me encontré con Y. Hacía mucho que no coincidía con él y me contó tantos chismes de P y J, que hay para que hablemos un buen rato.
Yo pasaré varias horas en el mostrador de M y podemos vernos allí.
Por supuesto, es un ejemplo exagerado, pero ésta es la idea: escuchar lo que el texto dice y ayudarle a decirlo.

viernes, 26 de febrero de 2010

El crítico peregrino, de Joaquín Marco

Robando tiempo de dónde no hay he conseguido terminar este catálogo, pues no es otra cosa, de las críticas escritas por Joaquín Marco de muchas novelas españolas publicadas en los últimos 50 años. Marco, crítico profesional en varios diarios y suplementos literarios, ha seleccionado buena parte de sus textos y algunos prólogos. La mayoría de las críticas no pasan de las dos páginas, pero se trata de un libro muy extenso en intenciones y también en sus páginas, como se puede comprobar en el índice, ya que forma un corpus razonado de las novelas más importantes del siglo XX.
Obligado por el espacio escaso que los periódicos dedican a la crítica literaria, Marco se ve obligado a escribir de forma sucinta y accesible de las novedades que le llegan. Esa síntesis redunda en beneficio del lector, que encuentra a los autores y sus obras despojados de artificios y justificaciones: una nota biográfica y otra argumental en la que se señalan los defectos y las virtudes del estilo, la trama y la técnica.
Para mí, lector de muchos años pero recién llegado al comentario crítico de lo que leo, ha sido un libro instructivo por su honestidad crítica y por los autores descubiertos. En algún caso, la crítica de Marco me ha ayudado a entender porqué no he leído a este o aquél, al intuir que su estilo o sus argumentos poco me iban a aportar. Hay algunos autores ausentes en su selección de críticas y también en las publicaciones en las que ha colaborado.
Habría que abordar la historia de la crítica española desde el tardofranquismo hasta nuestros días, pues el mundo literario parece dividido no tanto en dos bandos como en dos orillas de un mismo río. Para entendernos, unas publicaciones silencian ciertos autores y obras, mientras que otras desprecian a otras. Desde hace veinte años, los grandes grupos de comunicación son los protagonistas de este absurdo enfrentamiento, que se desarrolla más por razones comerciales que literarias.

jueves, 25 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (XI)

Apunta Jetro en un comentario la posibilidad de que el texto sea obra “de un profesional que necesita transmitir una idea a un cliente pero - al menos a los ojos del editor - no logra plasmar sus pensamientos en el papel”. En el ejemplo que yo proponía, la intención del interlocutor era clara, pero es cierto que, en muchas ocasiones, nos vamos a encontrar con personas capaces que no saben, sin embargo, expresar sus ideas.
El contacto entonces con el autor es fundamental, no tanto para que nos explique el texto, puesto que no le encontrará ninguna pega, como para que nos 'cuente' qué quiere decir. Es decir, sin llegar a estudiar con él párrafo a párrafo qué pretende, sí debe contarnos -y nosotros traducir a nuestra lengua- cuál es su idea. Aún por mail, puede resultar más provechoso que explique coloquialmente su intención y ser el editor el que lo redacte finalmente.
Es verdad que no hay editor capaz de adivinar la intención final de ningún texto, pero sí puede acercarse y establecer cierta neutralidad en el tono del texto. Preguntar al autor, desde la ignorancia y sin prepotencia, aunque se tenga confianza, pocas veces falla, sobre todo en ámbitos académicos. Para la literatura es mejor disfrazarlo todo de sugerencia e hilar fino. En el ejemplo que explica Jetro, no hay más remedio que 'acabar' las frases, bien con la ayuda del autor, bien con la experiencia propia.
Si es necesario hay que apoyarse en las autoridades indiscutibles: diccionarios, otros autores, etcétera, para defender, explicar o entender el texto original. En muchas ocasiones, el empleo de un término con un significado que no es el suyo se puede corregir con facilidad si el resto del texto está acorde. Si hay muchas contradicciones entre lo que se expresa y lo que se piensa, y el autor no está por aclarar o cambiar nada, entonces no hay más remedio que hacer una edición 'ligera' y que sea el responsable original quien lo justifique.
En cualquier caso, me temo que aguantar los palos por una mala interpretación -que puede ser supuesta- va con el oficio.

