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Barre adentro

Fui, y muy bien acompañado como siempre, en la primera semana de exhibición a ver Mar adentro . Entonces ya me pareció una película estimable con un Javier Bardem cercano al cielo, aunque tenga trabajos del mismo nivel. Pero también entonces sostuve que era una película tramposa, de las que se le ven las costuras, las hechuras y las intenciones de ganar premios, taquillas y lo que haga falta. Muy bien rodada, sabiamente rodada por un director muy bueno pero tramposo. Y la elección de los actores, el montaje y hasta la promoción eran una maquinaria tan engrasada como falsa. Sostuve entonces que la elección de Belén Rueda como alter ego de Bardem sólo se debía a ese mismo propósito de ganar premios y búsqueda de todos los resortes, muelles y engranajes que hacen de esta película un rolex antes que un swatch. Porque Amenábar, que es un director enorme, necesitaba una persona maleable y con desgracia propia y auténtica a las espaldas y no una actriz de verdad, único motivo para elegir a un...

Restauración

Hace un par de semanas, durante un fuerte temporal de viento que azotó la costa cantábrica, un arrecife natural conocido como Arco de la Horadada en la bahía de Santander se vino abajo. La fuerza del oleaje lo creó y ese mismo golpear terco de agua, aire y sal lo destruyó. Bien. La leyenda sobre el origen de dicho arco data de la Edad Media y otorga la responsabilidad de su creación a los Santos Emeterio y Celedonio, a cuenta de un viaje en una barca capaz de atravesar la piedra en vez de rodearla -tal es la fuerza de la fe- que ambos realizaron. Bien. El Ayuntamiento de la ciudad o la comunidad, no recuerdo bien, pretende restaurarlo. Entonces, ¿van a enmendarles la plana a los citados Celedonio y Emeterio, mártires del siglo III según la Iglesia, que han dejado caer el arco por razones que sólo a ellos y a la divinidad competen? ¿Van a corregir a la naturaleza, firmante última tanto de la obra como de su destrucción? ¿Cómo explicarán ahora la leyenda en los folletos turísticos? Por s...

Perdón (II)

Mi tío Joaquín no perdió la calma en ningún momento y, sin aspavientos, me dio una de esas lecciones que nunca se olvidan. No habló del Holocausto, ni de su exilio; no mencionó ni la guerra ni a Hitler. Sólo -y aún le veo ante mi- me preguntó: “¿Tú sabes lo que significa eso que llevas en la frente?”. No recuerdo mucho más de aquella tarde, ni de mi respuesta ni de la posterior conversación, que me consta mantuvimos. Pero sí sé que no volví a ponerme la gorra y que, desde entonces, no he dejado de dudar y preguntarme por qué algo es como es y por qué aceptamos la realidad tal y como nos la presentan, sin el más mínimo análisis. Ante cualquier acontecimiento, ante cualquier idea, siempre me pregunto ¿pero sé lo que eso significa? Vivir da para cometer algunos errores y aquella gorra es uno de ellos, pero la lección que recibí ha ido adquiriendo cada vez más sentido. Hoy, mientras recuerdo esta conversación y se conmemora el 60 aniversario del cierre del campo de concentración de Auschwi...

Perdón

He leído estos días algunas reflexiones a propósito de la shoah , el recuerdo del Holocausto y la percepción de éste en España. Y todas coinciden en que durante los años del franquismo la indiferencia o el silencio sobre este asunto fue notoria. En 1972, lector compulsivo desde niño, yo tenía a mi alcance unas novelas, entonces de éxito, escritas por un oscuro autor danés llamado Sven Hassel. Narraban las peripecias en distintos frentes de un grupo de soldados de la Wehrmacht. No exaltaban precisamente el nazismo, de hecho lo condenaban desde dentro, por así decirlo, en sus -ahora lo sé- tensas relaciones con el Ejército alemán. Yo tenía 12 años y en medio de la indiferencia general, en el metro o en el colegio, comencé a llevar una gorra de visera marrón, con una esvástica y otras inscripciones entre militares y nazis. Aquel año vino a visitarnos un hermano de mi madre, el tío Joaquín, que vivía en Francia casado con una francesa en Toulouse. No recuerdo en que época del año vino, per...