sábado, 20 de febrero de 2010

El contrabajo, de Patrick Süskind

La novela El Perfume tuvo hace más de veinte años mucho predicamento, no tanto por sus valores literarios, que los tenía, sino por la trama y el atractivo de una época mitificada y llena de contrastes entre la extrema pobreza y el lujo, representada por la corte del rey Sol en Versalles. No había vuelto a leer nada de Patrick Süskind, pero ha caído en mis manos este pequeño volumen de no más de 60 páginas y un cuerpo grande al que he dedicado algunos minutos, porque se lee en un suspiro.
Es más un relato, un cuento -y ni siquiera largo-, editado en su momento a la estela de El Perfume y que se desarrolla en torno al monólogo que un músico profesional sostiene con un interlocutor del que nada sabemos. Con el contrabajo como eje, el protagonista va desgranando reflexiones sobre la música y los demás instrumentos de la orquesta. Es decir, donde teníamos una novela olfativa, ahora tenemos un relato auditivo.
Süskind desgrana los agravios y desgracias que aguardan a los intérpretes de un instrumento que, por otra parte, considera esencial para una orquesta, ya que sin él no es posible ejecutar ninguna pieza, aunque sea a costa de la libertad de quien lo toca.
[…] lo más grande que puede oírse en música hoy en día ha descansado sin discusión sobre los hombros del contrabajo de cuatro cuerdas, desde 1750 hasta el siglo XX; toda la música orquestal de dos siglos.
El protagonista, músico funcionario de una orquesta centroeuropea, se confiesa esclavo del instrumento, al que llegó por casualidad y sin tener el menor talento, sólo por fastidiar a sus padres. Su elección se reveló fatal según dice al explicar el dominio que el contrabajo ejerce sobre sus acciones y sus pensamientos.
Mientras bebe cerveza para reponer los líquidos que pierde cada vez que interpreta alguna pieza, el músico desgrana sus opiniones sobre la música y los nazis, por ejemplo, o sobre algunos autores como Wagner, siempre con un tono vehemente y que no admite réplica.
[A Wagner] le gustaba el ruido, la música teatral, ¿comprende?, los bastidores sonoros, el conjunto de la obra de arte.
Tampoco salen bien parados otros compositores, como Mozart, ni los contrabajistas, de quienes dice que viven una "catástrofe moral". Sólo salva a Schubert. En fin, es un buen monólogo teatral, aunque breve y contiene alguna errata bastante impresentable.

jueves, 18 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (X)

Hasta ahora sólo hemos visto ciertas generalidades de la edición, sin atender a que ésta puede estar condicionada por varios factores que vamos a empezar a tener en consideración. Para ello, voy a centrarme en primer lugar en la edición de textos propios, lo que conlleva varias particularidades encabezadas por nuestro propio ego.
Voy a prescindir de la poesía y los géneros más literarios, porque en ellos el proceso de creación del texto es de reescritura y perfección, no de una edición para hacerlo más legible. Algunas generalidades, como la coherencia y concordancia -el libro de estilo- si son de aplicación a la hora de escribir literatura, pero no voy a entrar en ese jardín.
De lo que se trata es de que nuestros textos, al margen de su intención o estilo, tengan una buena redacción, respondan a nuestro pensamiento y, con suerte, sean reconocibles para quien nos lee. Todo ello sin perder de vista que hablamos de edición y no de escritura. Los primeros pasos, el acto de escribir tiene sus propias leyes y allá cada uno. Tampoco entraré en cuestiones de tiempo. Como es lógico, a la hora de hacer un examen o de escribir un informe urgente, la edición es un lujo que pocos se pueden permitir. Sobre todo en un test o un power point.

102 pasteles salados, de Ana Baschwitz

Mi amiga Ana Baschwitz, que de comunicación sabe bastante más de lo que cree, es también la autora de varios libros de cocina, unidos todos por el objetivo común de no amontonar recetas sin más.
En la cocina, la suya es una búsqueda de la diferencia y eso se nota en las aventuras en las que se embarca. En estos 102 Pasteles salados, Ana no pretende teorizar sobre la contraposición de sabores, sino más bien acompañarnos por un viaje a través de las masas de la cocina española, como las empanadas o las nunca suficientemente alabadas cocas.
También se encuentran en el libro las masas más europeas, comenzando por la de la eterna pizza. No son recetas sencillas, pero tampoco irrealizables, como las que nos suelen presentar los cocineros más encumbrados, cuyos ingredientes, de tan exóticos, son imposibles.

domingo, 14 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (IX)