Brasa helada

Durante los últimos días, autoridades y medios de comunicación han estado machacando con la llegada de una ola de frío siberiano ante la que había que tomar precauciones. Donde yo vivo, cerca de la Casa de Campo, el frío es muy intenso durante todo el invierno, haya ola o no. Pero de tanto repetirlo la gente se lo ha tomado en serio y hoy, aunque el frío es el mismo y sólo el viento se ha incrementado, todos caminamos encogidos, abrumados por la helada, conscientes de que ha llegado la ola de frío . Las conversaciones, las caras, los gestos, por menudos que sean, insisten en ello: ha llegado. Hace frío. Siempre que se produce una de estas pruebas del poder de la persuasión recuerdo el clásico experimento del doctor Mesmer en los estertores del siglo XVIII, cuando, vendados los ojos, hizo creer a un pobre infeliz que le cortaban las venas del brazo y su sangre se derramaba en un balde. El sujeto -un convicto voluntario al que prometieron obtener la libertad si colaboraba, y vaya si la o...

Importancia

Cada vez me pongo más nervioso al comprobar la cantidad de espacio y tiempo desperdiciados en los medios de comunicación recogiendo la doctrina de una religión que se proclama mayoritaria sin la más mínima prueba, sólo por que las costumbres de algunas comunidades coinciden con sus ritos o la mayoría se aprovechan de sus celebraciones y fiestas. Muy pocos creen/asumen/aceptan/acatan su doctrina en materia de cualquier asunto, incluidas las materias seminal o fecal, que para todo tienen respuesta. No viene esto a cuenta por declaraciones a favor, en contra -o, como diría PérezReverte, de la puntita nada más-, de los preservativos. Ya me indigné viendo la fotografía y el texto de la entrega de una réplica de un autómovil de competición al Papa. ¿Y a mi qué me importa? ¿Por qué me atormentan en periódicos no confesionales con una audiencia privada, un regalo privado, un equipo privado, una creencia privada? Nadie informa de las muchas audiencias diarias que recibe ZP ni de las de Chirac (...

Ondas

Lo más hermoso del mundo en estos días no está en este mundo. Lo único, lo especial, la maravilla está fuera, tan lejos que tardaríamos más de 7 años en llegar, y a buena velocidad. Es Titán, la luna de Saturno. Creo que la oportunidad de escuchar la voz de otro mundo es de las cosas más emocionantes que me han sucedido nunca como ser humano. Es posible que parezca un freak pero así lo siento. Nunca habíamos oído a qué suena otro mundo. Es como cuando la nave Voyager estaba a punto de salir del Sistema Solar y Carl Sagan pidió a la NASA que fotografiase desde allí a nuestra Tierra. Una foto de casa que nos la muestra como un pequeño punto azul pálido. Esa imagen del hogar, el sonido de Titán, los hombres y mujeres yendo y viniendo para vernos desde ahí arriba, el esfuerzo por llevarnos a dar una vuelta por la Luna... Eso es lo que nos hace humanos. Y muy especiales.

Soledad (II)

Aunque no estoy del todo solo respecto a las aspiraciones olímpicas de Gallardón (Javier Marías en El País Semanal del domingo 9 de enero también está en contra de los Juegos de Madrid) la sensación no se disipa del todo. Hoy es muy interesante el artículo de Emilio Guevara en El Correo. Y también lo que me ha sucedido hace unos minutos, cuando mi hija Paloma me cantaba al teléfono los poemas que ha aprendido en el colegio hoy. Atropelladamente, con titubeos y pausas, pero con corazón, se han sucedido las estrofas del conde Olinos en castellano y, después, de una canción de cuna en euskera, otra gallega y una última canción en catalán. Ni ella ni yo hemos entendido muy bien tres de las cuatro. Pero si hemos disfrutado con su intención. Y con su sonido. A mi me siguen fascinando las lenguas. Todas. Y las culturas. Qué lástima que haya que colocar a un montón de amigotes en las instituciones y que éstas hayan de ser creadas para colocar a los amigotes y que éstos hayan de justificar ...