A estas alturas, obvio es decir que en esto no hay dogmas y que tanto pueden ser tres como una o cien lecturas. La clave de la edición está en el marco general en el que se desenvuelve y en nuestra aportación como editores.
Tomemos ahora un texto enviado a la osita por uno de sus alumnos para su análisis. Tiene cierta trampa porque sólo he escogido un párrafo -precisamente el que más discusión suscitó- de un cuento breve, y eso lo descontextualiza un poco. Pero a los fines que persigo con el ejemplo, nos bastará. El texto, tal y como fue escrito, dice:
Camisetas, zapatillas, melenas, macutos, sacos de dormir, aquellos pañuelos árabes, libros, casettes. Nada escapaba al inflexible olor. Ellos se tenían por rebeldes, pero no se daban cuenta de que habían aceptado la inflexible soberanía del gasoil.
Y la edición al que lo sometí, lo dejó así:
Camisetas, zapatillas, melenas, macutos, sacos de dormir, aquellos pañuelos árabes, libros, casettes. Nada escapaba al inflexible olor. Se tenían por rebeldes, pero no percibían que habían aceptado la implacable soberanía del gasoil.
Hagamos abstracción del autor y de las 'piezas' que faltan: las diferencias entre ambos sirven de guía para lo que pretendo. El texto no se ha reescrito, se ha editado y conserva el estilo del autor. Aún sin contexto, cualquier otra persona lo escribiría de otra manera, a saber:
Camisetas, zapatillas, melenas, macutos, sacos de dormir, los pañuelos árabes y los libros, las cintas con la música... Todo estaba impregnado del olor inflexible. Se consideraban rebeldes, pero acataban sin protesta aquella dictadura del gasoil.
Dice lo mismo, pero está claro que no lo hemos editado, lo hemos reescrito. Sinónimos, comas y ritmo formaban en el texto original un conjunto coherente que había que pulir y cada editor, en función de su experiencia, lo hará de una u otra forma. Pero el resultado final debe respetar esa coherencia: hemos hablado con el texto y lo hemos comprendido para afinarlo, para sacar un poco de brillo.
Sin embargo, al tomar el texto sólo como una idea y reescribirlo desde cero, puedo pensar que lo he mejorado -lo que discutiría el autor original-, pero lo cierto es que no he establecido ningún diálogo con el texto: he impuesto mi criterio sin respetar el valor que el texto original y sus imperfecciones poseía.

viernes, 12 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (VIII)

Normalmente, una tercera lectura suele ser la definitiva y será la que va a establecer la clase de edición a la que vamos a someter un texto. Más adelante, veremos los matices que se pueden hacer a esta guía general. En esta tercera lectura hay que tirarse a la piscina y empezar a dialogar con el texto con tres ideas en mente: evitar las repeticiones de palabras muy seguidas; aclarar cualquier significado o error semántico; y fijar la coherencia interna del texto.
No es difícil comenzar un texto sosteniendo la maldad intrínseca de las sociedades de gestión de derechos de autor y acabar diciendo lo contrario, por culpa de una mala utilización de un verbo o de un tiempo verbal, o por confundir los significados de un mismo término. En esta categoría entran los 'falsos amigos' que, en las traducciones, por bien que uno conozca un idioma, pueden resultar muy dañinos.
Ejemplos los hay a cientos. Hay que prestar atención, sobre todo en el caso de las lenguas próximas, es más fácil confundirse al traducir al castellano cualquier idioma que deriva del latín que si uno se enfrenta a traducir del inglés o el alemán. No hay que avergonzarse ante el uso de diccionarios, amigos hablantes nativos de la lengua en cuestión, foros y otras herramientas.
En el caso de los textos literarios, además, el contacto con el autor puede ser crucial para alcanzar todos los matices de una frase. Hay que dudar siempre de nuestros propios conocimientos: tal vez nuestros amigos franceses  nunca nos lo hayan dicho, pero siempre les ha resultado extraño nuestra propensión en invierno a coger diarreas -constipé-, en lugar de catarros -rhume- que es lo más habitual.

jueves, 11 de febrero de 2010

Wyndham Lewis, un artista total (de verdad)