Soledad

No suelo sentirme muy solo con algunas ideas que se me ocurren, que siempre se encuentra algún columnista o incluso algún amigo que comparte pensamientos o actitudes. Pero en el caso de la pretensión del alcalde de Madrid de que los Juegos Olímpicos de 2012 se celebren en Madrid, negarse es soledad. No leo, no escucho, no sé de nadie más allá de un círculo muy íntimo, que abomine de esa pretensión. ¿No tendría que habernos preguntado el alcalde? ¿Son necesarias más obras? ¿Para qué queremos unos Juegos, para seguir llamando metro ligero al tranvía? ¿Para seguir especulando, sin tener ni la más mínima idea de qué hacer con Madrid? ¿Para terminar con lo poco que queda de la memoria de una ciudad que la tuvo y mucha? Barcelona necesitaba los Juegos para recuperar el mar, para cambiar de siglo. Madrid no tiene que recuperar más que la sensatez, el diseño de una ciudad echa a capas, superpuestas, entrelazadas, de transición. No quiero los Juegos, aunque siga solo.

Pensamientos

Hay más por escribir, pero estoy un poco aturdido por las fiestas. Nadie menciona el porcentaje de gente soberana (todos somos ahora más soberanos) al que hemos oído decir: pues que se vayan. “En el fondo, Ibarretxe no es un político: es un sumo sacerdote, es el profeta que va a guiar a su pueblo a la tierra prometida de la soberanía.” Joseba Arregui en El Correo del jueves. No sabía que Chevrolet no se vendía en España. ¿Quién les habrá hecho la campaña publicitaria? Porque las matrículas de los vehículos utilizados reproducen el modelo anterior de letras más provincias, y la que más sale es de Ávila.

Coincidencia

Casi al mismo tiempo que se ha producido el anuncio por parte del ministro José Montilla de que el ‘apagón analógico’, es decir, la desaparición de la transmisión televisiva por los medios de ahora a otros digitales, prevista para 2010, ha circulado un interesante informe de una consultora (lamento no recordarla) sobre la televisión privada y su rentabilidad desde 1989. Y el resultado es desolador. No han recuperado aún de la inversión más allá de un 30 por ciento. Y hace 15 años de eso. Cuando me decidí a terminar la carrera asistí en 1988 a un interesante seminario económico sobre televisión. Por esas fechas, con el segundo Gobierno de González en el trance de conceder las necesarias licencias para emitir, el panorama audiovisual ardía entre autonomías, empresarios y periodistas. La mayoría de los analistas alli presentes, y sobre todo el siempre lúcido Manuel Martín Ferrand, coincidían en que no había espacio para más de dos cadenas privadas en términos de rentabilidad. Se entiende ...

Cánones

Como mandan los cánones. Más bien, cómo mandan. A propósito del canon bibliotecario se me olvidó mencionar a la Sociedad General de Autores, la sgae. Tampoco les he oído/leído nada al respecto. Hace unos meses, en una conferencia que reunía a autores, abogados y usuarios, escuché cómo la sgae impedía que un autor cediese sus propios derechos . Nadie puede regalarlos, aunque sean suyos por la peculiar voracidad recaudatoria de la sgae. Y lo decía alguien (un músico conocido, aunque no recuerdo quién) que había intentado regalar su música a través de internet. No podía, sencillamente, porque la sgae perseguía de oficio esa práctica. Así que tendremos otro canon. Pero lo más llamativo es el relativamente corto y extraordinario proceso por el que de no existir los autores (o más bien de tener muy poca conciencia de sí mismos) en los siglos XVI y XVII han pasado a hacer su aparición, legitimación, consagración y finalmente sacralización en este siglo XXI. Lo que surgió como una defensa del ...

Bibliotecas

Anda revolucionada la Unión Europea porque España se ha negado a pagar un canon a los autores de libros por el préstamo que las bibliotecas públicas hacen de sus libros. Esta costumbre, asumida y utilizada en buena parte de la Unión tiene varias lecturas. Los países que la aplican (sobre todo los nórdicos) tienen índices de lectura y préstamo envidiables (algo a lo que el clima no es ajeno: cuando no se puede salir a la calle por el frío, uno lee o compra por catálogo, pero todos somos homogéneos por ser europeos o eso sostienen los políticos. Y éste, el de la homogeneización generalizada cuando hay abismales diferencias entre países y pueblos, es asunto a tratar despacio.). Por cierto que, a cuenta de esos envidiables índices, siempre leo estadísticas anuales y, francamente, sospecho que en cuanto la primavera deshiela el Báltico, no hay finlandés que se quede en casa leyendo, asi que no me importaría recibir estadísticas estacionales. Más lecturas: hasta ahora sólo he leído a Carlos ...

El juego

No me resisto a citar un buen artículo de un profesor de Biología en Euskadi: El Estado del bienapostar , publicado en El Correo de ayer. Sólo una muestra: “No ignoro que, como con el tabaco y la bebida, hay una demanda social con el juego [...] Sin embargo, una cosa es que el Estado responda a esa demanda y organice el juego; otra, más discutible, que aproveche para recaudar y, cual jugador de ventaja, se lleve la parte del león; y otra aún, ya descabellada, que encienda la demanda social con una superoferta en la que, para recaudar más, se instiga a jugar. En este paso hay un envilecimiento grave. Para que se vea más claro: imagínense campañas análogas a las del juego en pro del tabaco, o del alcohol [...] Tampoco alcanzo a comprender las prerrogativas de la Once [...] ¿Por qué tiene el monopolio del cupón frente a otras organizaciones similares?”

Críticas (II)

También conozco de primera mano a quien, encargado de reseñar dos libros de asunto parecido, uno de la casa y otro de otra editorial, malo de solemnidad el de la casa, bueno el ajeno, tuvo que contemporizar entre los dos. No por indicación de nadie, sino por oficio y práctica. El caso no es el de Echevarría por el que ahora se muestran felices los rebotados de Prisa hoy en otros medios (“veis qué bien hice marchándome en cuanto pude” es lo que traslucen todos a una en sus escritos), sino que eso sucede en todos T-O-D-O-S los medios. El ninguneo; la congelación; las indicaciones sin índice que las hace, pero con mano que las entiende; la muerte civil o ‘desaparición’ (qué avieso hay que ser para atribuírsela en exclusiva a Prisa, cuando es la esencia de los medios de comunicación de masas modernos, desde MacLuhan al menos, y que se resume en que: si no sales en un medio, no estás, no existes (hasta Andy Warhol y sus minutos de gloria lo sabía)); todas esas sevicias son parte del aprendi...

Críticas (I)

Antecedentes: Alfaguara es una editorial del grupo Prisa, que publica el diario El Pais. Hace unos meses, el lanzamiento (pero lanzamiento: entrevistas en suplementos y revistas, reportajes y artículos de amiguetes) de la última novela de Bernardo Atxaga (editorial Alfaguara) incluía en el suplemento literario Babelia (que Pérez-Reverte descalifica, por hacerse el gracioso, como Bobelia) una crítica de Ignacio Echevarría que descalificaba el libro. Varias cosas: es verdad que leo suplementos literarios; ya entonces me sorprendió gratamente que el lanzamiento de un autor de la casa (bueno o malo, según quien lo lee; y me mojo: malo y flojo) se acompañase de una crítica razonada y correcta que pusiese las cosas y al autor en su sitio en términos literarios, entre otras cosas porque suelo estar de acuerdo con Echevarría y porque soy un convencido de que la calidad de un medio se mide por su capacidad de distanciarse de sus propios productos, como hacen los anglosajones. (Esa es la difer...