Mientras pensaba en los excesos mediáticos que hemos vivido a cuenta del cierre de un restaurante, por muy bulli-cioso que fuera, me llegó, gracias a la generosidad de la Fundación Juan March en Madrid, la invitación para asistir a la muestra que dedica al artista británico Wyndham Lewis, fundador del vorticismo, único movimiento de vanguardia que se originó en el Reino Unido.
Wyndham Lewis (1882-1957) fue escritor, poeta, autor teatral, promotor de revistas contraculturales avant la lettre y un pintor inclasificable y genial, un retratista de excepción que, en mi opinión, prefigura la obra posterior de artistas como Bacon.
Marginado en su país por sus coqueteos con el nazismo y por su violencia verbal como escritor satírico, repartió tanta estopa que es la primera vez que se expone una retrospectiva de su obra y se hace en Madrid, donde fue copista en el Prado a comienzos del siglo XX. Antes de morir, la Tate ofreció otra exposición, pero su tendencia a la exageración cerró cualquier posibilidad de reconciliación británica con su obra, según explicaron durante la presentación los responsables del catálogo, el más completo realizado hasta la fecha por cierto, y que pongo a vuestra disposición.
Lo cierto es que Lewis, miembro outsider del círculo de Bloomsbury, fue por sus estudios en Francia y en España, un artista más europeo que británico, un rara avis para muchos que nunca terminó de integrarse en los círculos artísticos de su país. La exposición incluye dibujos -maravillosos-, pinturas, muchas de sus publicaciones y un programa de conferencias y conciertos relacionados con su época.
Estará abierta hasta el 16 de mayo.
En la imagen, retrato de T. S. Eliot (1938) / Cortesía Fundación Juan March

Cómo editar un texto (VII)

No hay un sólo método a la hora de editar un texto y tampoco un orden, pero sí hay cierta cadencia, cierto ritmo a la hora de trabajar. Una primera lectura, con cierto brío, debe detectar las faltas de ortografía, concordancia y significado más obvias, pero también debe dejar en nuestra mente -y ayudarse de unas notas no es malo- el ritmo interno del texto, las cesuras que ese ritmo tiene y porqué se producen, los conceptos que no se entienden y hasta su apariencia; entendiendo ésta como la longitud de los párrafos: si todos son largos, o cortos o parece que se han cortado arbitrariamente.
En una segunda lectura, más lenta, hay que detenerse un poco más en las frases, en sus pausas, en las comas y otros signos. No soy amigo de criticar planes de estudio a cuenta de mis propias experiencias en tiempos lejanos: mis bachilleratos elemental y superior fueron una pesadilla de clases interminables, adoctrinamiento y rutina; no seré yo quién defienda que antes se aprendía mejor porque no es verdad. Lo cierto es que estamos pasando de una cultura basada en el libro a otra más audiovisual y eso provoca tensiones y carencias.
Esto viene a cuento de las comas y otros signos, que encontramos muchas veces arrojadas contra el texto como chinchetas, sin lógica ninguna. Saber colocar comas, puntos y demás no es tanto una cuestión de aprendizaje -o enseñanza- como de lectura: cuanto más leamos, más penetraremos en el ritmo de un texto que, al final, es lo que los signos ortográficos pretenden, darnos una guía de cómo leer el texto. En esta segunda lectura del texto, si es preciso, si nuestra intención en el caso de un texto propio es darle un barniz literario, de calidad, la lectura en voz alta es una buena idea para entender mejor cuál es la música interna del texto.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Para estar al día de internet y no parecer viejuno

Estos días el lanzamiento de Google Buzz ha sido el gran acontecimiento, una vez que el efecto iPad ha pasado. Google Buzz está asociado a las cuentas de correo en Gmail y es una especie de twitter, meme y hasta facebook. Un enlace bajo 'recibidos' en la bandeja de entrada permite escribir y subir enlaces, fotografías o vídeos, que aparecen automáticamente en el perfil que cada uno tiene en Google, como en el mío.
Junto a mis aportaciones figuran los contactos que me siguen y a quienes yo sigo, siempre que tengan una cuenta de Gmail. No es tan futurible como Wave -mal entendido y semi abandonado por gurúes y demás fauna-, pero tiene su gracia como concentrador de pensamientos, estados de ánimo y compartir cosas. Su objetivo es claro: no tanto derrotar a Twitter o Facebook, como establecer su propia red social de compartidos.
Algo que no es novedad, pero sí muy útil y que llevo usando mucho tiempo es Dropbox. Su funcionamiento es sencillo: registro y posterior descarga de un programita en el ordenador o en los ordenadores que usamos. Una vez con él en marcha, Dropbox se convierte en un disco duro virtual de 2 gb al que podemos subir lo que nos dé la gana y tenerlo disponible en tantos ordenadores como queramos o en la propia web. A la hora de andar trasteando con documentos o pdfs de la oficina a casa, en vez de cargar con un pendrive, dejamos que sea Dropbox el que lo sincronice todo. Tiene una versión de pago que ofrece almacenamiento ilimitado.
Para terminar, Foursquare, un juguete para compartir lugares y locales por todo el mundo, con un sistema de puntuación y recompensas para que seas el primero en estar en un sitio, o para que seas quien más sabe del lugar por haber estado muchas veces. Una diversión a la que se saca partido si tienes conexión internetera en el móvil.