Vergüenza

¿Qué es lo más llamativo de la conmovedora (como diría un periodista) intervención de Pilar Manjón? (Así, tal cual, sin explicar, porque es un nombre a recordar por encima del de otros.) Ni uno sólo de los grandes periódicos mencionó en primera las acusaciones de venderse a la audiencia que hizo esta mujer ayer a esos mismos medios. Y en El Mundo no hubo una sola referencia a esa acusación. Ni una sola. Y hoy tampoco. Ningún columnista, nadie. Mis periódicos, porque son los de mi empresa aunque no me gusten al cien por cien (sobre todo, uno), le dan hasta sumarios, como hacen los demás, como ha hecho Gabilondo quien reprodujo ese momento de la intervención de Pilar. Como también Carlos Herrera. Qué vergüenza tener que compartir el título de periodista con esa gente. Qué vergüenza tener que trabajar con esa gente porque no puedes elegir el medio en el que quieres trabajar. Qué vergüenza que haya quien se sienta satisfecho de trabajar en semejante compañía.

Chile

Qué suerte tienen los chilenos, que pueden juzgar a Pinochet y al diario ABC le parece bien. En el cono sur es hacer justicia lo que aquí llaman “remover el pasado”. Pero lo mejor son los argumentos de los abogados defensores del general, tan legítimos como obscenos: “El arresto domiciliario impuesto a Pinochet es un atropello a los derechos humanos”. Atropello. Derechos humanos. Pinochet. (El orden de los factores influye en las ecuaciones, hasta en aquellas en las que el resultado esperado es cero. Patatero, por supuesto.)

Posibilidades

Semana extraña ésta, con interrupciones constantes. A veces me gustaría dedicarme sólo a esto, pero entonces sería otro pope más y el pensamiento dejaría de ¿ser libre? Sigue fascinándome Arcadi Espada y, en general, aquéllos que hacen del lenguaje, de lo que se dice y lo que se pretende decir y de lo que significa lo dicho, el eje de su pensamiento. Nada diré del premio Cervantes que no se haya dicho. Es de justicia y punto, porque es un escritor excepcional, el más grande de este siglo. Aunque haya quien piense que por seguir (quizás por entender con mucho esfuerzo) y apreciar a Ferlosio formamos parte de una secta. Y no hay tal. No sé de otros, pero a mi me cuesta un mundo seguirle, entenderle y descubrir con él a dónde me lleva. Es el escritor más difícil con el que me topado, sólo comparable a Chomsky cuando escribe de lingüística. En fin, esta semana, la realidad tendrá que esperar.

Mentiras

Ya estoy más tranquilo, aunque perplejo de la paranoia que ese individuo va acumulando lentamente. La política así expresada es capaz de sacar lo peor de las personas, porque es imposible usar de la razón con quien sólo se aprovecha de las lecciones bien aprendidas de los gurús de la mercadotecnia y la gestión: insiste, insiste, no te apartes ni un ápice de las bondades del producto, usted necesita este producto. Aznar es así como uno de esos vendedores puerta a puerta de los años 60, convencido hasta la ceguera de las bondades de su producto, sabedor de su espantosa dependencia de ese producto: si no lo vendes, no comes, no mantienes a tu familia. Tal vez lo más triste sea la situación de las personas que puedan creer de buena fe que Polanco, Gabilondo, ZP y mi ex cuñado (que me mandó un pásalo el 13 de marzo), entre otros muchos (yo leía en internet los boletines de BBCNews y mandé un par de pásalos, así que también soy culpable) se reunieron en la Gran Vía para acabar con 191 person...