martes, 9 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (VI)

Ya hemos visto el espíritu que debe presidir nuestra labor editora, simplificado como coherencia, honestidad, confianza, diálogo, comprensión lectora y crítica.
Hagamos ya una primera distinción entre textos literarios e informativos, porque si bien las grandes líneas de una buena edición son las mismas, no lo son los detalles y, sobre todo, la relativa libertad con la que el editor puede enfrentarse al texto. En el caso de los textos literarios, la complicidad y la confianza con el autor son fundamentales, aunque lo que éste suele esperar de la edición no pasa de la corrección y chequeo de errores.
Aunque todas las editoriales someten a revisión los textos, no es imposible que se deslice algún error, bien por descuido, bien por empecinamiento del autor en sostener algún error de buena fe. Alguno bien conocido pasó por mis manos sosteniendo y no enmendando un error astronómico, insignificante, pero subsanable. Otros, como Javier Marías, son de una pulcritud obsesiva y sus originales, escritos a máquina en folios impolutos -el mismo autor es quien los edita y corrige- son intocables.
Pero en esta serie vamos a ocuparnos, al menos al principio, de la edición de textos propios y ajenos de carácter más informativo, lo que no supone que sean periodísticos o que no puedan ser literarios. Compartir con los amigos una experiencia, un viaje o un acontecimiento, será para ellos más agradable si les presentamos un texto pulido y sin errores; y no digamos si nuestra pretensión es compartir con un público más amplio, cualquiera de nuestras ocurrencias, aunque sea utilizando una fuente comic sans.

lunes, 8 de febrero de 2010

Sencillamente tú, de Heinz Janisch y Jutta Bauer

Que los libros destinados al público infantil han alcanzado en los últimos años una extraordinaria calidad no es ningún secreto. Ilustradores y escritores están derrochando todo su talento para crear pequeñas maravillas destinadas en principio para los más pequeños, pero que por su calidad merecen un lugar en la biblioteca de cualquier adulto. Ese es el caso de este tierno y especial alegato aparentemente dedicado a los gatos, en el que se van describiendo, página a página, sus diferentes estados de ánimo.
Sin embargo, al final, el lector descubre asombrado que las protagonistas de la historia son las relaciones de pareja, las fases, los momentos y las emociones que comporta vivir en pareja, gracias al trabajo de la escritora Jutta Bauer y el ilustrador Heinz Janisch. En fin, un regalo ideal para cualquier pareja.

sábado, 6 de febrero de 2010

Cómo editar un texto (V)

Entremos ahora en materia, metiendo las manos un poco más hasta los codos. Los textos tienen sentido enteros: hay que recordar siempre que editar necesita de una visión de conjunto. No se trata de que no se pueda descansar, sino de anotar o recordar -en el caso de textos largos- las claves que ya hemos establecido en los primeros párrafos: el libro de estilo.
La edición profesional -periodística o literaria- resulta siempre más sencilla por la existencia de este instrumento, formado por convenciones acerca de las abreviaturas, los nombres, en fin, cualquier palabra susceptible de prestarse a confusión. No es importante cuál sea nuestro preferido, si uno de los muchos comerciales, o uno propio que nos elaboremos nosotros mismos.
Lo importante es contar con una serie de convenciones que siempre serán de aplicación a los textos. Estas convenciones, estas manías, no tienen nada que ver con la ortografía. Si un autor decide no diferenciar la g o la j cuando representan el mismo sonido -lo que hacía Juan Ramón Jiménez, Nobel de literatura-, no hay porqué cambiarle nada. Esas convenciones de las que hablo se refieren más a los detalles, a las cuestiones invisibles en las que el lector no cae, pero añaden calidad a cualquier texto y deben decidirse desde el principio.
Por ejemplo: si el texto maneja números, hay que decidir desde el principio si vamos a expresarlos con cifras (3) o con palabras (tres) o con el sistema mixto más usual; del uno al diez con palabras y del 11 en adelante con cifras. Y lo mismo habrá que hacer con las fechas, las abreviaturas y los nombres extranjeros, por ejemplo. ¿Lengua original? ¿Traducción? ¿Pekín o Beijing? ¿Inglaterra o Reino Unido o Gran Bretaña?
Todas esas decisiones que se toman al principio de la edición -y que, insisto, son invisibles para el lector-, forman parte del esqueleto del texto, de su coherencia interna. Por eso la edición es una labor de conjunto: si el texto dice al principio Ceilán, no puede terminar diciendo Sri Lanka, a no ser que hablemos de historia.